En esta serie de notas que estamos realizando a lo largo de la pandemia, reconociendo a personas y personajes del ámbito social, cultural y deportivo, no podíamos dejar pasar por alto, a Alfredo “Charol” Araldi, el gran referente del teatro en nuestra ciudad, el teatro viviente. A punto de cumplir 90 años, accedió a nuestra requisitoria a través de watshapp con una lucidez impresionante, recordó cómo fueron sus comienzos en el teatro, fue fundador del Teatro TAFS y también crítico con la situación actual del mismo, que lo define todo con una frase del ex actor y director italiano, Victorio Gassman: “El teatro es un moribundo que no muere nunca”. Recordado por tantos éxitos, pero su trabajo en La Fiaca, bajo la dirección de Norberto Manzanos en 1968 lo catapultó para siempre en el teatro rojense. También fue declarado Ciudadano Ilustre de Rojas en el gobierno de Norberto Chano Aloé, una joya de la cultura rojense

Actorazo. Alfredo Charol Araldi una leyenda dentro del teatro independiente de Rojas
Datos personales. Alfredo Doralio Araldi, nacido el 15 de noviembre de 1930, padres: Decena Reynoso y Juan Araldi; hermanos: Elsa (fallecida), Carlos (fallecido), Jorge, Berta, Pedro (fallecido); esposa: 47 años de casado con Olga Graciela Burgoa; hijos: Alfredo (fallecido a los 41 años) y María Luz Araldi.
¿Dónde cursaste tus estudios, primaria y secundaria?
“La escuela primaria en la ex Escuela N° 11 de Avenida 25 de Mayo y Castelli, son los únicos estudios que tengo”.
¿Qué recuerdos tenes de tu infancia, como era vivir en Rojas en tu época?
“Era muy tranquilo, muy lindo, muy feliz, con muchos amigos, recuerdo que se jugaba mucho al fútbol en los sitios o baldíos como le decíamos antes; lugares donde había un sitio y se podía armar una canchita de fútbol, jugábamos por una docena de naranjas. Repito todo era muy tranquilo, muy agradable vivir en esa época”.
¿Cuándo te diste cuenta que querías ser actor?
“En realidad mi primera experiencia la tuve en la Escuela N° 11 en un acto que no recuerdo bien, sí era para el Día de Maestro o para el día de Sarmiento, hice una interpretación con un sistema que se dejó de usar en esa época y luego dio origen a la creación de la diapositiva, era una caja con una lámpara y una lente que se proyectaba en un papel especial; ahí tuve que narrar lo que representaba la escena”.
¿Cómo fueron tus comienzos en el teatro?
“Concurría a una Biblioteca “Florentino Ameghino”, que era el ex Ateneo Cultural Rojas, ahí se formó una Sub Comisión de Biblioteca para ayudar y atender al público, entonces se decidió en una oportunidad juntar fondos hacer una obra de teatro. En Rojas había mucha gente que ya hacía teatro grande, entonces lo llamaron a uno de esos señores, en este caso Ángel Defarela, que era un actor experimentado, que estaba en la línea cómica, él trabajó con nosotros y nos dirigió en una comedia que se llamaba “Esta chica es un demonio” y la hicimos en el Teatro Italia a beneficio de la Biblioteca Florentino Ameghino. Después de ahí pasé al Centro Estudiantil Rojense donde hice una buena experiencia, al disolverse este Centro quedamos todos en la nada, nos juntamos y Norberto Manzanos propuso crear un teatro para Rojas, y así fue que nació el Florencio Sánchez”
¿Fuiste fundador del Teatro TAFS?
“Sí señor, estoy entre los primeros fundadores y primeros integrantes de las comisiones del TAFS en el año 1950. Terminamos en el año 1948 en el Centro Estudiantil y ahí pasamos a formar el Teatro Libre Florencio Sánchez”.
¿Fue un sueño cumplido?
“No tanto, porque en esa época de adolescente primaban otras cosas, las hacíamos porque éramos muy jóvenes y lo que queríamos era hacer algo, no lo hicimos por un gran sueño, no aspirábamos a nada, lo hicimos porque las circunstancias nos fueron llevando a organizarlo de esa manera, en vez de hacer un grupo de teatro, hicimos una institución teatral”.
¿Con qué obra se inauguró el TAFS?
“El TAFS se inauguró con una obra que en ese momento era un boom en el teatro nacional y profesional, que nació en un teatro independiente, que era el Nuevo Teatro, la obra se llamaba “El Puente””
¿Qué tipo de actor te consideras que sos, de comedia o drama?
“Por suerte soy bastante polifacético, encajo bien en los dos, pero en realidad me inclino más a la comedia dramática”.
¿Qué significo La Fiaca, fue la obra que te catapultó en la actuación rojense?
“La Fiaca fue un boom a nivel nacional protagonizada por el gran actor Norman Briski, y nosotros logramos hacer una versión muy buena, bajo la dirección de Norberto Manzanos, elogiada por la prensa de la ciudad de Buenos Aires. No te podría decir sí es la principal, porque son tantas las que obras que he hecho y los personajes que he interpretado, pero sin lugar a dudas fue la que más éxito tuvo".
¿Qué actores rojenses merecen tu reconocimiento?
“Mario Gazo, Eduardo Forese, el Negro Almar de aquella época y de los más jóvenes, comediantes el Pato Torres y Daniel Blanco, indudablemente les falta un poco de compromiso y dedicación, pero son los que se destacan en la cuestión cómica, lo que le gusta a la gente. También Diego Albamonte, el Pato Ravagnán que está empezando y sí se dedicara podría ser un gran actor, en realidad me están quedando de nombrar a algunos porque no los recuerdo en este momento”.
¿Como ves el teatro rojense en la actualidad?
“Lamentablemente te tengo que decir que al teatro rojense lo veo bastante mal, para mí el Teatro TAFS cumplió un ciclo hace más o menos una década y no ha sido reemplazado. El logro que tuvo el Teatro TAFS a nivel provincial y nacional, no ha sido cumplido, está pasando por un momento de transición, en realidad es lo que pasa en el teatro cada 15 o 20 años se producen bajones, que como dijo Victorio Gassman: “El teatro es un moribundo que no muere nunca”, porque parece que está por desaparecer, pero después aparece como el Ave Fénix. Lo miro con preocupación, porque veo que está muy baja la calidad del teatro, nos han pasado por arriba, ciudades que antes venían a Rojas a mirarse y salir maravillados de lo que había aquí, como Salto, Pergamino, no te hablo de Colón porque no sé lo que hay, ni de Junín; pero Salto y Pergamino han crecido mucho más que nosotros teatralmente”.
¿Estas por cumplir 90 años, si volvieras a nacer, te dedicarías al teatro?
“Me parece que sí, esa es una pregunta muy difícil de contestar porque es a futuro, no se sabe si uno vuelve a nacer o sí volvería a hacer lo mismo o cambiaría. Pienso que sí, soy un agradecido del teatro, porque si bien no me dio bienes materiales, me formó espiritual e intelectualmente y eso es un logro muy importante porque te va haciendo formar como persona y te va haciendo valorar las cosas de la vida, la confianza, la amistad, la honradez. Al teatro le estoy muy agradecido en ese sentido”.
¿Un saludo final, lo que quieras decir?
“Para todos y todas los rojenses, les deseo mucha felicidad, y deseo que el TAFS fervientemente vulva a recuperar con el tiempo el prestigio que tuvo a nivel provincial y nacional por los trabajos que logró poner en escena, por la calidad de sus interpretaciones, la calidad de sus actrices y de sus actores”.
La Fiaca, La Irredenta y Dos señores atorrantes
Con motivo de los 70 años del TAFS en su página de Facebook está subiendo las obras más trascendentales a través de su historia, entre ellas figuran La Fiaca en 1968, Dos señores atorrantes en 1984 y La Irredenta en 2000; a continuación damos a conocer el staff que participó de estas grandes obras teatrales.
La Fiaca. De Ricardo Talesnik; dirección: Norberto Manzanos; elenco: Marta (Marta Seta), Néstor (Alfredo Araldi), Madre (Lucy Alpeche), Peralta (Hugo Matheu), Jauregui (Lui R. Almar), Balbiani (Elías Julián). Luces: Mario Cantenys y Luis E. Julián. Utilería: Omar García. Escenografía; Juan Carlos Berruti. Realizada por: Raafel Beronda y Carlos Carrasco. Colaborando: Jorge Jesses, N. Díaz y Eduardo Alcobé.
La Irredenta. De Beatriz Mosqueta; en memoria de Arturo Félix Rodríguez (Tuto). Reparto: Irredenta (Alfredo Araldi), Dolores (Jorge Torres), Azucena (Walter Rodríguez), Lola (Eduardo Forese). Escenografía y Vestuario: Miros. Realización escenográfica: Sergio Bartomioli. Maquinista: Aníbal Baldomá. Luces: Mario Gazo. Realización: Javier Carnero. Música: Jorge Iribarren. Sonidistas: Martín Iribarren y Gastón Pérez. Vestuario: Marta Linera. Pelucas y peinados: Carlos Burgos. Colaboradores: Pablo Alurralde, Mariano Iribarren, Cristina del Casale y Natalia Constancio. Dirección General: Negrucha Seta. Agradecimientos: Víctor Hassan, Cáritas, Angélica Erceg, Lía Cúkar y Perfumería Yael.
Dos señores atorrantes. De Guillermo y Horacio Pelay. Dirección General: Alfredo Araldi. Reparto: Marcelino (Horacio Contreras), Timoteo (Eduardo Forese), Comprador (Dagoberto Gonella), Aniceta (Ana María Pérez), Julia (Mercedes Antonelli), Caradura (Marcos Echaniz), Manfredini (Oscar Novillo), Tancredo (Alfredo Araldi), Carlota (Maita Olivencia), Irene (Hilda del Casale), Detective (Oscar Novillo), Padre Renato (Roberto Boscacci). Escenografía: Héctor Douguet. Realización: Rubén Señorán. Luces: Mario Gazo y Emilio Solla. Vestuario y Maquillaje: TAFS. Asistente de Dirección: Silvia Emparán.

La Fiaca. En 1968 Charol Araldi junto a otra gran actriz, Marta Seta