En la presente edición elegimos a María Soledad Abril para entrevistarla y saber cómo fue su infancia; cuando nació su pasión por el teatro; su formación en la escuela de Alejandra Boero (Andamio '90) y Teatro Español con María Vaner. Hija de Graciela González y Enrique Abril, a los cuales los cataloga como “una gran compañera y un soñador”. En fin, encontramos a una joven actriz, una persona muy dulce, que este año tenía como proyecto llevar la cultura a los barrios, pero la pandemia se lo impidió; no obstante eso no pierde las esperanzas y se prepara para volver cuando pase este mal momento que nos toca vivir a todos los argentinos y el mundo

Sole Abril maquillada en su personaje de La Sombrerera, en una celebración del Día del Niño
Datos personales. María Soledad Abril; nació el 8 de diciembre de 1979; padres: Graciela González y Enrique Abril; hermanos: Juan Cruz y Juan Manuel Abril; pareja: Diego Pierotti de la ciudad de Púan.
¿Cómo fue tu infancia?
“Una infancia muy feliz, muy compañera de mi mamá, porque mis hermanos eran más grandes y varones y hacían la suya (sonrisas). Y con amigas hermosas que conocía en la escuela y jugando con mis primas, todos preciosos recuerdos que al volver a vivir a Rojas, paso por determinados lugares y me aparecen esos momentos maravillosos, también recuerdo cuando me quedaba a dormir en lo de mi abuela que me encantaba”.
¿Qué estudios cursaste?
“Hice desde Jardín de Infantes hasta la Secundaria inclusive en el Nicolás Avellaneda. Después en Capital Federal, estudié en la escuela de Alejandra Boero (Andamio '90) y Teatro Español con la gran María Vaner”.
¿Cómo surgió la pasión por el teatro?
“Arranqué en un taller de juegos teatrales en el TAFS, mis profes Diego Albamonte y Walter Rodríguez, la idea era sacarme un poco la vergüenza, hasta que descubrí un mundo increíble y soñado del que no quería dejar de ser parte jamás”.
¿Qué tipo de actriz te consideras y que obras te gustan hacer?
“Yo siempre creo que se puede muchísimo más y siempre falta aprender y formarse toda la vida. Soy una más, creo que aún me falta mucho. Lo importante es disfrutar de lo que uno hace y que el resultado sea lindo. Que la gente se lleve algo de lo que vivió en ese encuentro con los actores y que salga de la función distinta. Con respecto a las obras me gustan todos los géneros. Es sumamente gratificante mediante un drama escuchar el silencio de la gente que uno sabe que le llega y vivencia lo que está viviendo uno en ese momento. Pero a su vez es sumamente enriquecedor la comedia y escuchar la risa del público teniendo que esperar a que se calme para continuar con el texto. Todos los géneros tienen lo suyo”.
¿Cómo aprendiste a hacer teatro o quien fue tu maestro?
“Aprendí arrancando en el taller de juegos teatrales y tuve varios y grandes maestros. Pero mis tres primeros con los que arranque en el taller del TAFS fueron Diego Albamonte, Walter Rodríguez y Charol Araldi”.
¿Cuál fue tu debut en el teatro?
“Mi debut fue con “Mapuche ñi mapuché”, una obra de Coral Aguirre. Trata sobre la conquista del blanco adueñándose de las tierras mapuches. Con esa obra participamos de los Torneos Juveniles Bonaerenses, y ganamos, llegamos a Mar del Plata. Nos dirigió Diego y Walter con la colaboración de Charol; fue mi primera y gran experiencia, un recuerdo único e irrepetible”.
¿Siendo tan joven a que actores rojenses admiras?
“A los grandes como Charol Araldi, Eduardo Forese, Marta Seta, Lila Cohen, que por suerte tuve el honor de actuar con todos ellos. Y dos grandes que no pude cumplir el sueño de trabajar, que fueron Negrucha Seta y Mario Gazo. Todos de una calidad artística enorme, en ese sentido Rojas tiene que estar orgulloso de los actores que le ha dado el teatro a la gente”.
¿Que han significado tus padres, ambos muy conocidos en la comunidad rojense, tu madre Graciela González, amante de la política y tu padre, el “Gallego” Enrique Abril, un gran empresario rojense?
“Mi madre está siempre conmigo, una gran maestra a la que amo y admiro mucho. Y quiero aprender siempre de ella cada día más. Mamá, gran compañera y amiga. La siento así. Y mi padre un hombre divertido, emprendedor, bueno, compañero, gran amigo de sus amigos, un loco de hacer emprendimientos nuevos, un soñador. Un grande”.
¿Cómo estás viviendo la pandemia y si tenías algún proyecto de teatro para este año?
“La pandemia es difícil para todos, se lleva como se puede, tomando todos los recaudos necesarios, medio bordeando con la obsesión sobre el tema pero tratando de llevarla. Y temor por cómo sigue todo esto. Me asusta muchas veces la irresponsabilidad de algunas personas que habiendo pasado tanto tiempo aún siguen como si fuera un simple resfrío, pero bueno cada uno espero sea más responsable aún. Tenía la idea de llevar la cultura a los barrios, con talleres y diferentes proyectos artísticos, pero bueno, todo esto hace que hayamos tenido que parar los motores. Pero no tenemos que dejar de ilusionarnos, que esto va a pasar y tenemos que estar preparados para cuando la pandemia pase y podamos volver a la normalidad”.
¿Un mensaje final?
“Con respecto a la pandemia mi mensaje sería que la gente sea más responsable. Por uno mismo y por los demás. Que esto va a pasar pero en el mientras tanto no relajarse porque realmente los profesionales de la salud están trabajando para todos nosotros arriesgándose todo el tiempo.
Y con respecto a mi profesión que la estoy retomando después de muchos años de estar alejada, es un mensaje para que todo el que abandonó algo que amaba y por diferentes razones no lo continuó que vea la forma de retomarlo porque si lo amas realmente vas a disfrutarlo y vivirlo a pleno. A mí me llena el alma el poder volver a actuar”.

Teatro Bar Mujeres en el subsuelo del TAFS, junto a Marcela Taparouski, Andrea Calderone y Lorena Rodríguez