Chispa dialogó con Antonela Franceschina, integrante de la Organziación “Observatorio de Violencia “La Casa de Todas””, para que nos brindara detalles sobre la acción solidaria que viene realizando desde que comenzó la pandemia, dándoles de comer a 250 niños y niñas adolescentes; son viandas saludables realizadas en el Nido de Santa Rita, aledaños a los barrios Progreso y La Loma, distribuidas a las familias que más lo necesitan, todos los lunes, miércoles y viernes, una verdadera obra de amor ante este virus que nos vienen azotando desde hace meses

El grupo de tranbajo de Observatorio de Violencia, La Casa de Todas
¿Cómo nació la idea de dar asistencia alimenticia a tantas familias?
“Formamos parte de un grupo de personas que se llama Observatorio de Violencia, “La Casa de Todas”, es una organización civil que nace en 2013, trabajamos y abordamos todo lo que tiene que ver con la temática de la Violencia de Género, en estos momentos tan particulares que estamos atravesando, hemos puesto nuestras fuerzas y nuestra labor dedicada a niños / niñas adolescentes de familia en situación de vulnerabilidad, debido al contexto de Aislamiento Preventivo por el Covid – 19. Estamos haciendo viandas saludables elaboradas en el espacio del Nido de Santa Rita que nos prestó la Municipalidad. Desde este lugar con un grupo de compañeras y compañeros, llevamos adelante esta inmensa tarea”.
¿Cuántas viandas hacen y que le dan de comer?
“Hace un mes que comenzamos con este proyecto, al principio teníamos 45 familias, hoy ya son 250, son 250 viandas en realidad, que incluyen niñas / niños adolescentes, trabajamos lunes, miércoles y viernes, en esos tres días de la semana lo que hacemos es garantizar a estos 250 personas, con viandas saludables. Tenemos una compañera nutricionista en el grupo y ella nos va orientando en el proceso de elaboración de las comidas, respetando los nutrientes necesarios para los niños y niñas en proceso de crecimiento. También hay un grupo de personas que se encargan de repartir las viandas, para poder respetar el tema del aislamiento, que las familias no tengan que salir de sus casas, además respetamos los protocolos de salud, usando barbijos, guantes, el espacio requerido entre persona y persona”.
“Es una gran organización la que tenemos y todo lo que hemos logrado hasta el día de hoy es gracias a la solidaridad inmensa de la gente de Rojas, que os ha donado un montón de cosas, desde pollos, carne, verduras, frutas, alimentos no perecederos, es algo muy notorio desde que comenzamos este proyecto, esto es lo que nos sostiene en el día a día”.
¿Hay mucha gente trabajando en la organización?
“Somos un grupo heterogéneo muy amplio, somos muchos los que colaboramos, incluso compañeras que está en aislamiento preventivo, son grupos de riesgo y entonces trabajan desde sus casas en el armado de las viandas, por ejemplo el viernes pasado hubo hamburguesas completas con papas fritas y cada compañera en su hogar hizo una determinada cantidad de hamburguesas para luego cocinarlas en el Nido. Es una manera de descongestionar el trabajo en el Nido porque son 250 viandas, un número bastante elevado, a veces los recursos son escasos, pero hay mucho amor, compromiso y solidaridad”.
¿Sí la gente quiere colaborar con la Organización, cómo hace?
“Nos pueden contactar vía Facebook, telefónicamente al 2474 – 778371, es mi teléfono particular, se pueden comunicar conmigo, o con Andrea Tamasi, Florencia Silanga, Lorena Savi, Yanina Gallo, que son personas que están trabajando activamente, sus teléfonos están en la página de Observatorio de Violencia o en Facebook. También hace pocos días una tienda nos donó ropa nueva que no se vendió en temporadas anteriores, a cual le estamos agradecidos, para sostener este enorme proyecto cargado de solidaridad e inclusión necesitamos el aporte de todos y todas”.
¿A quiénes alcanza este proyecto?
“Este proyecto surge a través de un relevamiento de las familias, nosotros venimos trabajando en terreno, en comunidad, desde hace muchos años de la época de G- Tres, desde cuando trabajé en Desarrollo Social, hay familias que conozco mucho y la verdad que esta condición de trabajo que impone esta pandemia hace que la relación sea más fría, por el hecho de ir dejar la vianda e irte, pero el agradecimiento de la gente es muy grande. Nosotros desde nuestra organización lo mínimo que podemos hacer es garantizarles a estos niños y niñas es poder brindarles un plato de comida digno”.

Pedro Silanga y su esposa Edith Sueiro fabricando hamburguesas

Yanina Gallo preparando el clásico guiso de fideos para más 250 viandas