Cuando pasamos por Plaza San Martín las sensaciones son muchas, ver que la están desmantelando no es lindo, fundamentalmente para las generaciones mayores que la vieron otrora reluciente, con una frondosa arboleda, sus tilos, sus glorietas, sus canteros, sus flores; pero es indudable que el tiempo va haciendo mella y las plantas se han ido deteriorando. No es fácil decirle adiós a los tilos que han sido plantados hace más de cien años, cuando, volvemos a repetir la gente que paseaba por las veredas de la San Martín, dando la clásica “Vuelta al perro”, como la llamaban, para ver si podían encontrar el amor de su vida, o simplemente tomar un poco de sombra con la resolana del verano, o simplemente sentarse a tomar un helado con sus hijos o nietos; sinceramente da mucho dolor ver cuando sacan esos tilos centenarios, ¿cuánto tarda un árbol en crecer?, seguramente pasaran algunas generaciones para que volvamos a tener una plaza como la merecemos todos.
Esta especie de editorial es sin el afán de perjudicar a nadie, simplemente un sentimiento de quien está escribiendo la nota en este momento.
Recuerdo cuando sacaron los primeros tilos sobre calle Bartolomé Mitre (frente al Municipio), una vecina se asomó por sobre una lona que impedía el paso de la gente y gritaba a viva voz: ¡qué hacen, no saquen esas plantas que son parte de nuestras vidas, un árbol no se saca, se poda! …

Así se ve el pasillo central de Plaza San Martín, este verano seguramente habrá poca sombra

Chau tilos, ya se están reemplazando por otras especies