La Angelita: el pueblo de los gauchos musulmanes

Así titulaba la revista Viva de Clarín en su edición del último domingo

Está en el noroeste de Buenos Aires. La mitad de su población es de origen árabe y profesa el Islam. El Corán en la Pampa gringa. Se destacan personajes tales como: Marta Pepe y Alejandro Kerim, el sheij de La Angelita, como los personajes centrales de la hermosa nota periodística realizada por la editorial capitalina, a continuación lo más importante de ella

 

 

 Es otra tarde de sol y silencio en La Angelita, un pequeño poblado rural en el corazón de la pampa húmeda, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Dos chicos en bicicleta y un perro se animan a la calle en la hora de la siesta, cuando todo está terriblemente quieto. A las seis, todo continúa en reposo, a las nueve ya no hay luz y el pueblo, a oscuras, parece no haber despertado. Son apenas veinticinco manzanas rodeadas de silos, alambrados, con vacas y ovejas pastando en enormes parcelas de tierra. Allí no hay asfalto, no hay cloacas, no hay gas natural, no hay agua corriente. Allí no hay bancos, no hay farmacias, no hay supermercados, no hay cajeros, no hay hospital, no hay médicos ni estaciones de servicio. No hay ruido. La Angelita es un puñado de familias que viven en el medio del campo, es una aldea con casas bajas, con pisos calcáreos y cocinas a leña. La Angelita resiste anclada en el tiempo.

Los comienzos

En 1910 comenzaron a llegar los primeros inmigrantes de Italia y de España primero, y de Siria y del Líbano después, a estas tierras que fueron donadas por Doña María Unzué de Alvear, una mujer adinerada, propietaria en la zona de miles de hectáreas de tierra fértil, quizás la más rica y valiosa para el cultivo de la Argentina. Recién llegados y reunidos en la inmensa llanura pampeana, europeos, sirios y libaneses comenzarían a trabajar el campo para luego recibir a más inmigrantes que viajarían en busca de un futuro próspero en la tan ansiada América. En la década del veinte vinieron más, en los años próximos también, y se formó en La Angelita la colonia de árabes musulmanes más grande de todo el país.

Hacia fines de la década del setenta, en el pueblo llegó a haber un 70% de población de origen árabe musulmán, pero la falta de fuentes laborales y la búsqueda de un futuro provechoso entre los más jóvenes, hicieron que muchos emigraran a otras ciudades.

En la actualidad, es el único pueblo de la Argentina con casi la mitad de sus habitantes de origen árabe y que mantiene viva la cultura y la religión de sus antepasados; cocinan con recetas originales de Siria, enseñan el idioma y la lectura del Corán a las nuevas generaciones y respetan cada uno de los preceptos del Islam: la profesión de fe, la oración, el diezmo, el ayuno y la peregrinación a la Santa Meca.

La convivencia con los vecinos cristianos, descendientes de italianos y españoles, es pacífica y armónica. Comparten el mate, las recetas, las amistades y el trabajo. Es que, según el último censo del año 2010, en La Angelita hay tan sólo 265 habitantes.

Marta Pepe cultura viva. De derecha a izquierda. Así se dispone a escribir Marta Pepe en el pizarrón de una de las salas de la Sociedad Arabe de La Angelita. Aquí, en este espacio, enseña el idioma y la religión a los más chiquitos del pueblo, a la cuarta generación de descendientes árabes. Hija de inmigrantes sirios, Marta tiene 61 años y es la única enfermera de la localidad, también es peluquera. Hace treinta años comenzó a dar clases de árabe en su casa a los sobrinos, luego a los hijos de sus vecinos y a los hijos de sus primos hasta que ya no había más espacio en su comedor y en 2009 fundaron la escuelita a la que asisten unos doce chicos de entre ocho y quince años, una vez por semana, tres horas.

En las últimas tres décadas, tuvo alumnos de Junín, Rojas, General Arenales, Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Neuquén, Mar del Plata y Balcarce. Chicos y adultos, en invierno y en verano. A muchos de ellos los hospedaba en su propia casa y les daba un curso intensivo de dos meses. Nunca cobró un centavo.

 

Momento de orar. Las plegarias son cinco por día y se hacen en dirección a la Meca.

 

En esta pequeña aldea, casi todos los miembros de la colectividad realizan las oraciones diarias que indica el Corán en cinco momentos del día. Durante el Ramadán, al oír el llamado del muecín, se reúnen en la Sociedad Arabe y hacen una oración todos juntos en dirección a la Meca.

Tierra de musulmanes. “Dios es el más grande. Dios es el más grande. Atestiguo que no hay más Divinidad que Allah. Atestiguo que Muhammad es el mensajero de Allah. Convocaos a la oración. Convocaos a la mejor de la obra. Convocaos a la victoria. Dios es el más grande. Dios es el más grande. No hay más Divinidad que Allah.”

 

Alejandro Kerim, el sheij de La Angelita, ante el busto de Saleh al-Ali

prócer árabe de la independencia siria. Fotos Rubén Digilio.

Alejandro Kerim, el sheij de La Angelita. En Ascensión, el pueblo vecino y también perteneciente al partido de General Arenales, vive uno de los dos Sheij de la colectividad árabe musulmana de la zona. Muhammad Abdul Karim (Alejandro Kerim Abbas) conduce las oraciones colectivas, comparte la lectura del Corán junto a los fieles, lleva a cabo ceremonias matrimoniales, funerales e intenta mediar en situaciones de divorcio para que las parejas sigan juntas o, en caso de que decidan separarse, lo hagan según el precepto islámico; bajo su conducción apuntan a cumplir con todos los dogmas del Islam. Alejandro es el guía espiritual de la zona y está casado con Yamila, una mujer de La Angelita, también de descendencia árabe.

 “Durante el Ramadán, que es el noveno mes lunar del calendario musulmán y no coincide con ninguno del calendario gregoriano, se realiza un ayuno desde el alba hasta el ocaso. Durante treinta días hay abstención de comida, bebida, relaciones sexuales, cigarrillo, y es obligatorio a partir de la pubertad, excepto en circunstancias de viaje o enfermedad. 

 

Recetas y danzas típicas. La cocina de la Sociedad Arabe es amplia. Muy amplia. Tiene mesadas largas, ollas de aluminio sobre la cocina industrial y un mesón de madera con bandejas y fuentes con comida. Comida árabe de verdad. Sobre la hornalla, otra vez calientan un poco de agua para el mate en una pava de trece litros de capacidad.

 

Marta y Aurora preparando las exquisiteces árabes

 

 

Cada año, en la Sociedad Arabe se celebra una fiesta por el aniversario de la institución y unas quince chicas –entre musulmanas y cristianas– se disponen alrededor de la mesa para hacer entre 2.500 y 3.000 niños envueltos (malfuf). Se pone el relleno en una olla en el centro y todas lo arman sobre las hojas de parra.

Una oportunidad. Ubicada a 360 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, La Angelita fue seleccionado por el Ministerio de Turismo de la Nación para formar parte del proyecto “Pueblos auténticos”, junto a otras localidades del país. A través de esta iniciativa buscarán no sólo revalorizar el patrimonio cultural y natural del lugar y promover la llegada de visitantes de distintos puntos del país, sino también disminuir el desarraigo de las generaciones jóvenes, ofreciendo nuevas fuentes de trabajo, que hoy casi no hay.

 

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