En la presente edición, Chispa entrevistó a Olga Susana Fava, apasionada dedicada de la música y el teatro. Cuando nuestro cronista ingresó a su domicilio en Avenida Las Heras se escuchaba una canción de folklore de fondo, en su casa se respira música y teatro, y más aún cuando uno mira las paredes plagadas con fotos de los distintos momentos de su carrera artística junto al amor de su vida, el gran Víctor “Cacho” Lolo (fallecido en 2018, otro de los referentes del teatro rojense). Debutó cantando el tango “La Morocha” en el Teatro Italia, Junto a Cacho y un grupo de jóvenes de la época que fueron los grandes propulsores del teatro independiente, con el tiempo formaron De Puro Grupo

Susana Fava, cuando protagonizo El Conventillo de la Paloma
Datos personales. Olga Susana Fava, nació en Rojas el 9 de octubre de 1942; padres: Alfredo Fava (Firo) y Nieves Blanco (Nena); se casó en 1966 con Víctor “Cacho” Lolo (53 años de casados, más seis de novios, toda una vida); hijas: Verónica (50), esposa de Pablo Salgado y Valeria (40), esposa de Sergio Klein; nietos: Ignacio (24), Valentín (21), Mercedes (16) y Lisandro (13).
¿Cómo fueron los inicios en el teatro?
“En lo personal, a mí siempre me gustó cantar, tal esa asó que con tan solo 8 años debuté cantando con el Coro de la Escuela Nº 8, calculo que fue cuando se inauguró la Escuela Nº 8 nueva, porque yo fui a la escuela Nº 8 vieja, que el edificio era de mi a vuelo Blanco. Recuerdo que canté la canción Claveles Mendocinos, era la más chiquita del coro, bajaba una grada y cantaba la parte del estribillo de la canción. Así que mi debut fue en el Teatro Italia, y seguí cantando en el coro del colegio, adoraba a la Señorita Pittorino, porque me hacía cantar y me enseñaba el folklore que fue lo que siempre me gustó; tal es así que la Señorita Esther Boveri cuando iban a retirar a los alumnos de coro me decía: vos no te vas hasta terminar la tarea (sonrisas), porque era la primera en salir”.
“En el teatro comencé cantando, porque Cristian Bosco, el Profesor que venía de Rosario, dejó de trabajar en el TAFS y nos convocó a unos cuantos actores, entre ellos: Silvia Silveira, Marta Romeu “Picuya”, Angélica Rumbo, Horacio Contreras, y nosotros, junto a un montón de gente más, para hacer teatro independiente, para hacer una obra denominada, Tu Cuna fue un Conventillo. Cacho hizo uno de los personajes y yo recuerdo que no me animaba, entonces a Cristian le gustaba mucho como cantaba y me propuso que cante un tango durante la obra, ya que se hacía con músicos en escena, recuerdo al Cholo Cuitiño, Fullana con el bandoneón, Eroles con el contrabajo; debuté ahí cantando el tango La Morocha”.
“A Cristian le gustó mucho y al próximo año en 2003 hicimos El Conventillo de la Paloma, con el personaje “Las 12 Pesos”, recuerdo que Picuya hizo de la Gallega y Lita como La Turca, una comediante espectacular”.
¿La música te llevó al teatro?
“Con Cacho y su hermana Ema (tocaba la quena), formamos un grupo musical, también participaban mi cuñado Pancho D’allasta y Coco Spelzini, se llamaba “Indoamericano Amancay”, actuamos en Pergamino varias veces, pero en realidad duró poco tiempo. Pasa que en casa siempre hubo reuniones con músicos, cuando no venía el maestro Moyano, los Amestoy, venían el maestro Martínez, Polola Colagreco; siempre se respiró música”.
¿Cómo sigue tu trayectoria con el teatro?
“Después del Conventillo de la Paloma, con Cristian hicimos Tartufo, donde me dio el papel protagónico de la obra, siempre como teatro independiente, recuerdo que alquilábamos la sala del TAFS, pagábamos el 30 % como marca la ley, lo contratábamos por varios fines de semana, según la aceptación de la obra, pero por suerte el público siempre nos apoyó, porque a la gente le gusta divertirse y siempre hicimos comedias, un teatro divertido”.
“Continuando con las obras, también hicimos La de Enfrente, (Cacho debutó haciendo de italiano, donde se llevó al obra); además hicimos una serie de Café Concert en el Conservatorio Municipal de Música; terminada esta etapa no pudimos seguir con la dirección de Cristian Bosco dado la situación económica. Ahí fue donde se sumó Diego Albamonte, una persona a la quiero mucho y lo admiro por su capacidad de trabajo”.
¿Cuándo se forma De Puro Grupo?
“Se formó allá por el 2001, porque recuerdo ensayábamos en la Casa de la Cultura, a partir de cuando empezamos a trabajar como independientes, nunca fuimos elenco del TAFS, ni de ningún otro teatro”.
¿Cuáles fueron los otros trabajos de “De Puro Grupo”?
“El año pasado fue la última obra pero tenía muy fresca la muerte de Cacho y tenía miedo que me traicionara el subconsciente, pero entre las más importantes figuran: Los Maridos Engañan de 7 a 9; Que Lindo es estar Casado y tener la Suegra al Lado y Que Noche de Casamiento. Estábamos ensayando antes de que falleciera, “Viuda Fiera y Avivata busca Soltero con Plata”; y lo que nos hemos divertido en esos ensayos fue genial, Cacho y todos nosotros nos hemos divertido y lo disfrutamos mucho”.
¿Qué ha significado el teatro para vos?
“Al teatro ingresé para acompañarlo a Cacho, él estaba desde el año 1963, para mí fue una experiencia nueva que me encantó. Me gusta el escenario, lo había probado actuando sola y no recuerdo a muchas mujeres cantando sola con una guitarra, era muy inconsciente. Yo no tengo formación teatral, todo era en base de intuición y lo poco que se nos preparó Cristian Bosco”.
¿A quiénes admiras como actores en nuestra ciudad?
“Negrucha Seta y Charol Araldi me parece que fueron de lo mejor en el teatro de Rojas, también el Gordo Manzano, con el cual tenía mucho trato, es más hizo un homenaje a García Lorca con recitados, donde Cacho tocó la guitarra e hizo flamenco; recuerdo a mucha gente, Lito Labrada que fue profesor mío y terminamos amigos, el Negro Almar, que fue un groso del teatro, Milo Solla, Chocha Manjarín, Marta Seta, entre tantos”.
¿Cómo ves el futuro del teatro rojense?
“Creo que sí, Rojas en el aspecto cultural tiene mucho, simplemente que en otras épocas se le daba más impulso, se le daba más espacio a la cultura en general, había muchos más valores. Pero ahora la juventud tiene más formación, más posibilidades de participar en escuelas o talleres de teatro, cosas que antes no existían para estudiar, sin ir más lejos tenemos el Conservatorio Municipal de Música donde tiene una formación completa. Por ejemplo Soledad Abril, Victoria Boveri, Leo Martínez, gente joven que vienen empujando y motivando a los más chicos para que se involucren con el teatro”.
¿Qué ha significado Cacho Lolo en tu vida?
“Que te puedo decir de Cacho, imagínate lo conocí en el verano del ‘59, tenía 16 años, voy a cumplir 78, viví más con él que con mis padres obviamente, son todos recuerdos maravillosos que tengo, logramos formar una familia de la cual me siento totalmente orgullosa, tengo dos hijas hermosas que estuvieron siempre a la par. Recuerdo que Cacho me decía en su momento más trágico, que le tenía miedo a la muerte, pero por lo que iban a sufrir los nietos, nunca pensaba en él, sino en sus seres queridos. Nos habremos equivocados como todo el mundo, pero algunas cosas las hicimos bien, formamos una familia unida, sólida y de buena gente, que eso es lo más importante”.
““Escuchando por You Tube un valsecito que se llama “Dos que se aman”, cantado por Antonio Tormo, lo grabé y se lo mandé a mi nieto Valentín, la canción habla de la separación por la muerte y al final mi voz se quiebra y Valentín me dice: “Abuela que hermoso, se me puso la piel de gallina con ese final tan lindo”, sabes que pasa Valentín le contesté, que no podía más y él me dijo: “Abuela es por el amor que se tenían vos y el abuelo”; esas cosas son las que te llenan el alma”. Cacho fue un ser muy amado y querido, físicamente no está con nosotros, pero siento que su espíritu está conmigo”.
¿Una vez que pase esta pandemia Susana Fava volverá al teatro?
“Por supuesto que sí estoy con un doble proyecto, uno con De Puro Grupo, vamos a hacer una obra que se llama Don Jacobo, que justo íbamos a empezar a ensayar y justo surgió lo de la pandemia y con Diego Albamonte, me convocó para hacer unos monólogos de una autora de Rojas, Victoria Nasisi, junto a Lorena Rodríguez, Lorena Gutiérrez, Andrea Calderone y Marcela Taparouskis; gente joven que me da una inyección de energía muy grande para seguir viva en el teatro”.
¿Un mensaje final?
“Solo tengo palabras de agradecimiento para con la gente, en los momentos que los necesité fueron mi apoyo, y a mi familia más que nada. También a Diego y Cora Albamonte, a todos los chicos que me fortalecen en el día a día. A todos muchas gracias, los quiero mucho”.

Elenco del Conventillo de la Paloma dirigido por Cristian Bosco