Eva Mabel Manjarín, alias “Chocha” y su hija Claudia Labrada, tienen que ver mucho con la historia y el presente de esta querida institución denominada Teatro Tafs. Chocha nos contó cómo se formó el Teatro Libre Florencio Sánchez, ya que junto a su esposo Lito Labrada fueron parte de un grupo de jóvenes de la época con muchas ganas de hacer algo por y para la cultura rojense. Y Claudia Labrada no es simplemente una portadora de apellido, sino también otra mujer muy inteligente con ideas y proyectos, para que el Teatro Tafs continúe más vivo que nunca

Chocha Manjarín junto a sus nietos, Tomás y Gonzalo Antón y Julieta Barros
Datos personales. Eva Mabel Manjarín; nació el 10 de mayo de 1930; hija de inmigrantes españoles: Casimiro Manjarín (de ciudad de León) y María Antonina Chaves (de un pueblo denominado San Miguel de Serrezuela, cerca de Ávila); hermanos: Héctor y Miguel Manjarín (ambos fallecidos). Viuda de Ariel Labrada; hijas: Claudia y Laura Labrada; nietos: Julieta Barros, Tomás y Gonzalo Antón.
¿Cómo fue tu infancia, donde naciste, el barrio que te criaste, la escuela?
“Mi infancia fue muy linda, nací en el barrio del Hospital y mis padres fueron empleados del mismo, hasta sus retiros, mi padre terminó jubilándose. Recuerdo de mi niñez, sobre todo que no había nenas en el barrio, y por lo contrario mis hermanos tenían muchos amigos, entonces ellos se reunían en un galpón que teníamos en nuestra casa y hacían autitos, barriletes, y yo los acompañaba y jugaba con ellos. A la escuela primaria concurrí a la Escuela N° 8 en el edificio antiguo”.
¿Sos una de las fundadoras del Teatro Tafs, como fue ese trascendental hecho, Lito también fue fundador?
“Sí, todo empezó con un Centro Estudiantil y por motivos especiales tuvo que disolverse, hicimos una reunión para ver que seguíamos haciendo, siempre pensando en Rojas y estando presente Norberto Manzanos, el “Gordo” como le decíamos, expresó: ¿y si hacemos teatro?; todos lo asentimos y estuvimos de acuerdo con aquella idea. El problema estaba en que ninguno habíamos hecho un taller de teatro, ni siquiera el propio Manzanos. Por eso recurrimos al Señor Oreste Collarino, administrador del Teatro Italia que había hecho Circo Criollo, y fue él quien nos dirigió los primeros dos años y la primera obra se llamó El Puente, mi papel fue uno de los personajes de visita. En los primeros tiempos nos reuníamos en una casona muy antigua frente al Centro Español, donde está en la actualidad el edificio de Telefónica (pegado a Confitería El Jardín), ahí ensayábamos, hacíamos charlas sobre teatro, inclusive hasta compartíamos un asadito que otro. Ese local era de un tío de Lito Labrada, y lógicamente nunca nos quiso cobrar el alquiler, allí también hacíamos los vestuarios, pero sí eran obras de época el vestuario se alquilaba en Buenos Aires. Además mi esposo Lito Labrada hacía la escenografía corpórea, porque una vez finalizado los ensayos los chicos se quedaban para desmantelar y armar la nueva escenografía. Todo con mucho sacrificio, se enderezaban los clavos, porque en esa época ni había subsidios, ni tampoco apoyo de la municipalidad”.
“La primera obra fue El Puente; después le siguieron Los Chicos Crecen, (muy lindo trabajo que hicimos todos); también El Señor Maestro; Así Es La Vida, con esta obra concurrimos a actuar en el Teatro Nacional Cervantes, para participar en un Concurso Nacional de Teatros Independientes, donde tuvimos la suerte y el orgullo de ganar el primer premio. Además, haciendo referencia de las obras: Prohibido Suicidarse en Primavera; Ese Camino Difícil; Una Libra de Carne (también fuimos al Cervantes); Ha llegado un Inspector”
“Cuando dan la obra Lo Que No fue, en 1957, fue mi último trabajo en el cual actué en el Tafs, que funcionaba en el Centro Español; aunque siempre continúe colaborando y trabajando en las diferentes comisiones, integrando un Círculo de Amigos que se volvió a reabrir. Volviendo al año 1957, llegó un momento en que el Tafs se disolvía porque no teníamos un local para poder dar las obras, no queríamos molestar más al Centro Español y en una reunión y entre el público se encontraba presente el Sr. Víctor Hassan y poniéndose de pie dijo: “lo que el Tafs necesita es un local propio”. Esto tuvo tanta fuerza que el propio Hassan armó una comisión con otros comerciantes como el Sr. Pozzi, Lanzillota, Baldussi y otros más fundan el Círculo de Amigos del Tafs. Se hicieron grandes rifas y con lo recaudado en la primera, se compró el terreno del actual edificio sobre la Avenida 25 de Mayo. Se hicieron dos rifas más y con un subsidio que dio el gobierno se pudo terminar la edificación del Tafs”.
¿Qué significa el Teatro Tafs para vos?
“Tengo muchas vivencias y muy lindos recuerdos del Teatro TAFS, tuve y tengo muchos amigos que me han dejado las tablas. Recuerdo mucho a Giovachini, al Negro Almar, Quito Lanzillota, que lamentablemente han fallecido y como compañero lo tengo actualmente a Charol Araldi. Las chicas recuerdo a Hilda Tarditti, Nelda Manzolini e Hilda Balassi, como las más frescas en el recuerdo, pero hay muchos más”.
¿Cómo eras como actriz?
“Por lo general hacía de persona mayor, por ejemplo en Así Es La Vida, hice de la mamá, una señora más grande. De lo que yo recuerdo y de mi época como actores me gustaban mucho Quito Lanzillota, el Negro Almar y Hilda Balassi, entre otros. Pero lo fundamental del teatro es lo que se aprende, los ensayos y la adrenalina cuando vas a subir al escenario”.
¿Qué soñas para el Tafs y un mensaje, lo que quieras decir?
“Sueño para el Tafs, que el teatro siga con las puertas abiertas brindando obras de jerarquía en la medida de las posibilidades y siempre le agradezco a Charol Araldi que estuvo estos setenta años e hizo que el teatro estuviera abierto, ya que no paró nunca de trabajar por esto que nos costó tanto. Charol es una figura muy importante para el Tafs”.
“Muchas gracias por haberme entrevistado y traerme tan lindos recuerdos del Tafs”.

El Puente. La primera obra del TAFS en 1950. Luis Almar, Carlos Tarditti, Alfredo Labrada, Rodolfo Bahillo, Rodolfo Leggeri, Eva Manjarín, Juana Corti, Norberto Manzanos, Carmen Fernández e Hilda Tarditti

Chocha Manjarín, haciendo de una señora mayor enla obra El Puente en 1950