Carolina Solmi. Profesora de Baile y creadora del Grupo Folklórico Carabelas, parte de la célula cultural carabelense

Carolina Solmi ha transitado una importante trayectoria, a pesar de ser muy joven todavía, comenzó a bailar desde muy chiquita con Marcela Matheu, para terminar de recibirse de profesora con Graciela Gallo. Con Maikán Sumaj viajó a México donde tuvo una experiencia maravillosa a los 17 años de edad, pero su gran aporte ha sido la creación del Grupo Folklórico Carabelas, participando en eventos de la región, como así también el Festival Internacional “La Falda Danza” y en Cosquín 2020. La pandemia ha hecho que se pueda reinventar realizando videos por las estancias, caminos y lugares históricos de la vecina localidad, los cuales los pueden apreciar por la página de Facebook del Grupo Folklórico Carabelas

 

El Grupo Folklórico de Carabelas de Carolina Solmi en una de las actuaciones en el Festival de Folklore de Carabelas

 

Datos Personales. Carolina Solmi, nació el 21 de junio de 1980, tiene 40 años; padres: Oscar Solmi y Susana García; hermanos: Lorena y Federico; esposo: José Ojeda; hijos: Francisco (21) y Joaquín (13).

 

¿Cómo fue tu infancia, la escuela?

“Nací en Carabelas, hice el jardín de infantes, la escuela primaria y secundaria, todo acá en Carabelas, todo súper tranquilo, como es la vida como todo pueblo, donde nos conocemos uno a los otros y lo más importante es el espíritu de solidaridad que había antes y hoy un poco se está perdiendo, pero mi infancia fue muy feliz junto a mis seres queridos”.  

 

¿Cuándo nació la pasión por el baile?

“Creo que desde siempre porque tengo fotos de cuando tenía 6 años con mis trajes puestos, si bien no eran de folklore, siempre hice danzas clásicas, danzas españolas, zapateo americano, hice un montón de cosas, además de practicar mucho deporte porque me gustaba mucho también; siempre fui muy activa en ese sentido”.

 

¿Quién te enseñó, hiciste algún curso?

“A los seis años empecé a bailar acá en Carabelas con Marcela Matheu en el Club Unión porque ella daba baile, íbamos alrededor de veinte chicas, siempre faltaban varones, pero como hacía danza jazz me servía de todas maneras. Llegó un momento que Marcela se fue a vivir a Rojas y nos quedamos sin la profesora para poder terminar el Curso de Profesorado de Baile, por tal motivo nos fuimos a terminar dicho profesorado con Graciela Gallo en Rojas. Cuando terminé el profesorado a los quince años empecé a bailar con Graciela en el Ballet Maikan Sumaj, gracias a ellos conocí gran parte de la Provincia de Buenos Aires, anduvimos por muchísimos certámenes, hasta que llegó la posibilidad de poder viajar al exterior. Yo tuve la suerte de poder ir a México en 1997, tenía 17 años, fue un viaje maravilloso donde estuvimos un mes, bailamos todos los días, solamente no lo hicimos un día porque fuimos a conocer Acapulco; la verdad que no sentíamos el cansancio, vuelvo a repetir, fue una experiencia maravillosa, y por supuesto conocí a muchísimos bailarines y músicos de la región, con los cuales estoy siempre en contacto, fue un buen tiempo de baile”.

 

¿Cómo se formó el Ballet Folklórico de Carabelas y dónde bailaron por primera vez?

“Con el correr del tiempo y más grande de edad surgió la necesidad de hacer algo en Carabelas y para un 25 de Mayo había que bailar un pericón, junté a un par de personas que ya sabía que les gustaba bailar, entonces les pregunté si se animaban a participar y por suerte salió algo muy lindo, donde hay fotos y recuerdos, fue en 2015. En enero de 2016 debutamos como ballet, donde subimos al escenario de Festival Folclórico de Carabelas “Un canto a la amistad”; de ahí en más siempre estuvimos presentes en el festival, éramos cinco parejas formadas con gente adulta de pueblo”.     

 

¿Han llevado la cultura de Carabelas por muchos lugares del país?

“Hemos representado a nuestro pueblo por diferentes ciudades de la zona, como Colón, Pergamino, Rojas, Salto, Arrecifes, Los Indios, Arbolito; como así también la participación de “La Falda Danza”, un Festival Internacional de la ciudad de La Falda en Córdoba, con la visita de delegaciones de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, fue el ante año pasado, y también fue una experiencia única e irrepetible, inolvidable, más aún para la gente adulta que no habían salido nunca de Carabelas y pudieron hacer ese viaje para conocer amigos e intercambiar cultura con personas de países hermanos amantes del folklore y de la danza. Y como frutilla del postre tuvimos la chance de participar en las Peñas Callejeras del Festival de Cosquín, estuvimos cinco días para vivir lo que es el folklore y lo que es Cosquín, de donde vinieron enloquecidos, otra experiencia inolvidable. Además de poder mostrar nuestros trajes, nuestro baile, conocimos muchísima gente, pudimos conocer la Plaza Próspero Molina de Cosquín, pudimos ver el espectáculo y recorrer todas las peñas, sino bailábamos en la calle o en el río y lo último que hicimos ante de la pandemia fue en el mes de febrero participamos en el patio de Alejo, que se hizo un evento a beneficio de la salita del pueblo”.   

 

¿El ballet está integrado por cuantas personas y quiénes son?

“En este momento somos siete parejas, integradas por: Néstor Contreras, José Luis Bruno, Eduardo Magoia, Lucas Matheu, Benjamín Escobedo, Julio Herrera, Joaquín Ojeda, Abril Malmoria, Victoria Solmi Di Benedetto, Violeta Solmi Di Benedetto, Susana García, Emilce San Martín, Marta Quaglia, Anyelén Tenaglia, Johana Mosre, Maite D’allasta, Natalia Rossini y Carolona Solmi (Profesora)”.

 

¿Además de folklore bailan otro tipo de música?

“La mayoría de los bailarines somos muy alegres y donde ponen cualquier tipo de música, ya sea cumbia, cuarteto, tarantela, salsa, tango, lo bailamos no a nivel escenario, pero sí lo bailamos. Una vez en Rafael Obligado antes de nuestra actuación tocó una banda de cumbia, estábamos todos cambiados y fuimos todos a la pista  a bailar; la gente es muy copada, le gusta bailar, le gusta divertirse, que en el fondo se trata un poco de todo eso, nos gusta pasarla bien en grupo y somos una gran familia”.

 

¿Cómo están viviendo la pandemia, pudieron volver a la actualidad?

“Con respecto a la pandemia hace dos meses volvimos a trabajar, respetando todos los protocolos por supuesto, en la Casa de la Cultura, donde tuve que modificar la forma, porque por ejemplo el piso está dividido con cuadrados de 3 x 3, poniéndonos barbijos, alcohol en gel, firmamos una planilla que es presentada a la Delegación del pueblo. Pero lo que nos está dando muchas satisfacciones fue el hecho de grabar videos en lugares significativos del pueblo, uno de los primeros lo hice con mi hijo Joaquín en la Estancia San Jacinto, en la vieja Capilla del Palacio, tuvo mucha repercusión el mismo que está subido a la página de Facebook del Grupo Folklórico Carabelas. También otro video está hecho en los caminos sinuosos de San Jacinto, y en el patio de Alejo, siempre con poca gente y manteniendo la distancia que es lo más importante. Son danzas tradicionales, otro de los lugares fue el Puente de Fierro, donde nos tocó un día hermoso y pudimos grabarlo, salió todo muy lindo, el mismo tiene muchísimas reproducciones y hoy estuvimos haciendo la reproducción del video en la vieja estación de pueblo, de danza estilizada que va a salir en un futuro. Otro de los videos está realizado en el camino al Cencerro, acá en Carabelas es muy conocido porque la gente sale para hacer actividad física, con la puesta del sol, son cosas que nos llenan el alma y de una manera u otra la pandemia ha agudizado nuestro ingenio para reinventarnos y por último estamos realizando un video en el cartel de entrada al pueblo sobre ruta 31. Los integrantes del Grupo Folklórico Carabelas están muy contentos con esta idea, porque es como si actuáramos sobre un escenario, nos ponemos nuestras pilchas, nos maquillamos y tengo que agradecer a mi esposo que es el camarógrafo, el que filma y hace de editor a la vez, formamos todos un gran equipo para que los videos salgan de la mejor manera posible y todos los que los han visto les ha gustado mucho”.

 

¿Cuáles son los objetivos  para el futuro?

“El objetivo principal es esperar que pase todo esto y poder volver a compartir los espacios con amigos que hemos conocido, con nosotros mismos que nos hemos podido volver a juntar para bailar, pero se perdió el abrazo, el mate, porque es muy difícil no querer estrecharle la mano a alguien, porque somos humanos y a veces lo necesitamos. Queremos ver bailar a los bailarines, escuchar a los cantores, todo lo que nos ha impedido la pandemia. A futuro seguir con lo que podamos hacer, seguir con los videos, seguir con las clases, tratando de sobrellevar este 2020, que realmente empezó arriba, muy arriba con Cosquín, y después sucedió lo que todos conocen con el Covid 19”.    

 

¿Un mensaje final, lo que quieras decir?

“Que tratemos de pensar en las cosas buenas que han pasado este año a pesar de la difícil situación, aunque sean dos o tres, y todavía pueden llegar a pasar cosas buenas, más allá de la pandemia a la que hay que respetar mucho. Lo importante es que seguimos vivos, tratemos de ver en positivo y de apreciar el vaso más lleno que vacío”.

 

Los integrantes del Grupo Folklórico Carabelas en Cosquín en enero de 2020

 

Producción de videon y foto en el camino al Cencerro

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