Si en la actualidad hacemos una encuesta con hombres que peinan canas sobre como formaría la Selección de Rojas, de cada diez personas, nueve lo ubicarían a Luis Omar “Polaco” Alvarado como el 9 del equipo ideal. Nacido y criado en el barrio del tanque del Agua Corriente, desde muy chico jugaba en el baldío donde se encuentra ubicado hoy el Jardín de Infantes Nº 904; puro potrero, jugaba de alpargatas y con la famosa pelota de trapo o la Pulpo de goma. Se formó junto a Angelito Galeano en las divisiones inferiores del Club Atlético Argentino. Su ídolo fue Oscar Rosetti y considera a Lito y Chocho Barreiro como sus hermanos futbolísticos y de la vida. Con la celeste obtuvo alrededor de 10 títulos; también se consagró campeón con Boca Juniors a los 17 años, Newbery y Carabelas. A los 18 años debutó en la Selección de Rojas, también Argentinos Juniors lo compró en la suma de 60.000.000 de pesos argentinos, entrenó junto a Diego Maradona y le hizo jugando para Douglas Haig de Pergamino, el gol del empate al Seleccionado Juvenil Argentino que se consagrara Campeón del Mundo en 1979. Fue el máximo goleador del combinado con 43 tantos, un verdadero crack para el fútbol local, admirado y querido no solo por los hinchas de Argentino, sino por todos los simpatizantes del fútbol rojense, de la zona y la región

Estampa de goleador. La figura de Polaco Alvarado, todo un símbolo del fútbol rojense
Datos personales. Luis Omar Alvarado, el «Polaco», nació en Rojas en agosto de 1953, hijo de Juan Pedro Alvarado y de María Luisa Montenegro. Son diez hermanos: Miguel Angel, Adolfo, Pedro, Juan Carlos, Julio y Luis Omar, los siete varones; y las mujeres, Juana Soledad, Nélida y María. Está casado con Patricia Invernizzi, con quien tiene dos hijas: Florencia y Giuliana. Fue empleado bancario, pero lo trascendente en su vida fue el fútbol.
¿Eran también futboleros sus hermanos?
“Sí, estaba Fito, que falleció; Coto; y Julio, que es mayor que yo, y jugaba de arquero en Boca hasta que se quebró la muñeca; después de eso lo ponían de 4 y me tuvo que enfrentar, en las inferiores (risas)”.
¿Cómo fue su infancia?
“Me crie en el barrio Aguas Corrientes. Había potreros por todas partes, pero el característico era donde hoy está el jardín. Jugábamos de alpargatas, que nos atábamos para que no se salieran. Con pelota de goma, de trapo, de papel, con medias de mujer cosidas... y por ahí aparecía alguno que tenía «fútbol», como Cambón Ravagnán. Esperábamos todos sentaditos hasta que llegaba. Estaban Tute Peralta, Lito Barreiro, Apené Bolmeni, Pirincho Reyes, los Roma, un montón de chicos, muchos de los cuales eran más grandes que yo”.
¿Cómo fueron los inicios en el fútbol?
“Pasó que estábamos jugando en el potrero cuando vino Baby Barreiro, el papá de Lito, y me propuso fichar para Argentino. Me llevó a sacarme la foto, y ahí empecé en las inferiores. Hice toda la carrera ahí, desde los doce o trece años, más o menos. Íbamos con Cocho Matheu, con Angelito Galeano, todos al Parque, a jugar allá, jugábamos los domingos a la mañana. Angelito es un grande para mí; él sabía todo; y nos teníamos que divertir, no era para ganar. El potrero me dio mucha habilidad para jugar, imagínate, jugando con pelota de trapo en un lugar lleno de pozos”.
¿Llegó a salir campeón?
“En todas las divisiones. Jugué en quinta, en cuarta, y en todas hacía goles. Jugando en la cuarta, el último año, me llevaron a la reserva como suplente, y al año siguiente salté a primera y jugué toda la vida ahí. El que me llevó a debutar fue el Tano Goicochea, y ahí quedé. Tendría diecisiete años, porque a los dieciocho ya estaba en la Selección de Rojas”.
¿Cómo fueron los comienzos en primera?
“En Argentino había buenos jugadores, inclusive gente que venía de afuera. Estaban la Cacha Arce, un tal Lima, Chocho Barreiro, el gringo Curini, Nelson Roura, Diego Capdevila, un equipazo, imagínate que salieron campeones cinco años seguidos. Un respeto bárbaro por toda esa gente, por el Chancho Rosetti, el ídolo mío, yo lo miraba mucho; la agilidad, el manejo de las piernas que tenía, yo miraba eso. Empecé a jugar, a hacer amigos, y así seguí. De ahí me tocó la colimba, pero yo venía y me iban a buscar para jugar. Me probé en Sarmiento de Junín con un empresario de Chacabuco, y no me quiso dejar en Sarmiento; me llevó a Buenos Aires. Llegué a Argentinos Juniors, con Curini que fue a Atlanta; estuve como veinte días, solo en un hotel, extrañaba mucho. Entonces me volví; el empresario me dijo que me iba a mandar los pasajes para ir a Venezuela, pero no se dio. Yo no me quejo por eso”.
¿Es verdad que entrenó con Maradona en Argentinos Juniors?
“Sí, fue esa etapa. Diego empezaba a jugar, esa noche jugaban contra Racing, ganaron 3 a 0 y él jugó una barbaridad. Impresionante cómo le pegaba a la pelota. De diez tiros libres que pateaba, nueve eran gol y el otro pegaba en el ángulo. Increíble. Estuvimos juntos en las prácticas, y no me olvido nunca de su humildad”.
¿Después de Argentinos Juniors?
“Me volví a Rojas, estuve en Argentino y después me pidió a préstamo Douglas, en el 78. Ahí estaban Tojo, Telch, en Lucini, atajaba Santoro, Echecopar, muchos jugadores profesionales, Vieytes, Balbuena, Suncho Cano. Una vez vino la selección argentina campeona del mundo en Japón, con Maradona, Simón, Sperandío, Ramón Díaz, Escudero, y empatamos 3 a 3. Perdíamos 3 a 2, yo estaba de suplente, me pusieron e hice el gol. Impresionante la cantidad de gente que había. Ahí conocí a Menotti, a García Blanco, y a otro periodista, Roberto Ayala; me lo presentó Pelusa Van der Becken. He jugado con muchos profesionales, y lo más lindo que queda son los amigos; voy a Salto, a Pergamino, y me conocen todos”.
¿Luego, otra etapa en Argentino Rojas?
“Sí, vuelvo a Argentino, jugué dos años y me fui a Sports de Salto, me vino a buscar Ortelli, el padre del corredor. Después volví, quedé libre a los treinta años, me lesioné, fui a jugar a Newbery y ahí me recuperé. Eso fue en el 84, y salimos campeones. También salí campeón con Carabelas en el 86, con Boca en el 87 y otra vez con Argentino en el 88 a nivel clubes”.
¿Pero el Polaco Alvarado, más allá de Argentino, es de la Selección de Rojas?
“Es un recuerdo imborrable. La selección fue lo más importante. En cada equipo siempre tuvo tres o cuatro jugadores muy buenos, y entonces la selección era extraordinaria. Yo debuté con Mario Tulio, el último año que estuvo. Me ponía cada pelota, increíble; ya se sabía que era gol. Contra San Pedro ganamos la copa Brown acá en Rojas; me ponen un pelotazo desde la punta, entro al área apareado con el defensor y me pone la mano en el pecho; yo se la aprieto, pico y grito «penal». El árbitro lo cobró, y hasta le pegaron; está la foto, quedó la anécdota. Acá perdimos dos a cero y allá ganamos por penales, fue heroico. Hubo muchos partidos para el recuerdo, y goles. Recuerdo que, jugando en reserva, atajaba Montauti, mi primo; me dan la pelota, entro al área, engancho para un lado, después para el otro, lo hice gatear un poco y recién ahí pateo y hago el gol (risas)”.
¿Con qué jugadores recuerda haber jugado con placer?
“Empezamos en las inferiores con Lito Barreiro, y llegamos hasta primera. Nos entendíamos de memoria. Lo mismo con Mario Tulio, Hugo Pinto en Boca; Lima, de San Nicolás, gente que le pegaba muy bien a la pelota. Lima estuvo en Francia y me dijo que me iba a llevar; después quedó en la nada; pero todos muy buenos jugadores y excelentes personas. Ni hablar de los reducidos, muy lindo jugarlos. Un día practicábamos con Argentino, estaba Miguel Balbo de técnico, y el sabía que nos íbamos a jugar al reducido, no quería que fuéramos. Pero yo fui igual, y el domingo, cuando llegué, no me dejó ni cambiar. Miré el partido desde la tribuna. Pero yo he jugado en muchos clubes y por suerte jamás tuve problemas con nadie. Por más que gritaba los goles en todos los equipos. El gol es lo más lindo, cómo no lo vas a gritar”.
¿A qué dirigentes recuerda con cariño?
“A Coco Amichetti, a Horacio Cuello, Felipe Martini, gente de Argentino que son además buenas personas. En Newbery también había gente buena, lo mismo que en Carabelas. Yo no tuve ningún problema con nadie, nunca. A todos les mando mis saludos. Hace mucho que no voy a las canchas, pero me gustaría ayudarlos, sobre todo a los cuadros chicos”.
¿Qué opina de la poca importancia que se le da hoy a la selección de Rojas?
“No es lo mismo jugar en un club que en la selección. A ver jugar al club va el hincha; pero la selección es de todos. Es una lástima que se haya terminado eso; la gente iba muchísimo a las canchas. Era lo más lindo, una gran motivación. Ahora sólo está el torneo local, y el fútbol se ha quedado muchísimo; el profesionalismo mató al amateurismo.
Quiero agradecer a todos los clubes donde he jugado de la manera que siempre me atendieron y qunque no voy a la cancha, un saludo a todos los jugadores y dirigentes de la actualidad, para que sigan luchando por el fútbol de esta hermosa ciudad”.

Selección de Rojas 1984, que llegó a la semifinal contra Roque Pérez. Vivero, Speroni, Cuenca, Manghi, Silva, Rosset, J. Alvarado, Papasidero, Polaco Alvarado, López y Antón

Argentino Campeón 1972. Barreiro, Vilar, Pérez, Comisso, Speroni, Jué, Rivadeneira, Gómez, Rosetti, Alvarado, Arce y Martini

Saquen fotos. Les decía Polaco a los fotógrafos rojenses que estaban detrás del arco, fue en cancha de Provincial. Rojas le ganó a Pergamino 3 a 0, una tarde inolvidable