“Pato” Torres. El señor comedia, un actor hecho para sacarle una sonrisa a la gente

Quien no conoce a este querido personaje del teatro rojense, comenzó gracias a una invitación de Eduardo Forese, a quien reconoce como su mentor, debutó a los 14 años en El Organito. Ama al teatro independiente y especialmente al teatro TAFS, reconoce que durante otras épocas pasaron las mejores producciones teatrales y a pesar de que la sociedad y la gente han cambiado, el teatro no va a morir jamás. También dice que la gente necesita salir del teatro con una sonrisa. No se pierdan el final de la nota, donde el Pato Torres deja un mensaje esperanzador con respecto a la vida.

 

El Pato Torres en el debut de La Piba, junto a Juan José Eroles, Natalia Paradela y Hugo Matheu

 

Datos personales. Jorge Miguel Torres, nació el 12 de febrero de 1968; padres: Timoteo Torres y Alicia Margarita Morales; hermanos: Ana, Natalia, Enrique y Agustín y dos hijos maravillosos, Sofía y Francisco Torres.

 

¿Cómo fue tu infancia, tu paso por el colegio, que deporte te gustaba hacer?

“Mi infancia fue maravillosa, muy feliz, con unas necesidades tremendas, siempre la peleé desde chiquito, tuve mi paso por el Solar Feliz y la Escuela N° 11. Cuando salía en mi adolescencia los tiempos eran otros, jugaba al fútbol en Juventud cuando la cancha estaba al revés, como director técnico lo tenía al “Negro” Medina, un hombre grande ya, también estaba el “Chano” Melo. Me gustaba cazar cuises, nutrias, era muy feliz de chico, mucha libertad, cazar palomas en la plaza España, todo transcurría de esa manera durante mi infancia cuando iba a la escuela”.

 

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser actor?

“Nunca pensé que pudiera haber hecho teatro y nunca pensé que me podía haber formado de una manera y tener tanta gente grosa al lado mío; una vez estaba jugando a la paleta o a las bocas en el Club Atlético Bernardino Rivadavia, y se acerca Eduardo Forese que estaba jugando a las bochas y me dice, “Pato mañana a las 8 te quiero ver en el teatro”, no me preguntes el día que era porque no me acuerdo. Llegué a mi casa me bañé y le pregunté a mi mamá (un ser maravilloso que nunca me decía que no), porque ella se imaginaba lo que me iba a pasar con el tiempo y le dije me invitaron al teatro mañana, que hago?; anda y proba si no sabes lo que es, no podes decir que no te gusta. Llego al teatro a las 8 de la noche y en el TAFS y cuando entras a la sala mayor está prendida la luz de ensayo y hasta cuando no llegás a la segunda fila no te conoce nadie, porque no saben quién entra, y ahí estaba un gran director que me dirigió durante mucho tiempo, el “Colorado” Norberto Barruti. Me miró y me dijo, esto es lo que estaba buscando, asombrado ante su expresión, se refería a que yo le podía dar el personaje del payasito, que él estaba buscando para su primera obra que dirigía en nuestra ciudad”     

 

El Organito, la primera obra del Pato Torres con tan solo 14 años, en el papel de El Payasito, junto a Viviana Adrover y Sonia Pubill

 

¿Cómo fueron tus inicios en el teatro y quienes o quien te formó?

“Como te dije anteriormente con el “Colorado” Barruti, con un montón de gente muy buena, fueron maravillosos mis inicios en el teatro, fui muy feliz, fui muy contenido por los teatreros de verdad, ahora me doy cuenta porque soy teatrero desde hace muchos años, porque tenemos algo en especial, sobre todo cuando estamos arriba de un escenario o como cuando compartimos un ensayo con tus compañeros. Los actores terminamos siendo amigos, terminamos siendo familia, somos marido, esposa, mujer, psicólogo, somos hermanos somos todo eso en un ensayo, en una charla o con un mate”. 

 

¿Cuál fue tu primera obra y el elenco que compartiste?

“Mi primera obra fue “El Organito” de Enrique Santos Discépolo, en julio de 1983, hacía el papel de El Payasito, el elenco que compartí fue maravilloso, con “Cartucho” Cardigni, Hugo Matheu, Lila Cohen, Jorge Geijo y Gladys Zamponi, fue mi primera obra, mi primera experiencia, fue lo que originó este bicho de teatro que soy hoy. Y hay algo muy importante que me pasó con Lito Labrada que hacía la escenografía, también estaba Tucky Teyssandier, el Ruso Davidovich, recuerdo cuando termina el día del estreno, a Lito le gustaba sacar fotos, fue un tipo de teatro maravilloso y me entrega al día siguiente las fotos y en una de ellas me deja un mensaje: “quien gasta su primer par de zapatos en el escenario no lo abandona jamás”. Cuánta razón tenía, porque esa frase metafórica me marcó para toda la vida, imagínate que hace 38 años que hago teatro y todavía la recuerdo como si fuera hoy”.    

 

¿Es difícil hacer reír a la gente?

 “Que linda pregunta, es difícil hacer reír a la gente, siempre digo que el espectador es supremo para el actor, para el artista, uno siempre hace las obras para el público. En la comedia lo primero que hay que buscar es el título, lo segundo que hay que buscar son los actores, lo tercero es el director, lo cuarto es armar la obra y lo quinto es lo más importante, nunca faltarle el respeto al espectador. La única manera de respetarlo es ensayando, estudiando la letra, haciendo las cosas bien, creyéndose lo que uno hace, desde el escenario siempre le llegas al espectador y sobre todo cando uno es conocido como en mi caso particular haciendo comedia. Yo soy uno de esos, trabajo como si fuera un profesional cuando me toca hacer una obra, con el horario, para aprender la letra, las escenas, con todo lo que te marca el director, pero para mí lo más supremo que hay en el teatro es el espectador y como soy comediante no le puedo fallar. Pero poniéndole todos estos ingredientes no digo que el éxito este asegurado, pero el porcentaje es muy grande para que la gente o el público por lo menos se vaya conforme del espectáculo”.  

 

¿Compartiste las tablas con todos los grandes de Rojas, a quienes recordas?

“Todos son grandes actores, pero compartí las tablas con Charol, con Negrucha y Marta Seta, Eduardo Forese, Mario Gazo, Hugo Matheu, Jorge Geijo, “Tuto” Rodríguez, Miros (un escenógrafo de Buenos Aires), mucha gente maravillosa, tanta gente con experiencia, por eso aprendí tantas cosas, fui compañero de todos y me dirigieron todos. Hoy con 52 años puedo decir que pasé toda mi vida en el Teatro TAFS, amo al TAFS, voy a seguir siendo parte de TAFS toda mi vida; porque siempre digo que las comisiones pasan, pero los atores quedamos, nos peleamos, estamos de acuerdo o no, pero en el TAFS siempre se va a hacer teatro”.  

 

¿Cuál o cuáles fueron los mejores años del teatro rojense?

“Fueron aquellas época que te estoy contando, se hacían grandes producciones, grandes actores, grandes obras, grandes giras, el teatro TAFS fue muy reconocido en el país, hoy actualmente también lo es, la sociedad ha cambiado mucho y la gente busca otra clase de espectáculos. Pero vuelvo a repetir durante esa etapa vos nombrabas al TAFS en Buenos Aires y todos querían venir a actuar al TAFS, hasta los profesionales querían venir porque era un nivel superlativo. No hay que pensar que se perdió nada, al contrario fueron cambiando las épocas, la gente, pero hoy estamos bien, seguimos apostando al teatro, apostando al TAFS, hay que seguir haciendo eso, tenemos que estar muy unidos, pero bueno es la esencia del teatro independiente, no podemos estar de acuerdo en todo, siempre va a haber diferencias, pero en lo único que hay que pensar en el teatro, son en los proyectos y llevarlo adelante”.   

 

¿Fuiste convocado por el actor Víctor Hugo Vieira?

“Un lindo recuerdo fue cuando fui convocado para trabajar en el ámbito profesional. La convocatoria llegó de la mano de Víctor Hugo Vieira, el autor de la pieza fue Raúl Ramos, y me ofrecieron un papel protagónico, compartiendo escenario con el reconocido actor profesional, que se retirara de las actuaciones en telenovelas o unitarios para dedicarse exclusivamente al teatro; fue una experiencia única e irrepetible”.

 

 ¿Como ves el teatro de nuestra ciudad en la actualidad?

“Lo veo bien, siempre que en el teatro haya obras arriba del escenario, quiere decir que está bien, está vivo. El teatro siempre va a estar bien, siempre va haber gente arriba del escenario haciendo teatro, el teatro siempre va a estar vivo, para eso estamos nosotros, para apostar, para proyectar. Hoy estamos nosotros y cuando no estemos habrá otra gente, porque no es fácil mantener un teatro independiente, no es fácil hacer una obra, nosotros no vivimos del teatro, tenemos trabajos aparte, llegamos del laburo, nos bañamos e ir a ensayar, con nuestros problemas y vicisitudes. Por eso es tan maravilloso el teatro independiente, por eso se lucha tanto, por eso se llega tanto, y hoy todavía se sigue haciendo teatro en el TAFS y eso es lo más importante, que el teatro TAFS siga haciendo teatro, para eso nació esta querida institución”. 

 

¿Cómo estas atravesando la pandemia, extrañas hacer teatro?

“Te parece que no, la pandemia la estamos atravesando bien, comenzando un proyecto nuevo con unos compañeros, gracias a Dios en Rojas no tenemos casos, nos podemos ver tranquilamente, cuidándonos, eso sí hay que cuidarse mucho, lo más importante es que estamos tranquilos y sanos”

 

¿Qué esperas para el futuro, cuáles son tus objetivos como actor?

“Mi objetivo como actor es hacer reír a la gente, la gente necesita salir de teatro con una sonrisa, no estoy de acuerdo cuando dicen que las personas van al teatro para descargarse, La gente va el teatro porque le gusta la comedia, el drama, el teatro bar, pero lo más importante de ser actor, es que el mismo siempre tiene que estar aprendiendo del compañero que tiene 40 años de teatro, como del compañero que recién empieza. El actor siempre está aprendiendo, nunca terminas de aprender, nunca terminas de estudiar y nunca te recibís de actor. Ser actor es maravilloso, gracias a la gente y gracias a Eduardo Forese que me llevó al teatro, porque ser actor para mí es lo más grande que hay”. 

 

Vosy yo, los dos en cama, con Paola Dall Asata

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