Juan Carlos “Vasco” Etchepare. El número uno en bochas, fue bicampeón Provincial y Argentino

Otro de los grosos del deporte rojense es reconocido por esta hoja, sin lugar a dudas el “Vasco” Juan Carlos Etchepare marcó un antes y u después en el mundo de las bochas de nuestra ciudad. Encontramos a un hombre muy sensible, ante cada recuerdo y conquista lograda, muy agradecido de lo que le dejó las bochas y fundamentalmente el cariño de la gente y la amistad. Se rozó con los mejores jugadores del país, debutó en Sportivo Rojas, para luego jugar en Club Rivadavia, hasta que se formó la Asociación de Bochas Rojas. Desde muy chico le pegaba al bochín como nadie, pero a pesar de ser un hombre de trabajo en el campo, se preparó para ser lo que fue, su obsesión era ser el mejor y lo logró en base a esfuerzo y trabajo, al margen de sus condiciones innatas, jugando más de cuatrocientos torneos en su larga trayectoria como bochófilo

 

Campeones Provinciales 1988. Fue disputado en nuestra ciudad, el Vasco Etchepate junto a Beto Ojeda y Cigüeña Tisera

 

Datos personales. Juan Carlos Etchepare (alias “Vasco); nació el 19 de mayo de 1949 (días después de la fundación del Club Atlético El Huracán, ya que el Globo fue fundado el 14 de mayo de 1949); padres: Luisa Dárdano y Juan Etchepare; hermana: Beatriz Etchepare y esposa: Mabel Baleani.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Nací en el campo, en el Cuartel VI, en Los Indios, fui a la Escuela N° 5 de Los Indios durante cinco años y 4°, 5° y 6° lo hice en la Escuela N° 16 sobre Ruta Nacional 188 (frente a la Fábrica Ferrario); o la Escuela de Di Camillo como le decían antes. Después pasé por la Escuela Técnica de Colón, una especie de tecnicatura, que no la pude terminar porque de tres años la pasaron a cinco y tuve que abandonar para poder venir a trabajar al campo”.

“Los Indios en la época de mi niñez tenía mucha vida, estaban estables cincuenta o sesenta familias, con mucha actividad social, se jugaba a las bochas, pelota a paleta en el Club Los Indios, también se jugaba a los naipes en todos los almacenes o boliches que había, hasta tenía vida nocturna. No mucha porque la mayoría trabajaba en los tambos y a las tres de la mañana tenían que encerrar la hacienda. Por ejemplo Ralph daba de comer y de dormir; la panadería de Burgués, el almacén de Corominas que después fue de Maggiolo, la tienda de los Gallo, la herrería de Pancho Premio, la fonda de Roselló, el almacén de Marcos, Puljiz, Bertagnoli, la carnicería de Estévez, vivían muchas familias y mucho movimiento en el pueblo”.

 

¿Cómo nació la pasión por las bochas?

“En mi casa había cancha de bochas, recuerdo que eran unas bochas de madera grandes, no las podía dominar, agarraba las que estaban medias gastadas, y de esa manera empecé a jugar, las bochas fue un deporte que siempre me gustó. Recuerdo que me mandaban a barrerla, porque se caían hojas o palitos; mi padre, mi tío y los juntadores de maíz jugaban siempre. Comencé a crecer y a tener un poco más de fuerza, siempre me gustó ir de bochador, empecé a ir al Club Los Indios, donde me hacían jugar de arrime, recuerdo que Maggiolo me dio dos bochas nuevas, que no eran de madera, sino de plástico, las traía a casa para practicar dentro del pasto, y con ese orgullo, con ese amor propio de ir progresando comencé a andar en el mundo de las bochas”.

 

¿Cómo comenzó tu trayectoria en las bochas?

“El primer campeonato que jugué fue en Sportivo, fue torneo de segunda, me invitó mi tío Lemience, que me dijo: “venite a jugar en la moto, te quedas en mi casa a dormir y al otro día te vas para el campo”. Ese torneo lo jugué con Miguel Scalise, Lemience y yo con 20 años y tengo la anécdota que lo gané; no me dejaron jugar nunca más en segunda, me pusieron directamente en primera, siendo mi primer campeonato”.

“Recuerdo que me quedaba corto en los bochazos, y ese amor propio de poderle pegar, hizo que me viniera todos los días, durante quince días en la moto, después de almorzar para jugar a las bochas y poder mejorar el bochazo; después me iba al campo a encerrar la lechera, a guardar el caballo ante de la entrada del sol. Mi primer torneo lo gané en 1969, tengo el trofeo guardado y es uno de los pocos que tengo grabado con la fecha. El torneo lo organizó el Club Sportivo y las canchas eran de tierra, fue una época hermosa de las bochas en nuestra ciudad, llegó haber 40 o 50 tríos”.

 

¿Jugabas para algún club?

“No porque en Rojas no teníamos Federación, no había Asociación y me empezaron a buscar algunosjugadores, jugué con Noel González y Baby Barreiro, y perdimos la final. De ahí me empezó a gustar cada vez más, inclusive cuando venía a Rojas no era para ir a las confiterías, sino para jugar a las bochas y luego me volvía al campo. Recuerdo que no estaba hecha la ruta y esperaba que saliera la Empresa Rojas para chuparme con la moto detrás del colectivo, tenía una Guilera 200 que andaba bastante bien, para no llenarme de tierra”.

“Otro con los que jugué fue con Luis Cuello, resulta que Sportivo no salía a jugar y hablé a la gente del Club Rivadavia, fueron a mi casa en el campo, Coco Zabala, Mario y Moncho Tulio y Horacio Ferrer, y me dijeron Vasco vas a ser jugador nuestro y les dije que sí, pero después que terminara el campeonato, porque estaba jugando para Sportivo y justo ese fin de semana se terminaba el torneo, les dije: “a partir de lunes soy jugador de Rivadavia”. Así que jugué para Sportivo con el Comisario Roberti y Luis Cuello, salimos campeones y el lunes estaba en el Club Rivadavia para empezar una nueva etapa junto a “Rolo” Amichetti, “Verdura” Ojeda”, Zabala y Horacio Ferrer. Empezamos a viajar para jugar torneos en la zona, fuimos a Salto ganamos el campeonato, a los quince días volvimos a ir y perdimos la final y no nos dejaron jugar más porque teníamos que formar la Asociación de Bochas o sino teníamos que jugar para un club federado”.

“A partir de allí se comenzó a formar la Asociación Bochas de Rojas, gracias al trabajo de Osvaldo Azzaretti, “Mirucho” Urdinola, Silvio García y Miglioratti, entre otros”.

 

¿Ganaste Torneos Provinciales y Torneos Argentinos?

“Sí, pero nos pasaba que íbamos a Chivilcoy ganábamos los campeonatos, en Pergamino, lo mismo, en Junín igual, y en los Torneos Provinciales no podíamos ligar, era un karma que teníamos, no podíamos llegar a las finales. En un momento Rojas organiza el Torneo Provincial de Pareja, el trío de nuestra ciudad estaba integrado por “Rolo” Amichetti, Ojeda y yo; resulta que “Rolo” se enferma, hasta último momento lo estuvimos esperando, pero no llegó y en su reemplazo jugó Eusebio “Cigüeña” Tisera, éramos locales, las canchas las conocíamos bien y finalmente lo ganamos, fue en 1988, el primer Torneo Provincial, tiré 112 bochazos y pegué 102”.

“Luego salgo Campeón Argentino de Pareja en Salta, el equipo lo integraba junto a Néstor Arce y César Colantonio; esa fue la primera vez. El segundo Campeonato Provincial que gané fue un campeonato espectacular que jugamos en San Nicolás, era de trío y pasó también algo inusual, el equipo estaba integrado por seis jugadores, hubo como una preselección, Carlos Tisera, Rolo Amichetti, Beto Ojeda, Eusebio Tisera, Walter Ferrer y yo, y resultó ser que Cigüeña Tisera que era el sexto, pasó a ser el cuarto jugador, finalmente fue a jugar y nuevamente se nos da el Campeonato Provincial. Algo muy curioso porque Cigüeña jugando de suplente ganó los dos campeonatos, indudablemente era nuestra muletilla de la suerte”.

“El segundo Torneo Argentino lo juego junto a Colantonio, Arce y Marcelo Paz de Arrecifes, en Colón, Entre Ríos y también lo ganamos, pero el partido espectacular fue contra San Nicolás, donde jugaban “Moncho” Lucero, Duvini, Ramonda y Pacheco, un equipazo (un mes sin trabajar para practicar todos los días), y le ganamos la semifinal. Recuerdo que erré solamente un bochazo en toda la competencia”.

 

¿Vos te preparaste para ser el mejor?

“Hubo gente que me acompañó mucho, y pienso que Dios y la vida me premiaron porque siempre fui una persona que nunca subestimó al rival, si te podía dejar en cero, te dejaba en cero, y aprendí a jugar con gente muy superior a mí, y que me decían cosas que me quedaban grabadas y trataba de sacarle el jugo en los partidos. Por ejemplo Foco me dijo: “pibe vos tenés unas condiciones bárbaras” y cuando me tocó jugar una final en San Nicolás y le gané, me volvió a recalcar: “te acordás cuando te dije que tenías unas condiciones bárbaras, además tu conducta te llevó a esto”, fue algo que me llenó de orgullo. Y así fue, yo siempre seguí luchando en ese sentido, con conducta, respetando a la gente”.

 

¿Cuántos torneos jugaste?

“Entre los trofeos, medallas de plata y de oro, tengo más de cuatrocientas, tengo anécdotas muy lindas, jugar los cuatro fin de semana en un mes y ganarme cuatro medallas de oro, eso lo hice tres veces en toda mi carrera; en tres meses gané 12 medallas de oro”.

 

¿Hasta qué edad jugaste alas bochas?

“Hasta que me accidenté en 1996, cuando estaba trabajando en la Estancia Los Ángeles y me caí de una estiba muy alta, me quebré el fémur, la columna, de todas maneras seguí jugando en Rojas, pero no volví a ser el mismo físicamente y abandoné”.

“Ha habido muchos jugadores buenos en Rojas y hubo uno que lo menciono siempre porque debe ser una de las personas que más mano a mano hemos jugado, porque yo jugando un espectáculo nunca lo pude dejar colgado en el tablero, pero él tenía un defecto muy grande, era muy irresponsable porque tenía una gran pasión por la pesca y los perros galgos y en pleno campeonato dejaba de jugar para hacer lo que a él le gustaba, esa persona se llamaba “Pilolo” Del Val, era camionero, ese fue uno de los grandes jugadores que vi, y que era muy difícil de ganarle”.

“También he compartido cancha con grandes jugadores como “Rolo” Amichetti, Noel González, Luis Cuello, “Beto” Ojeda, un compañero de fierro, Carlos Tisera; como así también “Cigüeña” Tisera, el “Tigre” Frontera, Zabala, Colagreco, antes se jugaba bien a las bochas y había muchas canchas en los boliches, como los potreros en el fútbol que hoy en día no existen más”.

 

¿Un mensaje final?

“Simplemente dejar un mensaje a la juventud que se acerquen a jugar a las bochas, que es un deporte maravilloso, falta que los dirigentes fomenten a los más jóvenes esta noble actividad, siempre dije que el pilar fundamental es la juventud, sino no tenes renovación de jugadores, no tenes futuro. Por ejemplo cuando tuvo el apogeo Maxi Membriani no lo apoyaron, entonces ahora se ven las consecuencias, decime que chico juega a las bochas, no hay ninguno. Un claro ejemplo fue Bahía Blanca, que para poder jugar en primera, el club tenía que tener pre infantil, infantil y juvenil; en nuestra ciudad hace veinte años se quiso imitar, pero con el tiempo se dejó de hacer y hoy se ven los resultados”.

“Lamentablemente la escasez de dirigentes es muy grande y los pocos que hay no se preocupan, porque por ejemplo Sportivo desapareció; Rivadavia desapareció, siendo los dos clubes más grandes de Rojas, refiriéndome a las bochas obviamente. A Sportivo ni las canchas le han quedado, es una lástima y lo peor que no tiene miras de mejorar”.

“Hace poco me dio mucha tristeza cuando fui a mirar un torneo en Boca Juniors, habría veinte personas, y recordaba cuando jugamos la final del Provincial en Rojas y no cabía un alma en la cancha de Sportivo, según comentarios hubo 600, 700 personas, una época maravillosa de las bochas”.  

“De todas maneras vaya u mensaje esperanzador para toda la gente que ama las bochas, que sigan luchando, que no bajen los brazos, que se unan para volver a poner a las bochas dentro del deporte de nuestra ciudad. Las bochas me han dejado un montón de amigos, me he ganado el respeto de la gente, el apoyo de mi familia y si volviera a nacer jugaría nuevamente a las bochas”.     

    

    

Campeón Argentino en Salta. Albertelli, Néstor Arce, Juan Carlos Etchepare, César Colantonio y Calequi

 

El Vasco Etchepare levantando el Cumbre de Oro en 1988

 

 

                   

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