La situación nueva de pandemia que atravesamos despierta estados de ansiedad y angustia. El elevado nivel de incertidumbre que acompaña esta situación precipita y mantiene un estado de captación ansiosa que constituye la preparación frente a una amenaza nueva y desconocida. Chispa agradece la Psicóloga Andrea Cela, también integrante del staff profesional del CPA, la disposición para escribir esta columna

Andrea Cela, psicóloga
La situación vinculada a la pandemia moviliza altos montos de estrés individual y colectivo, tiene un alto impacto psico social y puede incidir en nuestra calidad de vida.
El fenómeno local y mundial que vivenciamos es disruptivo, impensable e interrumpe nuestra cotidianeidad.
Mordechai Benyakar, psicoanalista, propone usar el término disruptivo, en reemplazo del término traumático, cada vez que hablamos de los hechos y situaciones que ocurren en el mundo externo. En latín, dirumpo significa destrozar, hacer pedazos, romper, destruir, establecer discontinuidad. Por lo tanto disruptivo será todo evento o situación con la capacidad potencial de irrumpir en el psiquismo y producir reacciones que alteren su capacidad integradora y de elaboración. Para el mismo autor, el evento fáctico disruptivo desorganiza, desestructura o provoca discontinuidad.
Las siguientes cualidades potencian la capacidad disruptiva de un evento:
*ser inesperado
* interrumpir un proceso normal y habitual indispensable para nuestra existencia o para mantener el equilibrio
*minar el sentimiento de confianza en los otros
*contener rasgos novedosos no codificables ni interpretables.
Sin embargo, la vivencia de estos eventos es siempre singular, es decir, dependerá de cada individuo y de sus capacidades de elaboración de lo disruptivo.
Sigmund Freud descubre que la psique cae en el afecto de la angustia cuando se siente incapaz para tramitar, mediante la reacción correspondiente, una tarea (un peligro) que se avecina desde afuera. Por lo tanto, la angustia es la reacción del yo frente al peligro.
La angustia tiene un inequívoco vínculo con la expectativa; es angustia ante algo. Lleva adherido un carácter de indeterminación y ausencia de objeto. De hecho cuando hallamos un objeto sustituimos el nombre de angustia por el de miedo. Llevando estos conceptos a la realidad que atravesamos, lo incierto queda vinculado a nuestra salud, trabajo, familia, proyectos.
También el psiquismo recibe estímulos o tensiones endógenas (internas) que requieren elaboración por parte de las instancias psíquicas y esta tarea ocurre en la vida regular del individuo.
En las condiciones particulares que atravesamos (pandemia) el yo puede vivenciarse como desvalido, avasallado frente a una realidad cuyos estímulos superan determinado monto de tensión y resulta entonces muy difícil de enfrentar adecuadamente. Lo central de la situación de peligro es la apreciación de nuestras fuerzas en comparación con la magnitud de ese peligro. Admitimos nuestro desvalimiento frente a él y ponemos en marcha mecanismos para protegernos.
El funcionamiento del aparato psíquico es complejo y recae de modo fundamental en las funciones del yo. El yo rige el mundo consciente interrelacionándose con otras instancias psíquicas y gobierna el paso a la acción sobre el mundo exterior.
Hemos aprendido con Freud que la realidad externa tiene el valor de otra instancia psíquica. Vemos la realidad externa imponiéndose al yo de modo que el yo deberá estar reforzándose para batallar con una realidad que se impone sin miramientos. Este esfuerzo por adaptarnos y sostenernos en nuestros mundos íntimos, familiares y sociales es lo que estamos haciendo en la pandemia.
Claudia Borensztejn, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, sostiene que “la mente, el aparato psíquico y el mundo interno de las personas reaccionan a la llegada de esta pandemia con mucha angustia porque se trata objetivamente y realmente de una situación angustiante y preocupante. Entonces reaccionamos con miedo y preocupación y anormalmente, con pánico”. Agrega “tengamos en cuenta que el aislamiento provoca en los sujetos con cierta predisposición, cambios en su conducta diaria, agravando y/o acentuándolos (por ejemplo relacionadas con las violencias). La condición de encierro empeora las condiciones preexistentes. Aquellas personas que no tienen un nivel adecuado de elaboración psíquica por diferentes problemas de salud (patologías biológicas o psíquicas, adicciones ) o derechos vulnerados ( sometimiento a personas que ejercen algún tipo de violencia) no disponen de la capacidad psíquica adecuada para elaborar convenientemente este evento adverso, por lo que se pueden observar serias dificultades para encontrar estrategias saludables para enfrentar o resolver situaciones de amenaza como puede ser la actual pandemia COVID 19”… expresiones respaldadas por la Federación de Psicólogos de la República Argentina.
Las ideas expuestas ponen énfasis en la salud mental de las personas y sus posibilidades de elaborar el impacto disruptivo que ocasiona la pandemia en la vida psíquica y emocional, sin desconocer que existen muy vastas áreas afectadas en la vida del individuo.
Es momento de considerar y evaluar las vulnerabilidades y las resiliencias de las comunidades sumando esfuerzos individuales y colectivos para enfrentar el acontecer que vivimos.