Los Calvigioni. Son parte de la historia viva del ciclismo rojense

Alberto y Raúl Calvigioni, fueron entrevistados por esta hoja, son dos hermanos que le han dado mucho al ciclismo de nuestra ciudad, compitiendo en muchas carreras de la zona y la región, representándonos de la mejor manera. Apasionados y comprometidos con el mundo de pedal, Alberto es el mayor con 68 años y Raúl 58, a pesar de sus edades siguen practicando y andando en bicicleta, un verdadero ejemplo para las actuales y futuras generaciones. Un relato muy sincero y en ambos casos llegaron a emocionarse hasta las lágrimas, cuando recordaban sus carreras y fundamentalmente la legión de amigos que les ha dejado el deporte, a continuación la nota periodística

 

Los hermanos Calvigioni en la actualidad, Raúl y Alberto

 

Alberto Calvigioni. “El ciclismo es algo que llevo muy adentro, moriría arriba de una bicicleta”

 

Datos personales. Alberto José Calvigioni; nació el 11 de julio de 1952 en Pergamino; padres: Luisa Elisa Bertoni y Arturo Roberto Calvigioni (fallecidos); hermanos: Miguel Angel, Gladys y Raúl; hijos: Andrea, Sandra, Lorena, Damián, Eliseo, Lucrecia y Valentino.

 

¿Cómo fue tu infancia, el barrio?

“Nací en la ciudad de Pergamino, mi padre estaba encargado de un campo, y a los 3 años nos vivimos a vivir a Rojas, al campo de mi abuelo, el padre de mi mamá. A los 9 años entré a trabajar en la agencia Mercedes de Nino Ventrucci, donde estuve 21 años y me pude recibir de mecánico”.   

 

¿Cómo nació la pasión por el ciclismo?

“Mi patrón (Nino Ventrucci), tenía a la señora con problemas de salud, sufría de asma y me dijo, por qué no venís conmigo así te haces un tratamiento ya que te veo siempre muy congestionado y estornudando a cada rato. Me llevaron a Buenos Aires y el médico me dio un tratamiento, acompañado por un poquito de deporte, correr, natación, bicicleta y se me ocurrió ir por el lado de la bicicleta, porque unos tíos eran ciclistas. De esa manera empecé a entrenar, al principio me faltaba un poco el aire, a veces llegaba caminando, y como hijo de todo “gringo” fui muy curtido, hasta que empecé a correr. “Lito” Scarrone de Rafael Obligado (uno de los grandes referentes del ciclismo en Rojas), organizaba carreras locales y empezamos a ir a las competencias zonales, me empezó a gustar la bicicleta, el ciclismo es algo que lo llevo muy adentro, hasta que llegué a correr en todas las categorías. Hoy les puedo dar un consejo a aquellas personas que se suban arriba de una bicicleta, que no es solo pedalear a matarse, hay que salir con tranquilidad, no agilidad en las piernas, no seguir a los que están entrenados, porque puede causar trastornos; que se cuiden y hagan un entrenamiento sano”.

 

¿Cómo fue tu trayectoria en el ciclismo?

“Primero comencé con las carreras locales, empecé a meter el “1”, luego me pasaron a la Categoría Promocional, donde gané varias carreras; pasé a Tercera y terminé corriendo en Primera Cuarta, donde competían la mayoría de los ciclistas más conocidos en la ciudad”.

“Gracias a Dios  le he ganado a grandes pedalistas de la región y el país, como por ejemplo a Marcelo Alexandre (13 veces Campeón Argentino, 12 veces Campeón Panamericano y una vez Campeón Mundial; integró la Selección Argentina entre 1980 y 1995) y a Juan Carlos Haedo (otro gran ciclista argentino); entre otros, corríamos en el Círculo de Sub Oficiales en el Olmo. Yo me preparaba muy bien para los 4.000 metros, y era muy raro que si agarraba la punta alguien me pudiera pasar, tuve la suerte de ganar en circuito de Villa Constitución de 2.300 metros, en una fiesta del pueblo, finalmente pude meter el “1”, con esos monstruos del ciclismo nacional, no me tenían ni en cuenta, pero tuve esa suerte, esa dicha de poder una carrera, que para mí fue inolvidable”.   

 

¿”Lito” Scarrone, fue un gran referente del ciclismo en Rojas?

““Lito” Scarrone fue un gran formador, un gran animador y una gran persona dentro del ciclismo de nuestra ciudad, no enseñó un montón de cosas, él era de Rafael Obligado y los ciclistas de nuestra generación le rendimos un cálido homenaje a través de la distancia, seguramente desde el cielo nos estará guiando todavía”.

 

¿Qué es lo mejor de ciclismo?

“Lo mejor del ciclismo es entrenar, cuidarse, divertirse y fundamentalmente juntar muchos amigos, recuerdo que siempre te llamaban para comer un asado, para festejar un cumpleaños o simplemente celebrar la amistad y eso es lo más lindo que me ha dejado el ciclismo como deporte”.

 

¿A pesar de tus 68 años seguís subiéndote a una bicicleta?

“Sí, la verdad que moriría arriba de una bicicleta, al ciclismo es una pasión que lo llevo muy adentro mío, vivo todos los días mirando a ver para que lado está el viento para salir viento en contra y regresar viento a favor, estoy haciendo 30 o 40 kilómetros, cuando hace tres años atrás hacía entre 80 y 90 kms. en cada salida”.

 

¿Es muy costoso hacer ciclismo en la actualidad?

“Sí hoy es carísimo, el ciclismo es un deporte muy caro. Hay un poco de aprovechamiento también, no puede ser que una bicicleta valga hasta 1 millón de pesos, también 400 o 500 mil; una bicicleta como barata 70 mil pesos, que venden en un bazar y que sirven para pasear nada más, no son bicicletas para competir, son precios que sobrepasan el bolsillo de cualquier ciudadano medio. Recuerdo que en una oportunidad le dije a Juancito Laporta (qepd), que se había comprado una bicicleta en Bicicletería Norberto, yo me paro en los pedales de esa bicicleta y te la doblo toda, me subí y se la doble toda, no lo podía creer”.

 

¿En estos tiempos tan difíciles de pandemia, un mensaje para la juventud?

“El ciclismo es muy bueno para juntar amigos, pedaleando, por ejemplo un domingo hasta Rafael Obligado, Roberto Cano, La Angelita, es un deporte muy sano, y cuando le agarras la mano te haces adicto a la bicicleta y el día que llueve o no podes salir, te encontrás mal, porque te acostumbras a gastar energías. El estar en contacto con la naturaleza, la bicicleta te hace conocer caminos rurales y paisajes maravillosos que los tenemos a todos al alcance de nuestras manos y no lo sabemos disfrutar”.

“Hacer un deporte es esencial, tratar de hacerlo bien, que no haya rivalidades entre compañeros, ya que el ciclismo es totalmente amateur y lo único que nos vamos a llevar van a ser los buenos momentos vividos arriba de una bicicleta y no las carreras ganadas, hay que sacarse los egos personales”.

 

Raúl Calvigioni. “La bicicleta no la voy a dejar nunca mientras el cuerpo aguante”

 

Datos personales. Raúl Alfredo Calvigioni; nació el 28 de febrero de 1962 en Rojas; padres:   Luisa Elisa Bertoni y Arturo Roberto Calvigioni (fallecidos); hermanos:   Miguel Ángel, Alberto y Gladys; esposa: Clara García; hijos: Pablo; nietos: Vito, Isaías y Diogo.

 

¿Cómo nació el amor hacia el ciclismo?

“Jugaba al fútbol en Juventud, era arquero, jugaba también de wing derecho, unos amigos del barrio corrían en bicicleta, me empezaron a dar manija, dejé el fútbol para agarrar la bicicleta, ahí comencé despacito corrí las tres fechas en el Circuito de barrio Progreso, era un circuito nuevo de pavimento que se lo llamaba “Blanco”, eso fue cuando tenía 18 años. En ese momento había 30 corredores en nuestra ciudad, como dije antes jugaba al fútbol, pero cuando mi hermano Miguel Ángel me regaló una bicicleta y ahí comenzó todo”.

“La bicicleta la fui acomodando, recuerdo que la primera carrera entré 3°, porque justo hubo una ciada y realmente me entusiasmé. Y al fútbol no regresé nunca más, encima no era muy futbolero tampoco. Ese campeonato terminé 4° o 5°”.

 

¿Hay alguna carrera que recordás en especial?

“Tengo muchas carreras ganadas, y algunas que ni me imaginaba, porque el ciclismo es como todo deporte no sabes cuándo te toca ganar o perder. Recuerdo una carrera en San Pedro junto a mi hermano, no había entrenado mucho por cuestiones de trabajo, se corrían 70 kms. el sábado y 70 kms. el domingo, entré 2° el sábado y 4° el domingo, por embalaje puntable. El fuerte mío era el embalaje, la velocidad que tenía, no sirvo para tirar, pero si me dejaban llegar bien parado a los último 70 u 80 metros, tenía muchas posibilidades de ganar la competencia. Inclusive en la actualidad muchos de mis compañeros se asombran del embalaje que tengo, es un don que Dios me dio y siempre lo supe aprovechar. Mi hermano era todo lo contrario, se escapaba y se iba, yo me quedaba en el pelotón, cuando mi hermano no se escapaba lo buscaba a él y él me buscaba a mí para levantar el embalaje, de esta manera hemos ganado muchas carreras”.

 

¿Qué significó correr junto a tu hermano?

“Legamos a correr juntos con el “Cabezón” Vivas y Miguel Ravichoni, hasta que mi hermano Alberto subió de categoría y la verdad que fue muy lindo cuando lo pudimos hacer, un verdadero privilegio y placer fue haber podido correr junto a mi hermano”.    

“En realidad volviendo a i trayectoria he ganado muchas carreras, como así también tuve muchas caídas y también perdí varias, pero cuando llegaba caso siempre terminaba entre los primeros cinco”.

 

¿Qué es lo mejor del ciclismo?

“Es como dijo mi hermano, la amistad que cosechas a lo largo de toda la carrera fue muy lindo, conoces a mucha gente, que a pesar del tiempo pasado, cada vez que nos encontramos en una carrera en la zona, perdura la amistad en el tiempo. Un corredor fallecido, Ranussi de Pergamino, me decía: “el día que dejes de correr en bicicleta no la abandones, aunque sea una hora por día anda a pasear”, y tenía razón. En la actualidad no corro porque uno está más grande y le tengo un poco de miedo a las caídas, pero la bicicleta me puede y aunque sea salgo a pedalear para despuntar el vicio nada más”.

 

¿El ciclismo te llevó a poner la Bicicletería?

“Trabajaba en la mecánica en mi casa y hacía bicicletería en el barrio y en 1991 me trasladé al local de Avenida Tres de Febrero, casi esquina Presidente Perón, y todavía los dueños (“Pity” Silveira) no me echaron (sonrisas). Bicicletería Calvigioni es una marca registrada, y tratamos de brindarles un buen servicio, siempre que vienen a averiguar sobre una bicicleta, que pueden armar les digo: “la bicicleta es como un traje, te tenés que comprar una qué sea a tu medida”; porque si no después vienen los problemas físicos y no la podes disfrutar como uno quiere”.

 

¿A pesar de los años la pasión continua más viva que nunca?

“La bicicleta no la voy a dejar nunca, mientras el cuerpo aguante, aunque estamos un poco golpeados por las caídas, pero dos veces por semana salgo y los sábados a la tarde o  domingos por la mañana hacemos 80 o 100 kilómetros con los chicos”.

 

¿Un mensaje final?

“En estos momentos la bicicleta es furor,  lo veo diariamente a la tardecita, cuando pasan frente a mi negocio, mujeres, chicos, gente grande, la bicicleta es sin lugar a dudas uno de los deportes más completos que existen para la salud del cuerpo humano. El  cuerpo no sufre de impactos y para bajar de peso es ideal, si lo hacen una hora por día notaran la diferencia y se sentirán mucho mejor”.

“Quiero agradecer a toda mi familia, a mis amigos, por el apoyo que siempre hemos recibidos de todos ellos. También a Chispa porque esta nota no me la esperaba, porque siempre hemos sido junto a mi hermano y un montón de ciclistas amigos, fieles representantes del deporte de nuestra ciudad. A todos los chicos y jóvenes que os están representando mucha suerte y ojalá surjan más corredores para el bien del ciclismo local”.

 

 

Raúl y Alberto Calvigioni junto al Cabezón Vivas en una de las carreras en nuestra ciudad

 

Alberto Calvigioni

 

Raúl Calvigioni

 

 

 

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