Después que cayeran alrededor de 40 milímetros en nuestra ciudad entre jueves y viernes, justamente el viernes por la noche estaba programado el partido entre Juventud y Carabelas, aparentemente el apretado calendario del Torneo entre Colón – Rojas, que demandará 32 fechas la fase clasificatoria, más las semifinales y finales, hace que no se pueda posponer prácticamente ninguna fecha de acá hasta que finalice el año. Eso es casi imposible, por las cuestiones climáticas, además tengamos en cuenta que se jugará el mundial de fútbol entre los meses de junio – julio. La cuestión es que la cancha de los albirrojos estaba muy rápida, el estado en general no era malo, se podía jugar un partido de fútbol, pero nuestra crítica no va hacia el campo de juego, sino al sentido común que hay que aplicar en el FUTBOL AMATEUR, los jugadores en su mayoría trabajan o estudian en algunos casos y con el agua que brotaba prácticamente era una pista de hielo, cada choque era realmente peligroso. Tal es así que una jugada Fernando Lucero va al piso con la mala fortuna que le engancha una de las piernas a Gonzalo Barrera, en conclusión el jugador de Carabelas no pudo continuar en el partido, se presumía lo peor, por suerte fue un gran esguince de tobillo, (en esta semana le estaban haciendo los estudios pertinentes y lo que más se temía que tuviera comprometida la parte ligamentaria).
Preguntamos, ¿cuál es la necesidad de exponer tanto a los jugadores?, encima de noche no tenemos la iluminación necesaria en nuestros estadios como para jugar con tranquilidad en un espectáculo nocturno, volvemos a repetir los jugadores en su mayoría trabajan y no son profesionales, entonces para que tomar tantos riesgos, juguemos de día, con la luz solar, cuidemos a nuestros jugadores, porque sin ellos no hay fútbol muchachos…
El partido se detuvo muchas veces por duras faltas debido a que la cancha estaba muy rápida por el roció