Carnaval 2020
La anunciada Noche de Varieté de Carnaval se llevó a cabo este sábado 22 de febrero desde las 21:30 hasta bien pasada la medianoche con un gran compromiso, actitud, entrega y alegría por parte de todos los grupos que participaron y que fueron quienes sostuvieron verdaderamente estos festejos del 2020. Fue una sola noche, pero con una concurrencia multitudinaria y mucha alegría; con la participación de las comparsas Ehosamba, Salvajes, Chingüengüenza y Don Amante Torres con su cosechadora en miniatura

Cientos de vecinos acompañaron y reconocieron a todos estos rojenses que le pusieron color y calor a la noche de carnaval.
Con un Municipio que ya había anticipado que no contaba con un presupuesto que le permitiera desarrollar los corsos con una variedad de artistas como en otras ocasiones, se concretó esta noche llamada de Varieté de Carnaval que incluso fue más acotada en sus gastos que las anteriores de Varieté puesto que contó con la actuación de un solo grupo musical cuando los demás domingos se habían contratado al menos cuatro por noche.
Recordemos que cuando las autoridades municipales anunciaron una noche de carnaval, dejaron saber que habían realizado el intento que la organización de los corsos estuviera a cargo de los clubes deportivos de nuestra ciudad, sin poder llegar a un acuerdo.
Y en ese sentido tampoco hubo entidades participando con puestos de venta a excepción de los que instalaron los integrantes del Taller Protegido, del Centro de Día “Sueños de Vida” y del grupo Los Peregrinos de Rojas.
Más allá de los desfiles de las murgas y comparsas locales con sus batucadas (entre ellos: Ehosamba, Salvajes, Chingüengüenza y Don Amante Torres con su la cosechadora en miniatura, cerrando la Mini Band Santafecina), los protagonistas también fueron los cientos de niños que con sus “guerras” de espuma invadieron todos los espacios desbordando el accionar de los voluntariosos inspectores municipales que poco pudieron hacer ante tanto sano fervor.
En definitiva paso un Carnaval diferente que pudo llevarse a cabo porque la pasión de muchos rojenses por estos festejos fue más fuerte que cualquier decisión política de las circunstanciales autoridades.

El carnaval de la gente. Rojas tuvo su única noche de carnaval este sábado en la zona céntrica (avenida 25 de Mayo entre el centro cultural Sabato y la plaza), sin espectáculos contratados pero con una multitud de asistentes que colmó las cuatro cuadras y expresó su alegría con disfraces, en las batucadas, o simplemente jugando con espuma.
El de este año habrá sido un "carnaval pobre". Sin embargo, la ausencia de artistas profesionales y actores de TV, que no van a la fiesta a divertirse sino a hacer un negocio propio del mercado del espectáculo, no hizo sino restituir, al menos en parte, el carácter popular a la celebración.

Es muy difícil calcular la cantidad de gente que concurrió, ya que las actividades se extendieron a lo largo de cuatro cuadras, y hay que sumar la superficie de la plaza; pero creemos no exagerar si decimos que fueron miles los concurrentes, muchos de los cuales participaron, mientras el resto se limitaba a mirar cómo se divertían los demás.

Los chicos pudieron jugar con espuma sin que nadie los desplazara hasta detrás de las vallas para facilitar el paso de la comparsa consagrada; las batucadas formadas por jóvenes rojenses, que desde hace meses ensayan en los distintos barrios, dispusieron de todo el tiempo que desearon para bailar y tocar tambores, sin limitación de "pasadas" organizadas para el lucimiento del artista famoso; las mascaritas sueltas, y quienes aun sin disfraces se pusieron a jugar en las calles, pudieron hacerlo sin más restricciones que las del mero paso del tiempo.

El corso fue una fiesta, que aún conservó rémoras del "carnaval–espectáculo" (como el escenario y el equipo de amplificación de sonido), pero ya no tuvo vallas y logró superar el modelo mercantilista compuesto por artistas contratados y público que mira.
Las estrecheces económicas que el gobierno municipal afirma estar atravesando lo hicieron posible. No hay mal que por bien no venga.