Walter Barry. Elogiado por Griffa en Newell’s Old Boys de Rosario, el destino quiso que no jugara en primera

Una de las historias más increíbles que tiene el fútbol local, la protagonizó Walter “Perro” Barry, a días de cumplir 50 años, nacido de la cantera del Club Atlético El Huracán, un verdadero crack que desde muy chiquito se fue a probar a Newell’s Old Boys de Rosario de la mano de Jesús López, apenas lo vieron lo reclutaron en la inferiores del leproso; de la mano del maestro Jorge Griffa, que le hecho el ojo para que vistiera la casaca rojinegra. Hasta el “Loco” Marcelo Bielsa lo hacía jugar en Cuarta División y el “Bati” era suplente de él. En 1991 regresó al fútbol de nuestra ciudad para consagrarse campeón con Juventud; también lo hizo con Boca Juniors en 1993 en el Torneo Interligas con Colón y fue tetracampeón con Jorge Newbery, haciendo dupla con Lichi López (1999, 2000, 2001 y 2002). En 1995 se consagró Deportista del Año, con el Cumbre de Oro, llevando por primera vez al fútbol a lo más alto de la preciada estatuilla

 

Walter Barry con 17 años, regresaba de Newell's de Rosario para jugar en Roberto Cano

 

Datos personales. Walter Daniel Barry (alias “Perro”); nacido el 21 de agosto de 1970; padres: Eleodora Beatriz Cuello y Francisco Daniel Barry; hermano: Francisco Eduardo (alias “Panchi”); esposa: Gabriela Elizabeth Tissera; hijos: Alex Daniel y Matías Ezequiel Barry.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Nací y viví hasta que me fui a probar a Newells Old Boys de Rosario en Barrio Belgrano, detrás del arco de la cancha de El Huracán que da a ruta 31, ahí estaba mi casa, así que calcula mi segundo hogar fue el estadio del “Globo”. Pero en la Escuelita de Fútbol jugábamos en el Club 4 de Octubre, en barrio España. Recuerdo que me venían a buscar Martinito y el viejo Farías en bicicleta y me llevaban a mí, al “Zorro” Martínez, a “Popeye” Lobartolo, todos los del  barrio Belgrano íbamos a entrenar allá. El viejo Farías era nuestro técnico, vivía en la esquina de barrio España, en época de invierno jugábamos los sábados temprano y después nos llevaba a tomar el mate cocido con un sanguchito a su casa la verdad que han pasado muchos años, pero hay cosas que no te las olvidas jamás”.

 

¿Desde cuando nació la pasión por el fútbol?

“Creo que la pasión se lleva adentro, desde cuando uno nace, recuerdo que de chico entrenaba con mi categoría y a la noche me escapaba de mi casa para ver los entrenamientos de los jugadores de primera, y cuando era más grande directamente entrenaba con ellos, el fútbol era más fuerte que yo”.

 

¿Saliste campeón con las inferiores del “Globo”?

“Sí tuvimos una época en la que ganamos todo, como directores técnicos los tuve a Lucho Alvarado y Cobas, y a grandes compañeros y jugadores como: Ángel “Chafa” Magistrati de cinco, Darío Ludueña de delantero conmigo, Mario Negrete, Raimundo Sanguinetti, con esa categoría salimos campeones como seis o siete veces seguida. También la famosa Quinta de El Huracán junto a “Peti” Almada, “Pepi”, la “Chancha” Magiantini y Horacio Piedecasas, entre otros; recuerdo que la escuelita y las divisiones inferiores de El Huracán en esa época fueron muy buenas”.

 

¿Cómo fue la experiencia en Newell’s Old Boys de Rosario?

“La prueba fue pasando la mitad de año en 1986, después que Argentina saliera Campeón del Mundo, me llevó Jesús López, en ese momento tenía un tío que había sido presidente, Emilio Carello, él me conocía porque mi tío trabajaba con ellos en el Restaurant Isaura. Finalmente viajé junto a “Cuchino” Mateu y Juanjo Oroná, ellos eran un año más grande, hicimos la primer prueba, la segunda nos tocó en agosto y cuando fui me dijeron que yo había quedado. Luego en el mes de septiembre me llamaron porque me querían para jugar sí o sí, estaba estudiando en la Escuela Técnica, así que dejé todo para incorporarme a las divisiones inferiores de Newell’s”.

 

¿Es cierto que el “Loco” Bielsa te pasaba a buscar en un Citroën?

“No, en realidad no me pasaba a buscar, sino que los más desobedientes u olvidadizos, éramos yo y el “Negro” Gamboa, que nos olvidábamos los documentos, yo en Rojas y él en Arteaga, Bielsa nos llevaba en el Citroën a la Comisaria para sacar un permiso, porque si no teníamos el permiso o el documento no podíamos jugar; era un Citroën rojo recuerdo”.

 

¿En qué división jugabas vos, Bielsa era tu técnico?

“No yo jugaba en la Quinta y mis técnicos era la dupla Picerni y Donsanti, y Marcelo Bielsa era el DT de la Cuarta, pero pasaba que la categoría 1970, donde jugábamos Gamboa, Lunari y Dellepiane, entre otros, era mejor que la Cuarta, entonces Bielsa nos llevaba a jugar para su categoría 1969. También jugaba de delantero conmigo Pedro González que estuvo en Boca y en Chile. La relación que me unía con el Loco Bielsa era porque fue el técnico de la Cuarta y todos los sábados estábamos designados para integrar el banco de suplentes y muchas veces jugar de titular en la división que dirigía él”.

 

¿Batistuta era tu suplente?

“El “Bati” era categoría 1969, y en la cuarta era suplente de nosotros, pero ya se veían sus condiciones, era un animal, te garraba en la corta y tenía una potencia impresionante, te arrancaba el arco. Físicamente no era de los más ágiles, pero en cuanto lo empezaron a trabajar explotó y no lo paró más nadie. Lo que tengo que resaltar es lo de Marcelo Bielsa, siempre fue un distinto, por ejemplo yo terminaba de entrenar con la quinta con Gamboa y Lunari y automáticamente nos dejaba para trabajar con la categoría de él, hacíamos cosas que con otros técnicos no las practicábamos, estaba todo el día con una carpeta debajo del brazo, dando indicaciones, algo que jamás lo voy a olvidar”.

 

¿Metiste muchos goles?

“Sí, si bien en mi categoría jugamos el torneo denominado La Rosarina, y más adelante se juntaron Newell’s y Rosario Central en AFA, la verdad que en mi categoría en el Torneo Local me fue muy bien”.

 

¿Jugando contra Rosario Central, te quebraste?

“Cuando me quiebran el empeine, justo ese día me fueron a ver mi viejo, mi hermano y Cobitas, terminó el partido, regresé a Rojas y no quise volver más. Una locura, son errores que en la vida no podes cometer, algo inexplicable”.

 

¿Se han ido a probar jugadores a Newell’s y Griffa le ha dicho a la gente de Rojas que fuiste una gran promesa para el club, que sentís a la distancia?

“Un gran orgullo, es muy lindo, pero creo yo que cuando se lo dice la gente de Rojas, él se ha acordado y por eso me ha elogiado. Pero a Jorge Griffa le debo mucho porque siempre creyó en mí, me apoyó y si nunca pagué un peso en Newell’s fue por él. Cuando Sebastián Bini estuvo en Boca, lo encontró a Griffa y le dijo que se acordaba de mí y vuelvo a repetir, para mí eso significa que algo dejé por mi corto paso por Newell’s Old Boys de Rosario”.

 

¿Cómo fue tu trayectoria en el fútbol de Rojas?

“Cuando regreso a Rojas se armó una Selección Juvenil, me sacaron el yeso y con 18 años estaba para jugar en la primera de El Huracán, pero se armó un partido amistoso con 12 de Octubre de Ferré y finalmente ese año me terminó contratando por un año para jugar en la Liga de General Arenales. Pero tuve la mala suerte de que me quebraran en el mismo lugar en Ascensión y me tuve que parar por un tiempo largo. En 1989 voy a Carabelas bajo la dirección Técnica de Raúl Linare y Roberto Scarano; en 1990 me fui a jugar a Roberto Cano, donde conocí a mi esposa Gaby Tissera, el DT era “Cachi” Pulisic y jugué con Marcelo “Fósforo” Tissera, mi cuñado. En 1991 “Cachi” se viene para dirigir a Juventud y forma un gran equipo que se terminó coronando campeón, junto al “Gato” Cardoso, el “Ratón” Cepeda, Monacci, Lupín Mastronardi, Cilio, “Tito” Carrasco, Prieto, Fabián Tabarez y el gran Juanino Fontana, entre otros. En 1992 jugué en Argentino, perdimos un campeonato increíble con uno de los mejores equipos que me ha tocado jugar, junto al “Negro” Ganini, “Bolita” García, Patricio Mayoral, Bartolo Almeida, “Negro” Espinoza, “Ratón” Cepeda, “Cuchino” Mateu y Martín Bortel que venía asomando; perdimos la final con Carabelas. En 1993 año glorioso con Boca Junios, siempre digo que el campeonato lo ganamos por la gran unión que teníamos, bajo la conducción de Omar Fachile, porque la realidad del equipo era otra cosa, pero finalmente se ganó el Torneo Interligas en la final contra Barracas; ese año fui el goleador del Interligas, me fue bien el regional, rematándolo con el Cumbre de Oro en Fútbol”.

“En 1994 sigo otro más año más en Boca, en 1995 regreso a Argentino, en 1996 mi vuelta a El Huracán, donde por un error reglamentario perdimos los puntos y la posibilidad de acceder a la Finañisima. En 1998, ya había arreglado con Newbery, pero Chocho Barreiro me había recomendado a un equipo de la ciudad de 9 de Julio (fue un año espectacular llegando entre los cuatro primeros, jugué junto a Lucas Páez un arquerazo y con un gran apoyo de la gente), la diferencia económica era muy grande y le tuve que decir a Guillermo Rosset que me iba, pero prometiéndole que al año siguiente volvía para jugar en Jorge Newbery. Y fue así en 1999 volví para ponerme la camiseta rojinegra y conquistar el tetracampeonato (1999, 2000, 2001 y 2002), fueron años gloriosos con grandes compañeros de fútbol, como el Peli Tisera (uno de los jugadores con el que mejor me entendí), “Nacho” Favale, Fabio Polly, la aparición del “Lichi” López (un verdadero fenómeno), donde ganamos el Interligas en el 2000, ese fue uno de los equipos que también mejor integré, jugábamos de memoria. Con respecto a eso quiero destacar también a uno de mis mejores socios en el fútbol fue Marcelo Tisera, mi cuñado, recuerdo uno de mis mejores goles en Plaza Mitre de Colón contra Racing, arrancamos desde la mitad de la cancha haciendo paredes a un solo toque, para que definiera yo, fue un verdadero placer haber jugado con él”.

“En los torneos reducidos jugamos como diez años todos los mismos jugadores: “Sugus” Vázquez, el “Zurdo” Capdevila y “Filo” Tisera, eran los arqueros, Bartolo Almeida, Peli Tisera, “Pato” Martínez, “Poroto” Verón, “Fósforo” Tisera y yo”.

 

¿Cómo terminó la carrera?

“Jugué un año más en Newbery, podía haber seguido jugando, pero estaba casado, con mis hijos en pleno crecimiento y tuve que decidir entre el trabajo y el fútbol y ganó el trabajo. Terminé jugando en El Huracán el último año y con el sabor amargo de no poder salir campeón con la camiseta del club que me vio nacer, tuve algunas chances más de volver pero no se dio”.

 

¿Cómo te definís como jugador?

“Si bien le pegaba con las dos piernas a la carrera fundamentalmente, todo lo que aprendí lo hice en Rosario, el haber estado entrenando en un nivel profesional con el tiempo hace la diferencia”.

 

¿La vida te da revancha, vos no pudiste salir campeón con la aurinegra, pero sí lo hicieron tus hijos Alex y Matías?

“A lo mejor son distintas sensaciones, pero los he disfrutado más verlos a jugar a mis hijos en el club que yo quiero, que ellos quieren y que encima salgan campeones no tiene precio; ha sido lo máximo, un orgullo tremendo. Más aún con lo que me gusta el fútbol y tener la suerte que los dos jueguen, salgan campeones y se destaquen en el fútbol de hoy, estoy más que orgulloso todavía”.

 

¿Cuál es mejor el fútbol de antes o el de ahora?

“Creo que antes se jugaba mejor al fútbol, de lo que recuerdo en la década del 80 y 90, hasta llegar a esta última etapa donde los chicos de El Huracán han marcado amplias diferencias, igualmente creo que al fútbol antes se jugaba mejor, había jugadores que jugaban mejor a la pelota, sin faltarles el respeto a los chicos de ahora”.

“Finalmente quiero hacerles llegar un gran saludo a todos mis amigos del fútbol, de la vida y especialmente a mi familia; que esta pandemia ya va a pasar y que muy pronto nos podamos volver a ver las caras en una cancha de fútbol”

 

 

Boca Campeón Interligas 1993. Piergrossi, Berutti, Girard, Malmoria, Tissera, Delías, Frontera, Rutags, González, Barry y Carrasco

 

Tetracampeón 1999, 2000, 2001 y 2002. Walter Barry junto a, Di Camillo, Martino, Manjarín, Morón, Champiquetti, Cuartas, Lichi López, Martínez, Bini y Rocha

 

Con Juventud Campeón en 1991. El Perro Barry abajo junto a Sarmiento, Cilio, Tabárez, Juanino Fontana, Cardoso, Cepeda, Monacci y Carrasco

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