Iris Blanca Socorrós Vda. de Angelito Zambuto, más conocida como “Pirula” Zambuto, pedicura, 50 años con la profesión. El 10 de marzo de 1971 se recibió en el LYFAR, de un espíritu inquebrantable, ejemplo para las generaciones futuras, que con sus 92 años nos demuestra día a día que el trabajo es lo mejor que nos puede pasar a los seres humanos. A continuación una historia de vida única e irrepetible

Amor y pasión por la profesión. Pirula tiene 92 años y cumplió 50 años de trabajo con la pedicuría
Datos personales. Nació un 19 de julio de 1928. Sus padres: Felisa Mendi y Juan Bautista Socorrós. Hermanos: Alicia Socorrós, Anita Socorrós de Piazzale y Bernardo Socorrós. Esposo: Ángel Zambuto. Hijo: Jorge Omar Zambuto. Nuera: Nancy Rosana Roldán. Nietos: Noelia, Georgina y Gianluca Zambuto.
Comienzos
Su historia es muy singular. A los 40 años de edad, allá por el año 1971, se recibió en el Instituto de Enseñanza Profesional LYFAR (Bs. As.) de Pedicura. Actualmente “Pirula” tiene 92 años. Le preguntamos cómo fue que se decidió a estudiar en esa época que las mujeres normalmente no salían de su casa, y menos ir a Buenos Aires a capacitarse.
“Mirando el diario Clarín me enteré de este curso que duraba dos años. Le pregunté a mi marido: Vos me dejarías ir y él me dijo: “si te gusta y te hace feliz hacelo”. Así que me anoté y empecé. Eran cada quince días que tenía que ir a Capital. Yo tenía a mi hermano viviendo allí, me iba en tren a las 4 de la mañana, llegaba tipo 7 a Chacarita y mi hermano me esperaba”. Así por dos años y finalmente el 10 de marzo de 1971 me recibí. Mi marido me acompañaba a la estación de tren, era muy compañero, gracias a Dios éramos muy unidos, y hace 20 años que no lo tengo conmigo”.
“Mi hijo era chiquito cuando estudiaba. Practicaba con mis cuñadas, les hacía los pies y a los vecinos. En el instituto lo hacíamos con la gente pobre que no podía pagar, practicábamos con ellos. Me fui comprando todos los instrumentos, el torno, las cremas. Empecé en mi casa en calle Necochea, era de boca en boca. Mi sobrino Juan Carlos Zambuto, me publicó un aviso en CHISPA, y de ahí empecé a tener mi clientela que hasta ahora vienen sus hijos y nietos”.
¿Cómo te trató la Pandemia?
Mi hijo me cuida mucho, me dice: “Mamá cuando vas a dejar de trabajar”. Cuando empezó todo esto, del Coronavirus, deje tres meses. Pero con el cuidado que corresponde, con barbijo, alcohol en gel y de a una persona. Pero yo me siento muy bien. Cuidandose. Gracias a Dios, hago los mandados cerquita de casa y lo más grande Jorge me trae. Pido comida a lo Nieto, siempre los miércoles el pescadito…. No tengo miedo… soy muy sana y tengo mucho amor de mi familia, amigos y vecinos.
¿Cómo conociste a tu marido?
“Yo iba a la costura y pasaba en lo de Rosa De Nigris, (hermana de Angelito) y ahí Rosa me lo presentó…. Me hizo gancho (como se decía en ese entonces). Él vivía en calle Necochea, me acuerdo que siempre se estaba lavando los pies en la bomba, me acuerdo como si lo estuviera viendo. Y ahí empezamos, dos años noviando y nos casamos. Angelito trabajaba en el mercadito, donde estaba la primera estación de colectivos”.
¿Pensás dejar el trabajo, vas a cumplir 50 años de antigüedad?
“Pienso pero si dejo el trabajo, qué hago acá dentro, me agarra la depre, extraño. Cuando tomo las vacaciones digo, porque me tomo todo un mes. En enero, después en febrero retomo. Siempre con turno”.
¿Qué mensaje le dejas a la juventud?
“Si quieren estudiar que estudien. A la juventud le digo que eso es algo que tienen para ellos, el estudio nadie se los quita es para defenderse en la vida”.

En familia. Con su amado hijo Jorge, su nuera Nancy y sus nietos, Noelia, Georgina y Gianluca Zambuto

Pirula junto a su querido y amado esposo Angelito Zambuto