Hugo “Tuqui” Matheu. Fue futbolista, dirigente, actor y gastronómico, nos cuenta su vida desde el Hotel Real en La Falda

Hugo Orlando Matheu, alias “Tuqui”, es el entrevistado de la semana, un querido personaje, al cual quisimos descubrir, no solamente en la faceta que todos conocemos, fundamentalmente en el ambiente del fútbol, ya que fue jugador, director técnico, preparador físico y presidente del Club Carabelas; sino también su pasión por el teatro y la gastronomía. La pandemia ha hecho que su familia se divida en dos, ya que Hugo está en La Falda junto a las Melli Fiorella y Lucila y su esposa Claudia junto a su hija mayor Lila, en Carabelas. Pero a pesar de todo no pierde las esperanzas y su espíritu optimista nos deja un mensaje esperanzador de cara al futuro

 

Gisella Rufach le entrega el reconocimiento a Hugo Matheu, en la fiesta de los 95º años del Club Carabelas

 

Datos personales. Hugo Orlando Matheu; nació el 25 de mayo de 1962; padres: Andrés Orlando Matheu y María Lucía Restaine; hermana: Ana María Matheu; esposa: Claudia Cristina Malarchía; hijas: Lila y las mellizas Fiorella y Lucila Matheu.

 

¿Dónde naciste, como fue tu infancia, la escuela?

“Nací en Pergamino, mi infancia fue linda, tengo muchos recuerdos de niño jugando en algún potrerito, en diferentes canchas; también jugaba con muchos primos, tengo imágenes del campo de mi abuelo por parte materna. Una vida muy sana en medio de las vacas, caballos, muchos animales, de la juntada de huevos, de no querer dormir la siesta, del rancho del campo. Una infancia muy agradable, mi abuelo me llevaba para todos lados; cuando los viernes terminaba el colegio me esperaba para llevarme al campo, y los domingos mis padres me iban a buscar para regresar a la escuela el lunes. La primaria la hice en Carabelas, donde la gran mayoría de mis compañeros todavía sigue viviendo en la localidad, Héctor San Martín, el “Gallego” Fermanelli, “Cachi” Chida, Ovidio Ledesma, “Lili” Yaber, Nora Offherlen, Elena Sánchez, Mirta Ledesma, Estela Bouvier, Nancy Sacramoni, Mónica Rassat (vive en España), Viviana Roselló (en Bs. As.), “Pipo” Rossi (en Colón), de los cuales tengo excelentísimos recuerdos de todos ellos”. 

 

¿Cómo nació la inquietud por la actuación?

“La inquietud por la actuación nace en el Club Carabelas, generalmente tiempos atrás durante la semana previa al aniversario de club, se estilaba hacer una obra de teatro, que se daba sábado y domingo. También había otras actividades, como campeonatos de truco, mano a mano, chinchón y otros juegos de mesa. Ahí fue donde empecé a querer hacer teatro, tendría 16 o 17 años”.   

 

¿Hiciste algún taller de teatro?

“No hice un Taller de Teatro, pero sí participé de un Encuentro Regional o Provincial en la ciudad de Chacabuco, donde participó también el Grupo Perdónanos Alcón; no pudimos ser parte de la competencia, pero para nosotros fue un gran desafío el hecho de que nos vieran muchas personas del palo del teatro, fue una gran experiencia”.

 

¿Cuál fue tu debut y con qué obra?

“Mi debut fue en el Club Carabelas, una obra dirigida por el “Toto” Puricelli; donde hacía el personaje de policía, era el agente ayudante del policía superior encarnado por Teodoro Álvarez, pero yo no decía nada, solamente ingresaba en un momento de la obra, teníamos que detener a alguien y salíamos. Así que tuve un debut medio raro, porque no emití sonido alguno, solamente la presencia, pero igual me sirvió por lo menos para tener contacto con el público”. 

 

¿Cómo se formó Perdónanos Alcón?

“Perdónanos Alcón se forma en el año 2000, el director de cultura era otro carabelense, Jorge Geijo, y a través de él contactamos a Cristian Bosco, un director de la ciudad de Rosario, que desde hacía un tiempo venía al Teatro Tafs en Rojas. Coordinamos a través de Geijo, para ver si se podría lograr la llegada de Bosco un día a Carabelas. Fue una manera de mantener juntos a los dos grupos de teatro del Club Carabelas y Unión, así de esa manera se formó el Grupo Perdónanos Alcón, con la dirección de Cristian Bosco y el apoyo del director de Cultura, Jorge Geijo”.    

 

¿Qué significa el teatro para vos?

“Siempre me gustó armar grupos de teatro, porque es una actividad que te aleja de los problemas cotidianos, tenes que pensar en la letra, en la actuación, en cómo hacer las cosas, los ensayos, compartir mates y largas charlas con los amigos. Realmente era un lugar donde nos sentíamos muy cómodos, disfrutábamos de hacer teatro, es una manera de hacer terapia y donde por un momento te olvidas de todo lo que te rodea. Hacer teatro siempre me hizo muy feliz”. 

 

¿Además del teatro, sos un apasionado del fútbol, contamos tu trayectoria como futbolista y dirigente?

“Mi trayectoria como futbolista fue muy corta, abandoné el fútbol muy temprano, pero de cualquier manera hice todas mis inferiores en el Club Carabelas, jugué en la división reserva y primera, pero una hepatitis me privó de un año de jugar al fútbol, fue en 1985. Al regreso, en 1986, me fui a jugar a Los Diablos Rojos de La Angelita, pero debido a la enfermedad me lesionaba muy seguido, a raíz de eso no jugué más. A partir de ese momento me dediqué a entrenar a las divisiones inferiores de Carabelas, también en Unión, haciendo la parte física; hasta que dirigí la primera división en 1990 (hice el Curso de DT en Pergamino con reconocidos futbolistas profesionales de Douglas Haig: “Turco” Jorge, Biain, Daniel Sperandío y Perrut, entre otros) y en 1992 fui integrante del Cuerpo Técnico, como Preparador físico que salió Campeón esa misma temporada. Hasta que llegó el momento de transfórmame en dirigente, tomando la presidencia del Club Carabelas en 2007 hasta el 2015, donde pudimos celebrar los 90 años de la institución y la coronación del Torneo Local en 2014 y Sub Campeón del Torneo 6 Ligas”. 

 

¿Estás en La Falda en el Hotel Real, como estas viviendo la pandemia?

“Desde hace unos años estamos en la ciudad de La Falda, porque salió un proyecto del cual me entusiasmó mucho Raúl Amichetti, el papá del Ingeniero Amichetti; fue el que me dio el impulso para venir a esta ciudad turística de Córdoba. Fue un doble objetivo, hacernos cargo del Hotel Real y para que mis hijas mellizas estudiaran Educación Física, en Huerta Grande, muy cerquita de donde estamos viviendo”.

“La pandemia es un problema a nivel mundial, nosotros en este momento tenemos el Hotel cerrado, hace seis meses que no podemos trabajar, pero 2018 y 2019 fueron años muy duros desde el punto de vista económico; este por supuesto que también, pero la tratamos de llevar lo mejor posible, no es fácil, no va a ser fácil, pero la realidad es que hay que cuidarse, no queda otra”.

 

¿Encima los incendios, como lo viviste en tu zona?

“La verdad que los incendios en esta zona nos llaman poderosamente la atención, porque cuando no se incendia uno, se incendia otro, realmente estos últimos incendios fueron algo catastrófico, increíble; pasó muy cerca de La Falda, en Villa Giardino, de gente que conozco, de gente que frecuento, realmente el fuego arrasa con todo y da una tristeza enorme. No se sabe quiénes lo prenden y porque los prenden, se les echa la culpa al turismo, pero ahora como no lo hay, son las inmobiliarias, hay otros que le echan la culpa a los mismos campesinos, porque dicen que el invierno es tan seco acá que no crece ningún pasto, entonces se forman unos matorrales de pasto seco que los animales no comen y aparentemente los campesinos prenderían fuego para que esos matorrales desaparezcan y tengan una primavera con una pastura mucho mejor para la hacienda (cabritas, ovejas, vacas y caballos)”.    

 

¿Un mensaje final, lo que quieras decir?

“Agradecer a Chispa por la nota, que estamos viviendo momentos muy difíciles, muy tristes, he escuchado de amigos que no han quedado bien, otros que han perdido a familiares que se los llevó la pandemia. Hay muchos comercios que han bajado sus persianas, que no se puede aguantar tanto tiempo sin trabajar, se hace muy difícil trabajar también. Pero a pesar de todo esto mi mensaje sería, hay que ponerle el pecho a las balas, hay que esperar que esto pase. Un abrazo muy grande para toda la gente de Carabelas y de Rojas, especialmente a todos los que conozco, ya sea a través del teatro y del ambiente del fútbol, con los cuales hemos entablado una relación de camaradería y amistad durante tantos años”.  

 

Debut. Hugo Matheu junto al “Gallego” Fermanelli y el “Flaco” Quaglia, en el Club Carabelas

 

Hugo Matheu junto a un gran amigo, el Tordo carlos Bernardini

 

En familia. Hugo Matheu junto a sus amores, su esposa Claudia Malarchía y sus hijas, Fiorella, Lucila y Lila Matheu

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