Hacia un mercado concentrador de frutas y verduras en Rojas

La instalación de una colonia frutihortícola de la UTT será el primer paso. El proyecto está en estudio y sería concretado en breve

 

Agustín Suárez creador del superador proyecto

 

(Fuente: El Portal de Rojas). Rojas está a punto de sumarse a los municipios protagonistas de una idea por demás de interesante: la de instalar colonias frutihortícolas que, en un futuro no muy lejano, permitirían la conformación de un mercado concentrador para la ciudad y la zona, descentralizando así la comercialización oligopólica que hoy se realiza a través de los mercados centrales de Buenos Aires y Rosario.

La idea consiste en utilizar tierra fiscal improductiva para producir frutas y verduras sanas, que llegarían a la población a través de los comercios existentes, lógicamente a precios más bajos que los conocidos dado que se eliminaría parte de la intermediación, y también los manejos poco claros de la actual cadena de comercialización.

Este proceso de descentralización está siendo motorizado por una organización llamada Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), nacida en los cordones quinteros de La Plata y varios distritos del conurbano sur. Nahuel Levaggi, el actual director del Mercado Central de Buenos Aires, es uno de sus principales referentes.

 

«Desembarco» en Rojas

La idea de que Rojas pudiera sumarse a los municipios que encararon este proyecto fue promovida por el activista medioambiental rojense Guillermo Fischnaller. Él fue quien se puso en contacto con la UTT y logró, hace algunas semanas, la llegada a Rojas de Agustín Suárez, otro de los principales referentes de la organización.

Suárez estuvo en la ciudad y mantuvo varias reuniones: algunas, protocolares (como la que hubo con la Comisión de Relaciones Intercooperativas), y otras resolutivas (con autoridades del municipio).

En ese sentido, cabe señalar un indicio alentador en cuanto a la posibilidad de concreción del proyecto: uno de los predios posibles para la instalación de la primera colonia es el de la ex La Serenísima, hoy otorgado en comodato a una persona de Rojas que lo utiliza para la producción de harina.

Esta persona fue consultada por las autoridades con respecto a la posibilidad de instalación de la colonia, y su respuesta fue ampliamente positiva. Es que el predio cuenta con alrededor de tres hectáreas y media, de las cuales él utiliza sólo el edificio principal y alguna superficie aledaña (una media hectárea en total), Las otras tres quedan sin uso, pero lógicamente necesitan mantenimiento; algo que podría quedar solucionado con grandes ventajas si la tierra comenzara a producir alimentos.

De cualquier manera, y a pesar de que todos los actores están de acuerdo con la instalación de la colonia, hay cuestiones legales que deben quedar resueltas para evitar cualquier eventual conflicto posterior. Es por eso que, con buen tino, las autoridades municipales decidieron enviar el proyecto a la dirección de Asesoría Letrada, que lo tiene en estudio. El análisis está llevando su tiempo, pero está claro que conviene no precipitarse y hacer las cosas bien.

Las autoridades municipales consultadas se mostraron proclives a continuar con el avance del proyecto; aunque hay otra cuestión que también deberá ser tenida en cuenta: la participación de los comerciantes locales del rubro verdulería y frutería, que no deberían resultar perjudicados por esta iniciativa.

Claro que esta situación sin dudas está prevista por la gente de la UTT. Dicha organización cuenta con seis colonias actualmente en funcionamiento (en Luján, Mercedes, San Vicente y Cañuelas, Buenos Aires; en Gualeguaychú, Entre Ríos; y en Puerto Piray, Misiones). Además, tiene al menos otras dos proyectadas, en Tapalqué y en Rojas. Es obvio que no se trata de andar por el país generando conflictos con los verduleros, sino todo lo contrario: la intención es que esos comerciantes puedan empezar a ofrecer mercadería mejor y más barata a sus clientes.

 

Las consultas a Suárez

Agustín Suárez fue consultado por El Portal de Rojas. Confirmó haber venido a Rojas y planteado el proyecto, que –según expresó– contemplaría colonias en la ex La Serenísima y también en la ex Cabaña Apiario. Sin embargo, esta última fue descartada por las autoridades locales debido a que se trata de tierra inundable, no apta para el cultivo.

Por ahora, la idea sólo se concretaría en las tres hectáreas de ruta 188 Km. 115, aunque en Rojas existe mucha más tierra fiscal improductiva (no sólo municipal sino también provincial y nacional), que podría ser utilizada para ampliar la superficie afectada a la producción de alimentos sanos y baratos.

Suárez destacó la reciente presentación ante el Congreso de la Nación de un proyecto de Ley de Acceso a la Tierra, «una especie de ProCreAr rural que no sólo implicaría el otorgamiento de tierra fiscal para la producción de alimentos, sino también líneas de crédito "blando" para la adquisición de lotes por parte de los productores».

Consideró el dirigente como «una discusión impostergable» la que hace a la propiedad de la tierra en la Argentina. Es que según los datos que maneja la organización, sólo el 13 por ciento del suelo está en manos de campesinos que producen más del 60 por ciento de los alimentos que circulan en el país. Mientras, solamente el 1 por ciento de las explotaciones agrarias –que producen dólares para las multinacionales y sus socios locales, y algunas migas para el Estado– controla el 36 por ciento de la tierra cultivada.

«Hemos presentado una vez más la ley de acceso a la tierra, un proyecto de ley muy importante para nosotros y para los agricultores de todo el país, porque es la posibilidad de acceder a tierras a través de créditos blandos o de terrenos ociosos del Estado que puedan ser parte de colonias agroecológicas», explicó Agustín Suárez. «Con solo una hectárea no sólo damos una vida digna a una familia agricultora, sino que también podemos producir alimentos para 150 familias», agregó.

 

Hacia el mercado concentrador

La concreción del proyecto en la ex La Serenísima, y su posterior ampliación, significarían para Rojas la posibilidad de producir alimentos sanos y baratos no sólo para proveerle a su población, a través de los comercios existentes, sino también de crear un mercado concentrador regional, en el que pudieran abastecerse comercios de otros distritos. Hoy en día, cuando los principales temas en debate público son la salud y la economía –incluyendo su relación no exenta de algún eventual conflicto–, está claro que la concreción de este proyecto ofrecería beneficios indiscutibles en ambos aspectos. Ojalá la Asesoría Letrada demore todo lo que sea necesario para el estudio de la iniciativa, pero ni un minuto más que eso.

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