Mirta Graciela Domínguez, es la propulsora de un grupo de personas que se juntan todos los fines de semana para hacerles llegar a las familias carenciadas algo de ropa y alimentos, y fundamentalmente mucho calor humano, que tanto hace falta por estas épocas, para poder sobrellevar el duro invierno y la pandemia. Una actitud muy noble, cuando la solidaridad aflora desde lo más profundo de sus corazones, tiene mucho más valor y más aún cuando todo se hace sin nada a cambio

Mirta Dominguez,el alma mater del Comedor Coco Opissaco en barrio Progreso
¿Cómo nació la idea de este proyecto?
“En realidad lo formé yo hace cinco años, fue un 5 de mayo de 2015, funcionamos en el Comité “Coco” Opissaco de la Unión Cívica Radical, en barrio Progreso, donde nos prestan las instalaciones, nos pagan la luz y el gas, y nos hacen una contribución de 2.000 pesos todos los meses para que vayamos comprando lo que nos hace falta. Y además tenemos la colaboración del Colegio de Escribanos, que nos proveen de muchos alimentos; como así también mucha gente o vecinos de la comunidad de Rojas, anónimas que no quieren que mencionemos su identidad”.
“Vuelvo a repetir hace cinco años que empezamos acá, pero con un merendero denominado “Coco” Opissaco, siempre se llamó así, comenzamos con cinco chicos, pero nuestro objetivo era de darles de comer. Lo pudimos lograr, este servicio lo estamos haciendo todos los sábados, algunos vienen a desayunar, después se les da el almuerzo, los chicos se quedan hasta las cinco de la tarde, para retirarse con la merienda ya tomada y si podemos le ofrecemos ropa también. Todo lo que nos dona la comunidad es para ellos, hemos hecho quinta, hemos hecho viajes, gracias a Dios hemos podido llevar a los chicos a la Ciudad de los Niños en La Plata y a San Clemente de Tuyú”.
¿Cómo están trabajando con la pandemia?
“La pandemia nos desacomodó un poco, pero tenemos que respetarla, tenemos que cuidarnos y desde que empezó la cuarentena todos los sábados de 10 a 12 hs., estamos entregando bolsas con pan, facturas, verduras, carne (nos donaron una chancha de 250 kilos); también lavandina, barbijos, todo lo que más podamos ayudar para cuidarnos entre todos. Quiero destacar una donación muy linda del Escribano Gustavo Leggeri (no quiere que lo nombremos porque es muy humilde y de bajo perfil), nos regaló un frezeer; todo lo que entregamos aquí es todo donado, por eso agradezco mucho el gesto, la calidez y la solidaridad de la gente de Rojas que demuestra siempre su gran corazón para con quienes más lo necesitan”.
¿Quiénes trabajan junto a vos en toda esta movida?
“Es un grupo muy grande de gente muy joven, entre ellos están: Martina, Sofía, Alejo, Caro, Marta Avallay (la cocinera), Raquel que trabaja en el Hospital, Irina, la verdad que es un grupo muy lindo de chicos, no siempre vienen los mismos porque van rotando. La juventud es la que se tiene que involucrar, porque es la base principal para que este proyecto pueda seguir funcionando, ya que yo estoy grande y no sé hasta cuando puedo continuar con esta obra de caridad”.
¿Si alguien quiere colaborar como puede hacer?
“Si alguien quiere colaborar nosotros estamos los viernes a partir de la una y media, hasta las 16 hs. embolsando, y los sábados a partir de las 8 de la mañana hasta que entregamos todas las bolsas. Esta tarde por ejemplo tenemos 60 bolsas para entregar, 50 son para los que vienen todos los sábados y el resto es para asistir a personas mayores que también lo necesitan”.
“Otra cosa que quiero aclarar es que no necesitan ser afiliados al partido radical, la UCR nos presta el lugar, que agradezco infinitamente, más te digo hay gente que es de otro partido y está colaborando con este comedor. Mi idea es no hacer política con el estómago de los chicos, porque no estamos en campaña y todo se hace a pulmón; yo voy en moto y traigo toda la mercadería”.
¿Algo que quieras agregar?
“Siempre hay cosas que se nos escapan, pero lo importante es agradecer a la gente, no puedo nombrarlos porque muchos no quieren ser mencionados, que traen cosas para poder sobrellevar esta situación. Por ejemplo Diego Pérez nos donó una importante cantidad de alimentos secos y una importante empresa también nos acercó una donación muy sustanciosa. Siempre digo: “el que no piso barro, el que no pasó hambre y frio cuando era chico, es difícil entender esa situación”. He sido criada humildemente, pero sí pase frío y hambre, tengo una familia hermosa porque mis viejos fueron excelentes personas, pero éramos muy humildes. Tengo cuatro hermosos hijos: Guido, Germán, Carina y Daniela García; los cuales me dieron quince nietos y una de ellas, Martina está colaborando conmigo; todos me apoyan y me dan fuerzas para que siga haciendo algo tan lindo como ayudar a los demás”.

Grupo de trabajo. Mirta Domínguez junto a los jovenes ayudantes y la cocinera Marta Avallay