Un repaso por la vida futbolística de Federico Vilar, sin duda alguna uno de los grandes deportistas que ha dado nuestra ciudad, con una larga e importante trayectoria dentro del fútbol profesional, especialmente en la liga mexicana, donde estuvo casi 16 años; fue citado por la Selección Argentina con Maradona como DT y enfrentó a Lionel Messi en el Mundial de Clubes. En 2016 regresó a nuestra ciudad para cumplir su sueño y retirarse con la camiseta de sus amores, la celeste de Argentino, que lo tiene como Director Deportivo. Una nota muy extensa donde el ex arquero nos cuenta de todo, para no perdérsela

Septima Argentino invicta 1989. Balerio, Mura, Lasalle, Fernández, Silveira, Vilar, Alvarez, Pittorino, Alonso, Notta, Bortel y Fede Vilar tenía tan solo 13 años
Datos personales. Federico Vilar nació el 30 de mayo de 1977; padres: Griselda Baudena y Edgardo Vilar; hermanos: German y Juliana; esposa: Marina Tulio; hijos: Camila, Nicolás y Lola.
¿Cuándo descubriste que tu pasión rea el fútbol?
“La pasión por el fútbol viene desde cuando nací, el crecer en una familia futbolera, ese amor por el fútbol se va trasladando de generación en generación. Desde el día que nací mis abuelos me hicieron socio del Club Argentino, era el club al cual estábamos ligado porque papá (Edgardo) jugaba ahí. Empezas a caminar, te regalan una pelota, te llevan a jugar con tus hermanos y como la inmensa mayoría de los argentinos terminamos apasionándonos por este deporte y por estos colores”.

Amor y pasión. Fede Vilar el más chiquito junto a su hermano Germán y papá Edgardo con la camiseta de Argentino
¿Cómo sabías que ibas a ser arquero?
“Hay varios factores que me deslumbraron para ser arquero, uno de los principales cuando empecé a ver fútbol y entenderlo un poco más, el máximo ídolo de Boca Juniors era el Loco Gatti, por lo menos yo quería ser como él, lo imitaba en cada picadito, en cada partidito intentaba ser él y de alguna manera fui descubriendo la posición, el gusto por atajar. También cuando escuchaba a mi abuelo contar las anécdotas de cuando había sido arquero, y jugaba en la Liga de Rojas o el campo, donde él estuvo viviendo, esas historias me marcaron mucho y empecé a descubrir el gusto por el puesto, empecé a ver al fútbol desde esa posición y así decidí que iba a ser arquero”.
¿Qué recuerdos tenes de las inferiores de Argentino?
“La infancia y adolescencia son muy importantes en la vida de cada persona, todo lo que me tocó vivir en las inferiores de Argentino para mí están muy guardadas y muy marcadas, me acuerdo prácticamente de todo lo vivido, desde lo que fue el paso del fútbol infantil a pasar a cancha grande, tener que lidiar y convivir con un arco tan grande. Recuerdo la 7ª división con Carlos Comisso como DT, más allá que fue mi padrino y una de las mejores personas que conocí en mi vida, fue un gran maestro desde lo deportivo, trabajaba con Miguel Mazzucco en la preparación física y nos empezaron a marcar un camino. Recuerdo todo de cada uno de mis compañeros, los enfrentamientos en los clásicos en ese momento entre Argentino y Newbery, por lo menos en mi categoría. De hecho mis grandes amigos son quienes compartí cancha y recordamos esas anécdotas, esas vivencias; hace poquito se cumplieron 30 años de la conquista de un título en séptima división en 1989, salimos campeones invictos y sin haber recibido goles en contra, nos reencontramos después de mucho tiempo con todos los jugadores y fue maravilloso”.
¿Quién o quienes fueron tus maestros en el fútbol?
“Como dije anteriormente mi mayor maestro fue Carlos Comisso, fue un referente para toda nuestra generación, con una vocación para enseñar realmente extraordinaria, sumado a la exigencia del Miguel Mazzucco como PF y en la etapa previa en la Escuelita tuve la suerte de tener como DT al Cata Loso y Arturo Notta, quienes a su manera nos ayudaron mucho porque nos llevaban para todos lados a jugar; son etapas que no se borran”.
¿A qué edad te fuiste a probar en AFA y a que clubes?
“En el año 1992 en la Liga de Rojas se podía jugar en varias categorías a la vez, no había tanta restricciones como ahora, los días sábado jugaba en la 6ª y 5ª y el día domingo atajaba en reserva e integraba el banco de suplentes de la primera división, tenía 15 años. Tuve la posibilidad de ir a probarme a Boca Juniors con otros compañeros de la categoría 1977, como Fernando Silveira, Mario Álvarez, Andrés Notta, también otros chicos de Newbery, como Ever Baudena y el Cholo Medina. Después de varias pruebas durante el último período del año tuve la posibilidad de quedar, esto fue en diciembre del año 1992 y en 1993 fiché para Boca Juniors y comencé a jugar en la séptima división de AFA, donde comencé otra etapa totalmente diferente, a formarme en un club profesional con una exigencia mucho mayor”.
¿Cómo fueron esos años de la Juveniles en AFA, que recordás?
“Mi etapa en las inferiores de Boca Juniors fue muy larga, muy difícil, muy compleja, el salir de una ciudad chica, muy tranquila como la nuestra e ir a vivir a una ciudad como Buenos Aires, moverte solo en una ciudad tan grande lleva un periodo de adaptación, obviamente me encantó la etapa vivida, pero no fue fácil. Desde lo futbolístico me costó mucho en la parte física, tenía un problema respiratorio que no me permitía a progresar físicamente, los entrenamientos me costaban muchísimo y lo padecí cuando llegué a Boca porque de la forma que se entrenaba allá era mucho más fuerte de lo que se hacía acá, se entrenaba todos los días y había entrenamientos específicos para arqueros también. De apoco pude encontrar el nivel y estar a la altura de los compañeros, tenía características que a los entrenadores les gustaba y eso hacía que confiaran en mí. Con el tiempo fui creciendo y pasando por diferentes categorías, tuve entrenadores que me dejaron mucho como el ex arquero Rubén Omar Sánchez, uno de los mejores entrenadores de arquero que tuve, muy claro y muy preciso al que le debo mucho y después tuve a Ricardo Sotelo, al Chapa Suñé, Víctor Romero, Carlos María García Cambón, también a Roberto Mouzo, Pancho Sa, son todos técnicos que han sido glorias de Boca Juniors y los tuve en esa etapa y de todos he aprendido y ahí te das cuenta si querés algo para esta profesión, tenés que dar la vida si deseas triunfar, porque a medida que vas creciendo el embudo se cierra mucho más y llegar a ser jugador profesional realmente es muy difícil y tener la oportunidad de debutar más aún. De todo se aprende, todo te va fortaleciendo y la parte mental es fundamental, yo estaba convencido que iba a pelear por mi lugar en el fútbol profesional en donde me tocase, porque uno nunca sabe cuándo le va a llegar esa posibilidad; pero en Boca me prepararon para eso, tuve la chance de jugar mucho tiempo en reserva e ir al banco de los suplentes; pero tuve que buscar la oportunidad por otro lado”.
¿Cuándo debutaste profesionalmente?
“Mi debut como profesional fue en Almirante Brown de Arrecifes en el Nacional B, fue en el año 2000. Había quedado libre de Boca Juniors, tuve la posibilidad de jugar en el Nacional B y lo hice por dos años. Recuerdo que el partido debut fue frente a San Martín de San Juan en calidad de visitante”.

En la reserva de Boca. Fede Vilar comartió ese plantel con Juan Román Riquelme, último parado a la derecha
¿Cómo fue tu recorrido en México, los clubes que pasaste, cuántos años, te consagraste campeón con algunos de ellos?
“Después del segundo año por Almirante Brown de Arrecifes, que me sirvió muchísimo porque jugué toda la temporada y me dotó de mucha experiencia, me fui a México en 2001, prácticamente hice toda mi carrera allá, casi 16 años, donde pude llegar, adaptarme, cumplir el sueño de ser jugador de primera división, sostenerme y ser feliz adentro de un campo de juego. Mi recorrido fue amplio, llegué al ascenso, jugué en dos equipos del ascenso como eran Potros Zitacuaro y Acapulco Fútbol Club; en realidad estos dos equipos eran filiales del Atlante de primera división, el DT del Atlante me dio la oportunidad y ahí empezó mi recorrido en primera, desde el 2003 al 2016, donde pasé por cuatro equipos en Primera División: Atlante donde estuve siete años y medio; en Morelia, tres años y medio y los dos últimos clubes de mi carrera fueron el Atlas de Guadalajara, un año y medio y otro año y medio en Xolos de Tijuana. Muy contento por lo vivido, el poder sostenerme por más de 500 partidos, el haber llegado a jugar más de 600 partidos para mí es un motivo de felicidad, de conseguir títulos y logros hasta situaciones adversas donde tenes que sobreponerte; todas estas cuestiones hacen que este deporte sea tan maravilloso”.

Debut oficial. Federico Vilar debutó un 12 de junio de 2003 y le atajó un penal a los Rayados de Monterrey, el partido finalizó 1 - 1
¿Cuál consideras tu mejor temporada en el fútbol profesional?
“La mejor temporada es la que se ve reflejada con algún título, en 2007 cuando fuimos campeones con Atlante fue un buen año para mí, pudimos levantar la copa con un presupuesto mucho menor con respecto a los grandes planteles mexicanos, fue un equipo que jugaba muy bien al fútbol, muy aguerrido, que se fue haciendo muy fuerte, logramos por mucho tiempo ser protagonistas y en esa temporada lo coronamos. Pudimos ganar la Concacaf e ir a jugar un Mundial de Clubes, con un equipo como Atlante surgido desde el pueblo, la clase trabajadora mexicana, fue un logro extraordinario. En Morelia tuvimos grandes equipos siempre peleando en las liguillas, logramos salir campeón de Copa, en algunas oportunidades estuve entre los arqueros más representativos de la Liga, los triunfos son claves para poder destacarse y aportar el granito de arena para conseguir los objetivos. Después con el Atlas de Guadalajara, fue una etapa corta, intensa, pero linda también, terminó mal porque quedamos afuera del torneo en un clásico, pero previamente a eso jugamos una Copa Libertadores, salvamos al equipo del descenso, aprendimos a luchar de otra manera con ese plantel. Y la temporada final en Xolos de Tijuana también fue muy buena, venía de un año muy flojo, el DT me pidió que siguiera, que tenía que terminar mejor mi carrera, así lo entendí, puse todo de mi porque ya me costaba mucho ponerme bien físicamente y logré cerrar la campaña como el arquero con menos goles recibidos, con partidos lindos, buenos que me dejaron tranquilo porque dejé todo, porque el fútbol me dio muchísimo y sentía que había que entregarse al máximo hasta el último momento y así fue, en 2016 decidí dejar el fútbol profesional y regresar a Rojas para empezar una nueva etapa”.

Vilar levantando la Copa de la Liga de México con el Atlante
¿Sos considerado una gran figura del fútbol mexicano, nunca te ofrecieron nacionalizarte para la selección de México?
“Soy nacionalizado mexicano por convicción y deseo propio, no porque me hayan ofrecido la selección mexicana, cuando creí que era el momento indicado me nacionalicé y de esa manera transcurrieron mis últimos años como un mexicano más, también por mis hijos que son nacidos en México, es su lugar de nacimiento y lo sienten muy propio. Con esto te resumo todo lo que significa México para mi familia”.
¿Hablando de selección que recordás de tu paso por la celeste y blanca dirigida por Maradona?
“La Selección Argentina fue un premio, un sueño, no sé cómo llamarlo, algo realmente muy lindo, fueron en dos citaciones donde tuve la posibilidad de estar en la Selección Argentina, cuatro partidos de eliminatorias, contra Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia, y compartir con los grandes jugadores del fútbol argentino, sobre todo con Diego Maradona de técnico, y poder estar en un lugar de privilegio fue muy lindo. Se me hizo corta la estancia, pero de todas maneras hay cuestiones y detalles que me hacen agradecer enormemente esa posibilidad”.
¿En tu paso por el fútbol profesional que jugadores te han deslumbrado?
“A lo largo de mi carrera tuve la posibilidad de enfrentarme e grandísimos jugadores, en la Liga de México a Salvador Cabaña, el Achita Ludueña, Lucas Lobo y tantísimos más; pero hay dos jugadores que me deslumbraron más, Matute Morales, un diez exquisito que no tuvo mucha continuidad y después el jugador más importante que enfrenté en la liga mexicana fue José Saturnino Cardoso, un goleador impresionante, que marcó una época. Después algunos partidos cuando me tocó enfrentar al Barcelona en el Mundial de Clubes, obviamente que la figura de Lionel Messi, lo destaca por sobre el resto, pero hubo dos jugadores que ahí en vivo me deslumbraron mucho, uno Andrés Iniesta, uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol mundial y el otro el brasileño Dani Alves, un delantero más, una precisión y velocidad en el ataque impresionante. Son jugadores que en cierta manera tengo el orgullo de haberlos enfrentado”.
¿Qué arquero fue tu referente o también admirás?
“Mi máximo ídolo como dije al principio de la nota es Hugo Orlando el Loco Gatti, para mí un genio del arco, un arquero líbero, un adelantado a la época, un arquero pensante, incorporado siempre en el juego colectivo, y sobre todo brindando espectáculo y brindando show, para mí no habrá ninguno igual y es mi máximo ídolo en el fútbol. Después arqueros que me hayan marcado son los que siguieron su línea, el Mono Navarro Montoya, tenía cosas muy positivas, como el achique, la elegancia para atajar, la técnica, un arquero completo. Y hoy por hoy la máxima revolución en el puesto la ha hecho Manuel Neuer, el alemán que cambió todos los paradigmas del fútbol europeo, especialmente el de su país. Estos son los máximos referentes que tengo en mi posición”.
¿En 2014 colgaste los botines profesionalmente para regresar a tu pago natal, y ponerte la celeste de Argentino, fue un sueño cumplido”
“Sí regresé a Rojas y a Argentino por supuesto a cumplir un sueño, pero también a colaborar con el club que tanto quiero que es mi casa, regresé para dar lo mejor de mí y ayudarlo en su desarrollo. Pudimos en dos años conseguir los títulos de campeones en 2017 y 2018, pude jugar en la Primera División de Club Argentino, algo que no había hecho con quince años, muy feliz de ser parte. Creo que en realidad de Argentino nunca me fui, siempre sentí el apoyo de toda nuestra gente a lo largo de mi carrera, me apuntalaron siempre para que siguiera hacia adelante y hoy estoy acá tratando de devolver algo de lo que tanto me dieron”.
¿Has demostrado un gran compromiso con la casaca que amas, saliste en 2017 y 2018 campeón, además la organización del Torneo Argentino de Fútbol Infantil, cuál o cuáles son los proyectos para el futuro?
“El futuro de club es de crecimiento, estamos en un club que siempre intenta progresar, creemos que hay cosas que se han hecho bien, seguimos con la inquietud de seguir evolucionando con todas las cuestiones deportivas e institucionales. Desde lo deportivo seguir desarrollando una mejor metodología, brindando mejores herramientas a los jugadores de las diferentes áreas. Hoy tenemos la posibilidad de desarrollar un nuevo predio de entrenamiento que queremos sea de vanguardia dentro de la ciudad para que haya mayor apertura hacia el fútbol del resto de la Argentina. Esperemos poder superar esta pandemia mundial para poder seguir trabajando en beneficio de nuestro club”.
¿Cuál es tu sentimiento cuando Nicolás se pone la celeste todos los sábados?
“Uno se formó con los valores del deporte, y cada uno de los valores lo vas aplicando en la vida, porque hay similitudes en todo sentido, entonces lo que uno intenta como padre es también inculcarle el gusto, la pasión y esos valores a través del deporte a tus hijos. En el caso particular de mi hijo varón Nico, trato de apuntalarlo en el deporte para que él se desarrolle y para que él también pueda incorporar la pasión, el sentimiento y todas las cuestiones que el deporte te brinda. Lo acompaño en todo momento, disfruto de su crecimiento, de verlo jugar y estamos ansiosos para que ellos puedan volver. Porque para los niños, para la juventud, todo este tiempo que se está viviendo y en ese sentido hay una alarma para nosotros que trabajamos en los clubes, para cuando pase todo esto no se hayan perdido niños en el camino y puedan retomar el deporte en cada lugar que le corresponde y continuar desarrollándose”.
¿Un mensaje final, lo que quieras decir?
“Una reflexión final acerca de nuestro fútbol quizás la preocupación del último año, donde nos tocó competir con una Liga de Colón, y se vio que no estuvimos a la altura, es una preocupación muy grande que tengo y que debemos resolverla, obviamente cada uno a su manera o a lo que quiere para su club, pero como Liga de Fútbol debería haber una preocupación importante. La Liga de Rojas es muy competitiva, veo clubes que están realmente trabajando muy bien, primero en infraestructura, es para destacar como están hoy las instituciones de Rojas, es para destacar como se trabaja en fútbol infantil y en fútbol juvenil, donde siento que hay gente capacitada y apasionada en todos los clubes. Pero cuando tenemos que competir en otro nivel, hay algo que no está cerrando, hay algo que hace que el fútbol de Rojas no evolucione, hay algo que nos está paralizando y hay que detectar que es. Me parece que nos estamos quedando en la competencia local, en no querer salir de este pequeño círculo y en ese sentido clubes de ciudades vecinas te superan. Mi deseo es que el fútbol de nuestra ciudad sea mucho mejor y que esté a nivel futbolístico acorde a las instituciones que tiene. No deja de ser una contradicción tanta evolución a nivel infraestructura y que a nivel deportivo nos cueste tanto”.