Una linda nota de color realizamos el viernes pasado en su domicilio particular a Santina Bianchelli de Muñoz; todos los que la quieren y la conocen le dicen “Tina”, que con sus 86 años nos demuestra que cuando hay voluntad y ganas se pueden hacer cosas lindas y positivas en la vida. Según ella la artesanía la mantiene activa y le hace muy bien a su mente, está pensando constantemente cómo hacer para crear sus piezas realizadas en madera y aprovechando todo tipo de materiales. Un ejemplo para imitar, fundamentalmente para la gente de la tercera edad en estos tiempos de pandemia

Santina Biachelli de Muñoz, tiene 86 años y no para de crear artesanías
Datos personales. Santina Bianchelli de Muñoz, nació el 6 de junio de 1934 en General Arenales y a los cinco años llegó a Rojas; tiene 86 años; padres: Aurelio Bianchelli y Rosa Papa, ambos dela ciudad de Junín; se casó en 1957 con Lorenzo “Cacho” Muñoz, llevan 63 años de casados; tuvieron a Silvia (única hija); tres nietos: Javier Jesús, Nicolás Augusto y Julián Manuel Gazo.
¿Qué recordás de tu infancia?
“Tengo los mejores recuerdos de mi infancia en el campo cerca de Rafael obligado, junto a mis seis hermanos: María, Armando (fallecido), Isabel, Isolina y Alfredo, que hoy viernes 11 de septiembre cumple 80 años. Fue una infancia muy feliz, porque trabajamos todos juntos, muy contentos, siempre unidos, junto a mis padres y mi abuelo; fui a la Escuela Nº 7 de Rafael Obligado, la que está frente a la Plaza Manuel Belgrano, hasta 4º grado nada más”.
“Me casé en 1957 con Cacho a los 23 años y recuerdo las primeras fiestas de la galleta, donde iba todo el pueblo, una hermosa fiesta popular que espero se pueda seguir haciendo”.
¿Cómo nació la inquietud por la artesanía?
“No sé si mis manos son inquietas o qué, pero siempre tuve la actitud de hacer, ya sea en lana, labores, además siempre me gustaron mucho las plantas, me dediqué a hacer injertos de todo tipo, y también los trabajos artesanales en madera me gustaron siempre. Antes no tenía mucho tiempo, ya que trabaja en mi casa con la costura”.
¿Tu esposo trabajó en la Cooperativa Agrícola en ese entonces?
“Sí trabajo 42 años en la Cooperativa Agrícola Ganadera de Rojas, de recibidor de granos en la Planta de Silos de Avenida Helguera hasta que se jubiló”.
¿Cómo haces las artesanías y cuánto tiempo te lleva realizar cada una?
“Una de las más importantes fue una maqueta que simulaba la casa de nuestro campo, de donde vivía desde pequeña, en realidad me llevó mucho tiempo en hacer las plantitas, los balcones, los animales, el galpón de las herramientas, los corrales, los palenques, las trojas; todo en escala, muy chiquito. Todo es en base a mi imaginación, generalmente a la noche es cuando puedo crear más y es en ese momento donde fluyen las ideas. Pero lo que quiero hacer para un futuro inmediato es hacer objetos con movimiento, tengo guardados dos motorcitos de los autitos, tengo que ver como mermarle velocidad y hacer algo que tenga movimiento”.
¿Te hubieses gustado estudiar arquitectura o ingeniería?
“Ingeniería, inventar cosas, me encanta, por ejemplo cuando quiero hacer algo busco una madera, en el caso del aljibe, la base son los palitos que se usan para hacer broche, también utilicé alambre, un dedal para hacer el balde y así con las demás partes. El sentido de la artesanía es poder darle utilidad a todo los desechos, yo no tiro nada porque siempre me sirve para formar alguna pieza o parte de la artesanía que esté haciendo en ese momento”.
¿Cuál te dio más trabajos de todas las piezas?
“El zulky de a caballo, porque las varas las tuve que ir talando con mucha delicadeza, generalmente utilizo un cúter, cuchillo, pinzas, lija, una pinza pico loro en miniatura. También hice el aradito mancera, una tranquera, y muchas cosas más. Pero en este momento estoy trabajando en una cocina industrial, como eran las que se usaban en el campo “.
¿A la gente de la tercera edad que no sabe qué hacer, que les aconsejarías?
“Yo les recomendaría que nunca abandonen las labores, ya sea de lana, de género, de lo que sea, aquellas personas que se den mañas para hacer algo, que lo sigan haciendo y a su vez enseñando al resto de sus conocidos u amigos, porque eso ayuda mucho a que la gente mayor mantenga su cabeza ocupada y en actividad, es muy bueno para las neuronas. Por ejemplo en esta pandemia que mejor que estar ocupados en algo positivo y no estar embobados frente a un televisor que lo único que nos trae son malas noticias”.
¿Un mensaje final?
“Vuelvo a repetir todo lo que hago no lo aprendí haciendo ningún curso, ni realizando un taller, simplemente fue ponerle ganas y mucho amor a lo que hago, con esos dos ingredientes es imposible que pueda salir mal, lo importante en la vida es estar activo, y que a pesar de la edad se pueden cumplir los objetivos. Aprovecho la nota para saludar a toda mi familia y en especial a mi amiga Alicia, que por elle me han hecho esta linda nota en Chispa. A cuidarse que todo esto ya va a pasar”.

Tina trabajando en el caballito del zulky de paseo