Ricardo Pascual. Fue tri Campeón de Rally y siempre iba por más, un verdadero ganador de la vida

Todo lo que aprendió fue por su curiosidad y capacidad en el mundo de los fierros, comenzó trabajando con su suegro, el “Negro” Gotardo Vaio, que vendía maquinarias agrícolas y a través de su trabajo en el taller, emprendió su recorrido en el mundo de los autos de carreras, especialmente en el Rally Santafecino y Bonaerense, del cual fue campeón en 1988, 1989 y 1990. También otra de sus pasiones fue la práctica de tiro en el Polígono de Tiro General Alvear, ganando varias competencias. En la nota deja bien en claro que la clave del éxito está en la conducta y contracción al trabajo, sin estas dos cosas es imposible mantenerse en un mismo nivel durante el tiempo. Además en la actualidad despunta el vicio con otra de sus pasiones, la moto, recorrió más de 200 mil kilómetros visitando los paisajes más exóticos de la Argentina y países limítrofes

 

Binomio ganador. Ricardo Pascual junto a su navegante y amigo, Mario Pittorino, Campeones del Rally Bonaerense en 1989 de Río y Barrancas, entre Neuquén y Mendoza

 

Datos personales. Ricardo Pascual, nació el 4 de enero de 1943; padres: Juan Pascual (falleció en 2018) y Belia María de Rossini (falleció en 2020); esposa: Alicia Raquel Vaio, nacida en 1945, más de 55 años de casados; hijos: Fabio y Marisa; nietos: Federico, Julián, Agustín y Violeta.

 

¿Cómo fue tu infancia?

“Mi infancia fue buena, no me quejó, me crie en el campo en el partido de Pergamino, cerquita de Roberto Cano. Nací en la casa paterna de mi padre, cuando tenía dos años alquiló campo, y ahí estuve por 20 años, donde hice todo tipo de trabajo campestre, iba a la escuela de campo, donde hice mis estudios primarios completos. Después me tocó el Servicio Militar y a los 22 años contraje matrimonio con Alicia, recuerdo que antes mi papá me quería mandar a estudiar, pero a mí me gustaba el campo”.

 

¿Cómo siguió todo?

“Una vez que me casé me vine a Rojas a trabajar con mi suegro el “Negro” Gotardo Vaio, el cual tenía un salón muy lindo sobre calle Alsina y vendía todo tipo de maquinaria; trabajé durante trece años, recuerdo que iba a buscar las máquinas a la provincia de Córdoba, Santa Fé, hice cursos para poder poner las máquinas en marcha y explicarle a los clientes como se utilizaban. Con el tiempo me puse un taller mecánico y hasta el día de hoy sigo trabajando de los mismo, mecánica en general, son más de cuarenta años con el Taller Mecánico “Ricardo Pascual”.

 

¿Cómo era la mecánica en esos tiempos, que autos atendías?

“En ese tiempo había Fiat 128, Renault 12, algunos Jeep Gladiator, con el tiempo la mecánica fue evolucionando, la mecánica es bastante compleja porque cada auto que viene tiene algo distinto y continuamente tenes que estar aprendiendo algo. Pero me he defendido muy bien, no me puedo quejar, he tenido y tengo muy buenos clientes, en la actualidad atiendo a los nietos de mis primeros clientes y eso me llena de orgullo”.

 

¿Cómo nace la pasión por el automovilismo?

“Siempre me gustaron los fierros, mi papá era muy entusiasta, me acuerdo cuando se hacían los Grandes Premios de Turismo Carretera, donde corrían Fangio, Gálvez, los hermanos Emiliozzi, escuchaba todo eso y sentí una gran atracción por el automovilismo. Antes de abrir mi taller, iba todas las noches al Taller de Alfredo Martín, que corría en Cafetera, además Martín en ese momento era el ícono del automovilismo en nuestra ciudad. Tal es así que como siempre colaboraba y trabajaba con él, un día me dice: “cuando quieras te presto el auto para que corras una carrera (porque él tenía otro); finalmente participé de un Torneo Nocturno en el Club de pescadores, salí tercero y ahí me prendió el gustito por las carreras”.

“También fui muchas veces a ver la largada del Rally Mundial en el Automóvil Club de Buenos Aires, me iba hasta allá y acompañaba a los corredores hasta Pergamino en mi auto. Pero un día Raúl Amichetti, que era cliente mío en el taller me invitó a correr una carrera y fue así como me inicié en el mundo de rally, compramos un Fiat 147 de competición, lo acomodamos un poco y nos fuimos a correr a San Luis un Nacional, que de carrera solamente tenía 900 kilómetros, con los enlaces el total era de 1.200 kms.; pero tuvimos que abandonar en el último prime porque se nos rompió un pistón”.

“En 1985 con el 147 me fui a correr a Lobos, el sábado gané la etapa, y el domingo por un problema menor tuve que abandonar. Después conseguí un Fiat 128 para armarlo en la ciudad de Junín, que estaba en muy buen estado y despacito lo fuimos preparando”.

 

¿Cómo fue el recorrido con el Fiat 128?

“En 1988 se empezaron a ver los buenos resultados, porque de tres campeonatos, gané los tres, el de 1988 fue el Campeonato Santafecino y los de 1989 y 1990 Campeonatos Bonaerenses. El del 89 fue muy especial porque se corrió aquí en Rojas; en el 90 se corrió en Coronel Pringles y fue una carrera muy emotiva y estresante porque tenía que ganar sí o sí, iba primero en el campeonato con 93 puntos, el Pachi Otaño de Rosario tenía 90 y la dupla Bilbao – Bilbao de Coronel Suárez, 87 puntos. En esa época había comenzado Catoca De Gaetani y yo con un 128 estaba compitiendo contra dos 147 (iba en desventaja) y me prestó su auto con la condición de que lo llevara de navegante (ese gesto a Catoca siempre se lo agradezco), finalmente corrimos la carrera, ganamos y salimos campeones. Después tuvimos una excelente relación porque cuando Catoca armó su equipo para correr en el nacional, yo era el jefe de su equipo, fue una gran experiencia porque recorrimos todo el país, desde Jujuy hasta San Martín de los Andes, más de 26.000 kilómetros”.

 

¿El rally es muy especial?

“Sí, compartíamos muchos días dentro de taller, muchos asados con los amigos, se había formado una gran familia, incluso por el tipo de competencia del rally, te hacías amigo hasta de los competidores, porque al no tener roces y competir con el reloj, todo estaba bien. En la actualidad voy a los rallys al parque de asistencia para encontrarme con todos los conocidos de aquellas épocas. Después seguí armando autos, por ejemplo a Román Bortel, a Quique Hidalgo que salió campeón, Beto Fioravanti, Alejandro Calderón de Pergamino. Pero con el tiempo la mecánica se fue perfeccionado, no era tan de entrecasa por así decirlo, era todo muy costoso y se me hacía difícil atender tres autos a la vez, dejé en 2006 y me dediqué a la moto (risas)”.

 

¿Fuiste Cumbre de Oro?

“En 1989 tuve el orgullo que los periodistas de nuestra ciudad me reconocieran con el Cumbre de Oro en la Fiesta Anual del Deporte, un verdadero galardón; pero en 1987 gané un Cumbre de Plata en Tiro, otra de mis pasiones que despuntaba en el Polígono de Tiro general Alvear, también anduve por muchas ciudades representando a Rojas. Porque una de mis virtudes es que cuando practico un deporte lo hago en serio, no es para jugar, entonces me cuidaba hasta en las comidas para poder estar siempre a pleno, por eso he tenido éxito también. Tiraba con un fúsil Máuser a 300 metros y el Tiro como deporte es muy lindo, porque es una sana competencia. Siempre me gustó el deporte, la primer copita ganada fue en una carrera de bicicleta, también me gustaba la pesca”.

 

¿Quiénes fueron tus navegantes y estuvieron con vos durante tantos años de Rally?

“Primero mi hijo Fabio, con el binomio Pascual – Pascual, con él salimos campeones en del Rally Santafecino; también Walter Roldán, pero al que más tuve como navegante fue Mario Pittorino, una gran persona y siempre muy dispuesto, fue con el que más gané campeonatos. Además el amigo Ernesto Blanco que me hizo navegante, y Catoca De Gaetani que me prestó el auto, también para salir campeones; pero no puedo dejar de destacar el gesto de Mario Pittorino que le permitió a Catoca a subirse al auto como navegante, cuando en realidad todo el año había sido él. Con mi hija Marisa también, porque tenía una deuda con ella de hacerla correr una carrera, pero con la mala suerte de que agarramos una piedra en el camino y tuvimos un accidente que por suerte hoy lo podemos contar; nunca se supo quién puso esa piedra”.  

 

¿Estás recorriendo el país y países limítrofes en moto?

“Comencé en 2008, compré una moto chica, después compré una Transal que estaba bastante destruida, la reparé y empecé a hacer kilómetros, tal es así que tengo una sumatoria de 220 mil kms., o sea que he andado bastante. Somos casi siempre los mimos, hemos visitado toda la parte de Bolivia, Chile, Perú, el último viaje fue a Ushuaia, porque la Argentina es tan hermosa, porque la mayoría de los lugares que visitas, te dan ganas de volver para poder apreciarlos mejor. Hice la famosa carretera austral de Chile, muy bonito y mientras el cuerpo de, voy a seguir andando”.

 

¿Un mensaje final?

“Como mensaje final sería hacerles llegar un consejo a los más jóvenes, que cuando les guste un deporte, no tengan vergüenza de hacerlo, que se animen, porque es muy sano, el deporte te abre puertas que nunca se lo podrán imaginar, estar y compartir con amigos lo que te gusta hacer no tiene precio. Sé que hoy en día no es fácil porque cuando me tocó armar el auto en otras épocas, el “Pibe” Pérez donde yo compraba los repuestos para el taller, para el auto no me lo cobraba; el “Charito” me daba las cubiertas; Socoma la nafta; hoy en día eso no se puede porque la nafta te la venden los mismos organizadores y encima más cara; son todos negociados que no le sirven al deporte. Pero no obstante si les gusta correr en auto o jugar al fútbol o a cualquier deporte, háganlo porque es algo maravilloso y algo de los cual nunca se van a arrepentir”.  

    

   

Padre e hijo. Ricardo Pascual junto a su hijo Fabio, Campeones del Rally de Santa Fe en 1988

 

Ricardo Pascual, fue tri campeón de Rally en 1988, 1989 y 1990

 

      

Categoría: