Panadería “La Esperanza” 65 años al servicio de la comunidad de Carabelas

Visitar Carabelas y no llevarse de recuerdo un “pan peludo”, nos señala que algo nos ha faltado. Y qué es eso?. Nada menos que un formato de pan exclusivo de la localidad. Chispa estuvo presente en la panadería, más precisamente en la “cuadra” (como le llaman habitualmente los panaderos a su lugar de trabajo), para dialogar con su actual propietario, Horacio Toso, que mantiene el “horno a leña”, como hace 65 años atrás cuando comenzaron su padre Enrique y su tío Emilio. Una linda historia de vida de una familia tradicional de la vecina localidad muy apreciada por toda la comunidad, a continuación, la nota periodística realizada por Hugo Silveira

 

El edificio de Panadería La Esperanza en la esquina de Sarmiento y Belgrano en Carabelas

 

SUS COMIENZOS

 

Todo comenzó en noviembre de 1960. Cuando los hermanos Enrique y Emilio Toso, concretan la apertura de panadería “La Esperanza”, que lleva su nombre en recuerdo al viejo paraje rural que se situaba hacia el oeste de la localidad, y de donde ellos provenían.

Su creación más auténtica fue un pan que hasta el día de hoy es símbolo de este comercio y de la localidad.

Los hermanos Toso continuaron juntos durante unos once años hasta que Emilio se traslada a Salto, ciudad en la que instala su propio emprendimiento.

Enrique prosigue con la panadería hasta 1977, año en que la alquila a Héctor Ferreyra. Ya en 1988, vuelve nuevamente a la actividad, prosiguiendo hasta 1997, momento en que toma la posta su hijo Horacio.

Por razones familiares, en 2002 el joven junto a su familia se muda a Godoy Cruz (Mendoza). Entonces don Enrique la alquila a Juan Carlos Aranda, de Rojas.

El 10 de agosto de 2011, fallece el propietario. Ante ello, al año siguiente, Horacio regresa con los suyos a Carabelas, cesa el alquiler de la empresa e inicia una nueva etapa.

Se incorporan entonces su esposa, Sandra Bustos y sus hijos Facundo y Agostina, quienes permanecen en la actividad hasta 2021 y 2024 respectivamente.

 

UN DÍA EN LA ACTUALIDAD

 

La jornada de elaboración se inicia alrededor de las 16 hs., con el encendido del horno que insume cada día entre 150 y 200 kilos de leña.

El matrimonio se aboca entonces al amasado artesanal de panes comunes, trinchas, galletas, facturas y obviamente los panes peludos, utilizando desde siempre Harinas Cabodi.

Al mismo tiempo atienden a “clientes locales vespertinos” a los que suman algunos que desde la ruta 31 ingresan a la localidad para adquirir el producto “emblema”.

Al llegar la noche, las puertas del comercio se cierran, los productos quedan en las prolijas mesas a fin de alcanzar el punto exacto de maduración-

Alrededor de las 4 del día siguiente, comienza el proceso de cocinado y al cabo de unas horas, ya están a disposición de la clientela, que desde temprano puede disfrutarlos.

El trabajo no se detiene. Mientras atienden a los vecinos, se realizan las tareas de limpieza general y mantenimiento, ya preparando una nueva jornada productiva.

Vale destacar que, salvo algún domingo en especial, todos los días se repite esta rutina que los caracteriza.

Ya, a manera de conclusión Horacio nos expresaba que “a pesar de todo lo que se está viviendo a nivel nacional”, le ponemos cada día nuestro esfuerzo para brindar a la gente de nuestro pueblo la tradicional calidad de nuestros productos.

 

PAN PELUDO

 

Es una creación de los hermanos fundadores, que se mantiene como símbolo emblemático de la panadería.

Para su elaboración se usa la misma masa del pan común; se la estira con la sobadora y se la corta en fajas de 20 centímetros; se agrega grasa de vaca o margarina y se la enrolla en varias vueltas. Queda parecido a un pan común; entonces se le hacen cortes con una “Gillette” o un cuchillo bien filoso, “asomando” las diferentes capas. Al cocinarse toma una forma parecida al animalito que le da el nombre.

 

GRATITUD

 

Al cierre de la nota, Horacio nos manifestó su gratitud ante nuestra visita, agregando su emocionado recuerdo para con su padre que le legó tanto la empresa como los conocimientos para llevar adelante esta profesión.

Su agradecimiento estuvo también direccionado a su esposa que lo acompaña a diario, a sus hijos que si bien ya no están en la actividad tuvieron una importante relación y siguen con su apoyo permanente, a los proveedores y los clientes que permiten que este tradicional comercio siga formando parte de la habitualidad de Carabelas.

 

GRACIAS HUGO SILVEIRA

 

Esta nota periodística no hubiera tenido asidero, sin la gestión y convocatoria de nuestro querido y estimado amigo Hugo Silveira (gran periodista y mejor persona), quien con su espíritu de investigación y siempre haciendo hincapié en el quehacer cotidiano de nuestra comunidad y todo el partido de Rojas. Fundamentalmente, defendiendo su terruño, a las instituciones y a las personas que con su trabajo tratan de hacer un país más digno. Gracias Hugo por tu incondicional apoyo hacia esta hoja y en especial a la familia Zambuto. Te apreciamos y te queremos mucho y te lo queríamos hacer saber públicamente.

 

Horacio Toso junto a su esposa Sandra Bustos posando para Chispa

 

María Luisa Miani de Toso, una de las pioneras de Panadería La Esperanza

 

Enrique Toso

 

Emilio Toso

 

Los hermanos Toso. Santiago y Horacio, segunda generación de Panadería La Esperanza

 

Valentina Castellano atendiendo una de las clientas de La Esperanza