El mayor pedalista que ha dado Rojas en todos los tiempos, sin lugar a dudas, ese ha sido Sergio “Pitufo” Giovachini, que con tan solo 15 años se proclamó Campeón Argentino; también fue medalla de bronce y oro en los Juegos Panamericanos de Chile en 1994. Una gran trayectoria, además fue Cumbre de Oro en 1990 y 1991 y también de Cristal en 1992, 1994 y 1999. Con 46 años todavía sigue participando de diferentes competencias, pero un poco más relajado acompañando a su esposa Paola Allevato, una verdadera atleta también. Compartió pista con los mejores pedalista del país, como los Coya, Walter Pérez, los Curuchet y Simón, entre otros

Medalla de Oro en cuarteta. El Pitufo Giovachini, junto a Simón, Coya y Walter Pérez, en los Juegos Panamericanos de Chile 1994
Datos personales. Sergio José Giovachini, nació el 29 de junio de 1974; padres: José Luis Giovachini y Carmen Rodríguez; esposa: Paola Allevato; hijos: Florencia, Brenda y Luka.
¿Cómo fue tu infancia y cómo nació la pasión por el ciclismo?
“Mi infancia fue muy linda nos criamos en el barrio General San Martín en la plaza, éramos un grupo de muchos chicos y siempre me gustaba mucho andar en bici, tenía una Aurorita, en realidad me llamaba mucho la atención la bicicleta. Hasta que un día hubo un acto político y se corría una carrera en el centro, yo tendría 10 u 11 años y gané en 10, 11, 12 hasta los 15 años, gané todas las carreras y ahí me di cuenta de mi potencial y le empecé a decir a mi viejo que me quería comprar una bici de competición. Un día me compró la bicicleta de carrera, pero común, y ahí comencé a entrenar dando vueltas a los bulevares, pero sin saber nada de lo que era realmente una competencia de bicicleta. En una de las carreras que se organizaron en nuestra ciudad me anoté, fue mi primera carrera y me agarré un cansancio bárbaro porque no estaba entrenado, ni nada por el estilo, ese fue el punto inicial para empezar ir a las carreras, ir preguntando, conociendo y aprendiendo para empezar a tener rodaje dentro del ciclismo local y regional”
¿Qué recordas de las primeras competencias?
“Las primeras competencias las hice con mucho entusiasmo, sobre todo aprender que bicicletas se usaban, que multiplicación, y empezar a entrenar, una vez que comencé con ellos, pude comenzar a estar entre los cinco puestos de arriba, por suerte siempre pude estar entreverado entre las primeras posiciones y eso me daba más entusiasmo para seguir mejorando en el día a día. Mi primer Campeonato Argentino fue en Comodoro Rivadavia y lo gané representando a la Asociación Juninense de Ciclismo, con tan solo 15 años”
¿Cuándo te citaron por primera vez para la Selección Argentina?
“Me citan para la Selección Nacional cuando tenía 15 años, porque siempre andaba entre los primeros tres en las competencias de la zona y la región, un chico de Rosario que a veces corríamos juntos, se llamaba Giles, si quería participar para competir en un Argentino que nunca había ido, había que hacer la selectiva en Junín y si clasificaba podía participar del mismo. Logré clasificar en la selectiva, me preparé durante tres meses y partí para el campeonato Argentino en Comodoro Rivadavia, recuerdo que me prestó la bicicleta Giles, porque yo no tenía bicicleta de ruta y pude ganarlo. Al poco tiempo corrí otra carrera de pista y ahí me convocaron para integrar la Selección Juvenil de Ciclismo”.
¿Cómo fue tú recorrido profesionalmente y tus participaciones internacionales?
“Comenzó todo ahí en Comodoro Rivadavia y a partir de ese momento no paré de viajar, entrenábamos en el Cenard en la ciudad de Buenos Aires, también en el Circuito KDT, donde había unas tribunas y debajo de las mismas había habitaciones donde podíamos descansar los ciclistas. Íbamos a Buena Esperanza, a Mendoza, a San Luis, con la Selección viajábamos y recorríamos mucho el país. Desde los 15 años hasta los 27 que dejé, fuí de ciudad en ciudad, la bicicleta y un bolso eran mi vida. Fue una experiencia inolvidable, conocí muchos lugares, me hice de muchos amigos, muchos viajes, muchos campeonatos, poder salir campeón provincial, nacional, lograr torneos panamericanos (ganamos con el Seleccionado Juvenil en 1990, la medalla de bronce y con el Seleccionado Mayor, la medalla de Oro 1n 1994; ambas medallas en Chile) también, estar sexto en un Mundial de Ciclismo, fue algo que nunca me voy a arrepentir, fue algo realmente muy lindo y orgulloso de poder haberlo hecho representando a mi ciudad natal y a mi país”.
¿Cuál fue tu mejor momento y cuáles fueron tus logros?
“Mis mejores momentos fueron cuando comencé con los juveniles y luego en la competencia con los mayores, estando en los Campeonatos Argentinos entre los tres primeros, lo mismo cuando gané el Torneo Panamericano de Chile en 1994, junto a Simón, Coya y Walter Pérez. Como así también cuando salí Campeón de un Torneo Provincial, estar en la Selección Argentina y con un grupo de ciclistas de renombre que hasta hace poco siguieron siendo de los más importantes del país, como los Coya, Walter Pérez, los Curuchet, Simón, una camada de ciclistas que corrieron hasta los 40 años y haber estado compartiendo una pista con ellos me llena de felicidad y orgullo. La verdad que la bicicleta me ha dado muchas satisfacciones”.
¿Fuiste Cumbre de Oro y de Cristal recordas cuantos?
“Si tengo la suerte que el periodismo de Rojas siempre me haya reconocido por mi trabajo, me premiaron con dos Cumbres de Oro, en 1990 y 1991 y tres de Cristal en 1992, 1994 y 1999. Orgulloso de siempre representar a mi ciudad Rojas, vuelvo a repetir siempre fui reconocido y estaré agradecido eternamente a el lugar que me vio nacer”.
¿El ciclismo es un deporte muy sacrificado?
“En el ciclismo es un deporte donde el motor sos vos, tu corazón, tus piernas, es muy sacrificado, hay que luchar contra el viento, el frío, pero bueno te tiene que gustar, llevarlo en la sangre, para sentirlo, para poder hacerlo. Yo desde los 11 años que lo hago y no me puedo despegar, a pesar de mis 46 años porque realmente es mi pasión y lo llevo en la sangre. Ahora hace dos años que lo tomo de otra manera, me despegué de la parte competitiva, lo hago todo más relajado y la acompaño a mi señora Paola, porque verla a correr a ella es como si corriera yo, eso me ayudó mucho a ver al ciclismo desde otra cara y lo disfruto de otra manera”.
¿A pesar del tiempo seguís participando de los eventos ciclísticos, como por ejemplo el Desafio Extremo y otros, la bici es más fuerte que vos?
“Sí pero como te respondí anteriormente es como que saqué como se dice en la jerga del deporte, la pata del acelerador, por ejemplo participo de las carreras, pero lo hago en pareja con Paola o algún amigo, pero hace dos años que vengo muy tranquilo. Y los Desafíos Extremos siempre he corrido de los 100 kms., disfrutándolos mucho, siempre que corrí en Rojas, es como que me siento muy feliz”.
¿Qué es lo más positivo del ciclismo?
“Lo positivo del ciclismo es todo, porque lo disfrute mucho, viajar, tener muchos amigos. Y fundamentalmente es una manera de vivir, llevando una vida sana, que hace que llegues a longevidad con los dolores menos posibles; es un deporte altamente recomendable para toda la familia, donde no distingue sexo, ni edades”
¿Un mensaje final, lo que quieras decir?
“Agradezco como siempre el apoyo de mis padres, porque si no hubiera sido por ellos no hubiera podido lograr nada, un recuerdo especial para el querido “Chano” Aloé que me regaló mi primera bicicleta sin conocerlo, se enteró que había ganado el Campeonato Argentino con una bicicleta prestada y justo dio la casualidad que él va a mi casa por una relación de trabajo con mi papá y de ahí surgió la charla, pero no todo terminó ahí, un día para una camioneta en mi casa, justo para el día de mi cumpleaños y era Chano y me dijo si lo acompañaba a San Nicolás que me iba a comprar una bicicleta para que pudiera correr; un gesto que nunca en mi vida olvidaré. También tengo que agradecer la ayuda de todos los intendentes que estaban de turno, siempre estaré agradecido al apoyo de mi ciudad, como así también a los periodistas. Finalmente a mi señora Paola, mis hijos, a mis suegros, a todos los que siempre me han apoyado y a toda la gente de Rojas que siempre tuvo muy buena onda conmigo”.

Pitufo Giovachini y Lito Ruiz