
Claudia Labrada en su personaje de la Señora Picop, en la obra La Mansión
¿Cómo nació la pasión o el amor hacia el teatro?
“Recuerdo que iba de muy chiquita al teatro cuando papá hacía las escenografías de Tafs en el subsuelo, con otros chicos correteando, tendría 5 años y viendo obras; toda la vida fui una espectadora de lujo, tanto en el Teatro Tafs o cuando íbamos a Buenos Aires, o ciudades como Mar del Plata en verano y demás. Y también la pasión nació de alguna manera en la escuela cuando hacían los actos, me encantaba tomar parte y lo hacía con mucho placer. Con mucho miedo, porque era muy tímida, con mucha vergüenza, pero a su vez había algo que me impulsaba a subirme al escenario, me recuerdo siempre mezclada en el teatro”.
¿Cómo lo sentís al Teatro Tafs?
“El Tafs es un lugar muy importante para mí, primero porque mis padres formaron parte de ese grupo fundacional. Además ellos nunca se despegaron del todo, porque fueron los primeros fundadores y luego activos trabajadores de teatro, después colaboradores desde algún lugar. El Tafs siempre fue parte de la conversación familiar, siempre había un motivo para charlar sobre el Tafs, los amigos que ellos tenían eran gente de teatro. Recuerdo a Quito Lanzillota con sus hijos, el Negro Almar, Rubén Matheu (amigos personales), las anécdotas con el Gordo Manzanos, de alguien que era un genio y un déspota a la vez, muy gracioso. También Milo Solla, Charito y Mabel, toda gente de teatro, por eso el Tafs es un lugar muy caro a mi corazón y del que me siento parte de; al igual que los jardines de infantes que me han tocado trabajar”.
¿Cómo aprendiste teatro?
“Comencé clases de teatro en el último año de Jardín, junto a Silvia Salvarrey tomamos un curso un año de taller de teatro por primera vez con la Profesora Virginia Azzaretti, me encantó, se me voló la cabeza. Además Silvia y yo habíamos ido para tomar el curso como herramientas para trabajar con los chicos en la docencia, pero ese taller nos traspasó y nos motivó a seguir con el teatro. En 2015 cuando me jubilo se llevó a cabo un taller de tres meses a cargo de Virginia Azzaretti y Leo Martínez, muy intensivo los días sábados y ahí me enamoré y no me fui más”.
¿En qué obra participaste?
“Mi primera obra fue Periférico, un espectáculo dirigido por Leo Martínez, fueron monólogos de Urdapilleta y Deperlonger, hice el monólogo La Llorona, donde mi rol fue de un travesti, una comedia dramática. También bajo la dirección de Martínez hicimos No Va Andar, realicé el papel de una maestra donde nos pasábamos viendo lo que hacían las de enfrente. Además la obra Ensayo, eran poesías de actores argentinos, donde contábamos la refundación de una biblioteca del año 1940, una obra muy bella, donde hice el personaje de Nené, con poemas de María Elena Wlash y por último bajo la dirección de Iván Asborno Dárdano, hicimos ese espectáculo maravilloso que fue La Mansión, una típica obra de humor inglés, mi personaje era la Señora Picop. Fue un placer poder trabajar con Iván”.
¿Cómo estás viviendo la pandemia y si tenías algún proyecto para este año?
“La pandemia la veo con mucha incertidumbre, no veo el horizonte, me angustio, me desespero y me da miedo la post pandemia, no veo un horizonte económico en el país, veo al país muy enardecido, hay dos posturas antagónicas pujando por poder y un nivel de enojo muy grande. El personal de la salud está agotado, por suerte estamos sanos, mis amigos, mis familiares y eso es lo positivo. He leído muchísimo todo este tiempo, lo último que leí se llama la Contadora de Películas, de un autor Chileno, Rivera Letelier, fascinante. Mirando muchas películas y series y teatro por streaming, en especial dos obras de Alfredo Alcón que me gustaron mucho (El Rey Lear y Filosofía de Vida) y también me encantan las plantas, en definitiva buscándole la vuelta a esto que nos tiene atrapados”.
“Este año queríamos hacer La Prudencia de Claudio Gotbeter, de hecho la empezamos a ensayar en agosto, la obra está dirigida por Micaela García, donde trabajamos tres actrices que somos Silvia Salvarrey, Liliana Calvet y yo. Es una comedia negra, el tema de fondo es la inseguridad y otros sub temas, como la soledad. Es muy graciosa, corta, dura una hora, la vimos el año pasado en los Juegos Bonaerenses y ganó el primer premio, es una obra que se presentó en toda América, Europa y también en Israel”.
¿Quién fue Lito Labrada para los que no lo conocieron?
“Lito Labrada fue una gran persona y un gran laburante, era un trabajador incansable en todo lo que se proponía, desde lo cultural, lo personal, un líder natural, que no imponía, sino que dejaba que los de alrededor de su grupo crecieran y les daba las herramientas para poder crecer y él crecía junto a ellos. Así fue en el teatro, cuando trabajaba de Abogado, en el Juzgado; cuando trabajó de docente, era un maestro, le encantaba enseñar, aunque no tenía formación docente; era alguien que naturalmente sabía mucho de didáctica. Era alguien que creía en el ser humano, de una manera extrema, para él el ser humano era lo más importante que había en el planeta. Fue un papá amoroso, para mí tengo los mejores recuerdos, un abuelo entrañable, los chicos y los sobrinos lo recuerdan con mucha calidez. Si bien tuvo algunos traspiés con la política, fue lo único que se dio contra un paredón, tuvo que retroceder y empezar a ver la política, como él decía, “mirarla como desde un balcón”. Tenía un empuje enorme y sobre todo la capacidad de dialogar con las personas aun pensando completamente diferente y se entendían; obviamente era una persona extremadamente inteligente. Para él no había diferencia entre el decir y el hacer, él actuaba como pensaba y hablaba”.
¿Un mensaje final?
“Como mensaje final, un gracias totales a todo el personal de la salud de Rojas, porque son a los que tenemos más cercanos, que realmente se están rompiendo el alma por mantenernos vivos, no nos va a alcanzar la vida para agradecerles lo que están haciendo. Tanto sea al personal del Unzué, como al personal del país, son los grandes héroes de esta guerra. Por otro lado hablando de teatro, el TUR y el Teatro Tafs están haciendo una cruzada para llegar a los 1.000 socios, necesitamos que el Círculo de Amigos llegue a tener 1.000 socios, para poder mantener toda la infraestructura que tiene el Teatro. Para que tenga mejor iluminación, mejor sonido, mejores instalaciones y poder sostener todo eso. En estos días habrá una gran difusión por los diferentes medios de comunicación y las redes sociales, una solicitud a toda la población pidiendo que nos ayuden. Es muy chiquita la colaboración, son 100 pesos por mes, para poder mantener nuestro teatro por setenta años más; desde ya nuestro agradecimiento a toda la comunidad de Rojas”.

En familia. Claudia junto a su esposo Alfredo Antón y sus dos hijos Gonzalo y Tomás

Claudia Labrada, junto a su mejor amiga, Silvia Salvarrey, en la obra Periférico











