Miguel Angel Papasidero fue un jugador con una personalidad avasallante, jugaba como vivía, sin prejuicios, sin importarle lo que decía la gente; era fiel a su estilo, puro potrero y ganador. Nació en la cantera de Jorge Nrewbery de la mano de su tío Luján Alvarado, compartió las inferiores con otro grande del fútbol local, Luis “Fiaca” Vallejos. Salió bicampeón con la rojinegra en 1983 / 1984. También jugó en Roberto Cano, Argentino, Juventud, El Huracán, Sports de Salto y Boca. Pero el recuerdo para con la Selección de Rojas fue lo más superador que le tocó vivir como jugador

Con amigos. Manano junto a Caño Martínez, Lito Barreiro, Polaco Alvarado, Omar Mirabet y Chocho Barreiro
Datos personales. Miguel Angel Papasidero nació en Rojas en octubre de 1953. Es hijo de Juana Alvarado y de Domingo José Papasidero, alguien que no se perdió un solo partido de la selección de fútbol de Rojas, «Iba en el colectivo con nosotros, no fallaba», recordó «Manano» muy emocionado. Mencionó a su familia: su esposa Gladys García; su hija Adriana Fernanda, y su nieta Catalina.
¿Cómo fue su infancia, en qué barrio se crió?”Yo me crie en el barrio España, bulevar Moreno, cuadra y media de la avenida. Ahí teníamos pegado al Cuatro de Octubre, y a dos cuadras la canchita que era de todo el barrio. Pero jugábamos mucho en la calle, hasta las once de la noche duraban los «picados». Algo espectacular, aunque en ese momento prácticamente no había luces. Recuerdo de esos días a mí primo Lucho Alvarado, los Azzaretti, el Gringo Filipelli, los Torres, Pelusa Antonini, Cobitas, un montón de gente, y todo muy sano. En la esquina de casa también se crió el Coto Antón, y enfrente, Daniel Heredia, un muy buen arquero que falleció. Los Callejas...”.
¿Cómo arrancó en el fútbol?“Jugábamos en la calle y en el potrero, pero un día mis primos me dijeron que mi tío, Luján Alvarado, estaba dirigiendo en Newbery y quería que fuera. Un día vino, me invitó, fui, y ahí empecé. Además de mi tío había otro profe, Sartori, para las distintas divisiones, séptima, sexta y quinta. Lo que no había era tercera, había una cuarta especial; pero yo pasé desde la quinta directamente a primera”.
¿Recuerda su debut?”Jugamos un amistoso, no recuerdo si con Ferro o con Banfield. Había muchísima gente. Me pusieron de wing izquierdo, ése fue mi debut. Jugué quince minutos y el 4 de ellos me sacó, mal; me tuvieron que cambiar. Pero seguí jugando; salimos campeones dos veces en quinta, otras dos o tres en sexta, fue así”.
Después de ese debut comienza su participación permanente en la primera...“Sí, no salí más. Me gustaba el fútbol, toda la vida me gustó. Yo jugué casi siempre en Newbery, pero dos años antes de que saliéramos campeones me fui a Juventud. Estuve ahí con Chocho Barreiro como técnico, y después, al otro año, volví a Newbery y salimos campeones dos veces, en el 83 y en el 84. Después estuve un año en Argentino, jugué con muchos chicos. El Tula Speroni, Cariño Silva y yo éramos los más grandes; los demás, todos chicos. Hicimos muy buena campaña, y fue ahí cuando faltando tres partidos, giré y me lesioné el tobillo. Estuve como dos meses parado, sin jugar. También estuve en Independiente de Rafael Obligado con Miguel López, con el Porra Cosentino, con Bocheca, toda esa gente. Miguel Arbeleche jugaba de 5, muy buen jugador. Ahí no salimos campeones, pero el primer año jugamos la final; y el segundo año salimos terceros. Eso sí: le ganamos a Argentino, que tenía un equipazo, allá y acá”.
¿Cómo sigue su carrera después de Obligado?
“Estuve un año en los Diablos Rojos, fuimos con el Fiaca Vallejos. También estuve en Sports de Salto, con Osvaldo Vivero, casi dos años. Ahí no hicimos muy buena campaña. Después me vine a jugar a Cano, donde estaba Chinche Frontera como presidente. Jugaba Fiaca, Barbarito, Corrales, Mazza, toda esa gente. Más tarde estuve dos años en el Globo con Rulo Medina, que anduvo muy bien; jugaban el Negrito Almada, el Coto Antón, Pepe Delgado, y atajaba el Culi Restelli. Hicimos buena campaña, pero después abandoné. Tenía treinta o treinta y un años, cuando dirigía Omar Fachile. Vino mi hija, empecé a trabajar con el camión y se terminó el fútbol. Vinieron a buscarme de Juventud, también de Newbery, pero no volví porque tenía que trabajar”.
Lo más lindo fue indudablemente la selección...”A los diecisiete años debuté en la selección. Recuerdo que en ese momento jugábamos en el parque, y veinte días antes de que nos llamaran, me lesioné. Me esperaron, pero no pude llegar. Entonces lo pusieron a Cachi Pulisic, ahí debutó él. Yo iba a ver todos los partidos, por supuesto, estaba en el vestuario con ellos. Pero después me incorporé y no salí más. Fue una de las selecciones que hizo uno de los mejores papeles de Rojas. Y lo máximo fue cuando íbamos perdiendo 3 a 1 en San Pedro, y finalmente se consagró el Tula atajando los penales. Yo no pude patear penales, porque faltando tres o cuatro minutos fui a tirar un centro, vino el defensor y me barrió. No podía pisar, no sabés cómo me quedó el tobillo. Cuando llegamos de vuelta fue una fiesta, y a mí me llevaban en andas porque no podía caminar. Pero jugué con todos los grandes jugadores el combinado de Rojas, como Miguel López, Polaco Alvarado, Chocho Barreiro, con Mario Tulio, entre otros, eso fue lo más grande”.
¿Qué anécdota se le quedó grabada de esa época?“Yo usaba traje en ese momento; y un día salí. Cuando me quise acordar, eran como las cinco de la mañana. Paso por adelante de la iglesia, cruzo, y veo un auto que dobla: se pone bien al lado del cordón, y yo me levanté la solapa y caminaba al lado de la pared. Creo que gasté todo el hombro del traje. El auto me siguió, y creo que ni adentro de la cancha corrí tanto como esa noche, hasta que llegué a mi casa. Era Lucho González, el que nos dirigía. Después vino el problema, al mediodía. Teníamos que almorzar en la cancha, entonces le dije a mi mamá que me despertara a eso de las once y media. Teníamos que jugar con Argentino, y el que ganaba quedaba primero. Me fui a la cancha, y cuando voy a entrar, ahí estaba Lucho, parado en la puerta; en la calle. –A usted lo estoy esperando, –me dijo– Hablé con su padre, y era usted el que iba de puro saquito hoy a la madrugada. –Pero no, –le contesté– yo me acosté a las 12 de la noche. –Lo mismo me dijo su padre, y voy a perder su amistad, porque soy muy amigo de él. El que andaba hoy a la mañana era usted, y no va a jugar; no va a estar en el plantel–. Bolsito al hombro, me fui. Antes de llegar a la estación de tren, un auto que viene y para: Rivoltella, el de la zapatería; García, que tenía mueblería; y alguien más que no recuerdo. Me hicieron subir al auto, fuimos a la cancha, lo llaman a Lucho y hablamos entre cinco: tres de la comisión, él y yo. Y lo amenazaron: si yo no jugaba, se tenía que retirar. Pero yo tenía una ventaja, muchas veces me acostaba a las cinco, seis o siete de la mañana, pero me bañaba, me tomaba una Cafiaspirina y estaba lo más bien. Ese día hice dos goles, y le ganamos 3 a 1 a Argentino. Pero Lucho insistía: –Yo sé que usted y su padre me mienten. Usted no tiene vergüenza. Nunca le dije que tenía razón”.
¿Dirigió alguna vez como técnico?”Dirigí un año a la quinta de Huracán; llegamos a la final, pero perdimos. Después me puse a trabajar y ya no pude. Cumplí con mi etapa de jugador”.
¿Qué le dejó el fútbol en la vida?“Todo; absolutamente todo. Me enamoré del fútbol. El compañerismo, los clubes donde estuve, y lo máximo, la selección, donde todos éramos una familia; nunca un sí ni un no. Amigos, cientos. Para mí el fútbol fue lo máximo, y hoy lo sigo mirando, de todo el mundo”.
¿Un mensaje para la juventud que recién arranca?”Les diría que el fútbol, para el que le gusta, es una pasión. Creo que si a un chico le gusta, tiene que seguir adelante y tratar siempre de ser el mejor. Así yo hice algo, como mis compañeros. Alguna huella dejamos, y eso es un orgullo para todos. Creo que esmerándose cada día más, si tienen condiciones y les gusta, van a poder llegar. Yo agradezco por esta nota, la verdad es que me llena de emoción. Son cosas que uno ha vivido y es muy lindo recordarlas”.

Campeón fútbol reducido. Rolo Amichetti, Rosset, Manghi, Calvet, Mirabet, Alvarado, Papasidero y papa Amestoy

Inicios. 7a. división de Newbery, Manano el penúltimo de la fila inferior, a su lado Fiaca Vallejos. También Sachi Alvarez y Chorizo Vallejos

Selección de Rojas 1984, llegó a la semifinal con Roque Pérez. Vivero, Speroni, Manghi, Silva, Cuenca, Rosset, Martegani, L. Alvarado, Papasidero, J. Alvarado y Bolognese