Los que se «reinventaron» en la cuarentena

La cuarentena cayó como una bomba en la mayoría de los hogares argentinos, y Rojas no fue la excepción. En este punto no cabe mencionar estadísticas ni efectos «macro»: lo esencial fue que muchísimas familias, de pronto, se encontraron con que les faltaba el peso para poner un plato de comida arriba de la mesa. La situación no afectó a todos por igual. Hubo actividades que siguieron funcionando, pero la mayoría sufrió restricciones y otras directamente quedaron paralizadas. El uso de plataformas digitales conectadas a través de internet proporcionó alivio para algunos, lo mismo que la siempre insuficiente asistencia estatal (brindada en un contexto recesivo, tarifas siderales fuera de toda lógica económica e inflación alta, con aumentos de precios motorizados inclusive por el propio gobierno, como los de los combustibles). Pero no alcanzaba. Así, hubo muchos que se vieron obligados a «reinventarse». Proliferaron los emprendimientos gastronómicos caseros, los prestadores de servicios no alcanzados por las prohibiciones (pintores, jardineros, electricistas) y todo tipo de «rebusques» capaces de aliviar el agobio de la parálisis económica. Un «parate» que, a esta altura hay que decirlo, no es únicamente hijo de la cuarentena sino también de las decisiones del gobierno en materia económica (reconocimiento de una deuda externa a todas luces ilegítima, congelamiento de tarifas muy por encima de cualquier ecuación relacionada con costos de producción y distribución, dolarización de gran parte de la economía, tasas de interés que impiden el acceso al crédito, derrumbe sostenido de la capacidad adquisitiva de los salarios, etcétera, etcétera).La cuestión es que muchos rojenses, que hasta hace menos de un año se ganaban la vida desempeñándose en actividades relacionadas con eventos masivos, con el turismo, en resumen, con todo aquello considerado «no esencial» por el decreto que estableció la cuarentena –y por lo tanto quedó paralizado–, se vieron obligados a cambiar, algunos drásticamente, el rumbo de su trabajo y de su vida. Hoy Chispa muestra algunos ejemplos de estos rojenses que debieron «reinventarse» para poder salir adelante, con el optimismo y la esperanza en que mañana será mejor.

 

Metalúrgica Capurelli, en manos de la nueva generación.

Los Capurelli. Ignacio, Hernán y Natalia al frente de la empresa familiar

 

Metalúrgica Capurelli es una de las industrias tradicionales de Rojas. Durante muchos años estuvo principalmente vinculada con el sector agropecuario, dedicada a la fabricación de implementos agrícolas y, particularmente, de pulverizadoras autopropulsadas (popularmente conocidas como «mosquitos»).

Oscar Capurelli fue el fundador de esta empresa, y también su administrador hasta estos días, cuando el natural recambio generacional, propio de las empresas familiares, suele significar la puesta al mando de alguno de los hijos.

En el caso de Capurelli, los tres hijos están incorporados a la empresa: Hernán, Diego y Natalia, desempeñando funciones diferentes, llevan adelante a la firma con unas cuantas innovaciones.

«Oscar está, como siempre; pero ahora también estoy yo, mi hermano Diego, y mi hermana Natalia que se sumó hace unos pocos meses. Con todo este tema de la pandemia, y algunos problemitas de salud, mi viejo tuvo que relegarse un poco y eso aceleró un cambio que ya veníamos haciendo», explicó Hernán Capurelli.

«Ahora estamos acá los tres hermanos, y la verdad es que para nosotros fue un año atípico. Ya no estamos trabajando ciento por ciento con el agro, nos despegamos bastante de ese sector, y empezamos a trabajar principalmente con tanques para combustible. Vendemos en todo el país y tenemos relación con todo tipo de clientes, como empresas constructoras, estaciones de servicios, distribuidoras de productos químicos... es decir, no somos tan dependientes del agro como éramos antes, cuando hacíamos las pulverizadoras», añadió.

«Hoy en día, con todo este tema del combustible, la gente quiere gastarse unos pesos y busca invertir, resguardarse por el tema del dólar. Quiere comprar, y por eso nosotros tenemos mucha demanda. Hoy te puedo decir que hasta febrero o marzo tenemos trabajo; pero repito que fue un año atípico, y eso hace que no se pueda sacar ninguna conclusión seria, ni tampoco proyectar a futuro. No se sabe qué va a pasar», dijo después.

Explicó que «en la firma, en total, somos once personas, de las cuales seis son operarios de la fábrica. Diego está en la parte del taller, y mi hermana y yo, en la oficina».

Hernán Capurelli se refirió luego a algunas particularidades del sector fabril al que pertenece: «Antes había más mano de obra, pero ahora no se consigue. No hay gente especializada, y los chicos no tienen esa mentalidad trabajadora que tenían antes; entonces, se complica bastante. Está muy difícil ahora tomar gente. Nosotros vamos probando, estamos muy ocupados con eso porque tenemos el proyecto de agrandar la fábrica el año que viene. Estamos haciendo cosas grandes, el espacio nos está quedando chico y entonces pensamos en la ampliación. Es por eso que nos tomamos este tiempo para seleccionar gente y ver quién está dispuesto a aprender este oficio de soldador, de metalúrgico», sostuvo.

«Se necesita enseñar el oficio, pero la persona tiene que tener ganas, estar dispuesta a aprenderlo. De otra manera no se puede. Pero el proyecto central es ampliarnos, y tratar siempre de crecer. A nivel local no trabajamos mucho, pero afuera nos hicimos un lugarcito en el rubro de los tanques para combustible o almacenamiento. Somos conocidos, tenemos clientes importantes que nos exigen muchas cosas, y todo eso se genera teniendo la última tecnología en herramientas, a la gente capacitada, todo te va llevando», consideró el industrial.

«Ahora necesitamos capacidad de pintura, por ejemplo, porque tenemos un tanque grande que no podemos pintar adentro; tenemos que automatizar la soldadura; diferentes cosas. Pero el proyecto es ése; ya estamos haciendo el piso, pronto vamos a techar, y en abril o mayo del año que viene podremos habilitarlo y empezar a trabajar ahí. Por otra parte, hay muchos proyectos para ir anexando cosas, trabajos que los mismos clientes te van pidiendo y eso te obliga a incorporar nuevos productos. Este año vamos a salir con la nueva pulverizadora, la autopropulsada nueva, un proyecto al que sólo le falta que nos pongamos a tiro con el armado de la máquina. Estaría lista para mediados del año que viene; y otra cosa que nos piden es anexar tanques de almacenamiento de combustible móviles, porque nosotros los hacemos fijos, pero ellos necesitan transportar ese combustible. Tienen que estar homologados, cumplir con diferentes requisitos, por lo que estamos desarrollando para poder salir este año con estos productos que se puedan anexar a camiones y otros medios de transporte», finalizó diciendo.

 

Chiavabat: Una empresa de excelencia

 

Lisandro junto a la flota de camiones de Chiavabat

 

Lisandro Chiavarino es el titular de Chiavabat, una empresa joven, con propuestas innovadoras, que se adaptan a la necesidad del cliente. Cumplir es el leitmotiv de la empresa. Oriundo de Rojas, provincia de Buenos Aires, supo insertarse en el mundo del transporte y la logística, para brindar un servicio diferente y de calidad.

Lisandro es nieto de un camionero, al que no llegó a conocer; pero para decidir las características del negocio se basó principalmente en el aprovechamiento de los conocimientos de su padre, un ingeniero agrónomo vinculado a una de las cerealeras más importantes de la ciudad.

En 2013 comenzó la actividad, vinculada en este caso con el sector agropecuario y dedicándose al traslado de cosechas. El crecimiento fue sostenido, y la evolución de la flota acompañó ese fuerte posicionamiento con camiones del primer mundo. Hoy es todo un referente en el rubro.

«Mi padre fue gerente de una cerealera, y quise aprovechar su know–how de tantos años. No venimos de la rama del transporte, pero él empezó presentándonos gente conocida, con la que trabajaba, para trasladar cereales. Luego vino la etapa de los fertilizantes, y con el correr de los años fuimos mutando, a partir de que se nos abrió una posibilidad con una acería en la ciudad de Bragado, que nos confió el transporte de arrabio desde el puerto de Buenos Aires hasta su planta en esa ciudad», explicó Chiavario.

Destacó que «hoy en día tenemos operaciones dentro de planta con movimientos internos, y estamos presentando una nueva área dentro de nuestra empresa, "Scrap Division", específica para la capitalización de residuos metálicos en acerías».

La flota de Chiavabat está compuesta en la actualidad por unas veinte unidades, de las cuales, la gran mayoría son de la marca Mercedes Benz. Al respecto expresó Chiavarino que «nos está apoyando mucho la empresa Mercedes Benz a través de su concesionario Bestern. Es una marca que siempre fue aspiracional para nosotros, por el tipo de producto que tiene. El 80 por ciento de la flota es Mercedes Benz, y a partir de la próxima renovación de flota pensamos pasar a ser monomarca».

Una de las recientes incorporaciones a la flota es un Actros MirrorCam, camión que cuenta con un avanzado sistema de reemplazo de los espejos retrovisores convencionales por cámaras, que envían sus imágenes a pantallas ubicadas en el interior de la cabina. «Hace muy poquito adquirimos este vehículo, porque en nuestro proyecto de la nueva área Scrap Division hay una flota de camiones escalados. Decidimos probar con un camión de estas calidades técnicas, y la verdad es que el resultado que nos está dando es el esperado. Sabemos que camiones de mayor porte tienen un mejor resultado, y hoy en día, que pudimos dar un salto y tener camiones de más caballos, lo estamos comprobando. El chofer que lo conduce tuvo una capacitación a cargo de Mercedes Benz, porque es incorporar algo ciento por ciento nuevo, pero la devolución que tenemos es que está muy a gusto. Tiene muchas funciones que con un espejo retrovisor tradicional no existen, tanto para el estacionamiento como para pasar a otro vehículo en la ruta. En seguridad también tiene muchos beneficios».

«La verdad es que estamos probando ésta y otras unidades de menor porte, y la gestión que estamos recibiendo de parte de Mercedes Benz es realmente óptima. Tenemos un informe semanal que nos pasa la performance del camión y de la conducción, y están en contacto permanente con el chofer para optimizar la tarea y así mejorar la operación en cuanto a costos y rendimiento», finalizó diciendo Lisandro Chiavarino.

 

Delfina López: Actitud y amor al trabajo.

Delfina López con tan solo 19 años se puso al frente de Carnicería Diego.

 

Cuando se habla de la juventud es común notar, al menos, una cierta desconfianza en cuanto a la supervivencia de valores tradicionales como la dedicación, el amor al trabajo y la posibilidad de futuro basada en el esfuerzo propio.

Sin embargo, estas generalidades muchas veces chocan de frente contra la realidad cuando aparecen figuras como la de Delfina López, una jovencita que hoy tiene diecinueve años, pero a los diecisiete comenzó a trabajar en Carnicería Diego, el comercio de propiedad de su padre.

Delfina es modesta, y de ninguna manera quiere convertirse en un ejemplo para nadie; sin embargo, lo es. «Trabajo porque me gusta, y porque amo lo que hago», explica ante la pregunta. Con lo que gana piensa pagarse sus estudios de ingeniería en alimentos, y continuar así en el rubro que eligió cuando, hace apenas dos años, se convirtió en la que quizás es la carnicera más joven de la ciudad.

Pese a que ella no quiere, no podemos menos que destacar que sí es un ejemplo para la juventud.

 

Guido Zambuto. “Con la pandemia tuve que dar clases de zoom”

El secretario municipal de Deportes, Educación, Cultura y Turismo, Profesor Claudio Cuello, había anunciado en el marco de la flexibilización durante los primeros días de mayo, actividades al aire libre que comprendía a los profesores de Educación Física que brindaban clases de pilates, personal trainers de gimnasia, running, tenis, padel y pelota a paleta. El Profesor Guido Zambuto, fue uno de los que se tuvo que reinventar con su profesión

 

Running. Una de las actividades liberadas durante la pandemia, en este caso el Profe Guido Zambuto en la Pista de Salud

 

¿Cómo estuviste trabajando durante la pandemia?

“Estuve trabajando con la aplicación Zoom, en forma virtual durante estos meses, dando clases de musculación martes y jueves, dos veces a la semana para por lo menos mantener el grupo activo y motivado”.

¿Los profesionales liberados pudieron volver a la actividad?

“Por suerte el municipio nos dio la autorización de poder trabajar dentro del encuadramiento de Profesionales Liberales, estuvimos habilitados para trabajar de lunes a viernes, fue duro pero gracias a Dios se pudo volver de a poco a la actividad”.

¿Cuál fue el protocolo de trabajo en la Pista de la Salud?

“El protocolo de trabajo fue usar barbijo, respetar el distanciamiento social, desde un mínimo de dos metros en forma lateral y cuando corren diez metros entre persona y persona. Igualmente tratamos de maximizar las distancias sea aún mayor para asegurarnos de que no haya contacto alguno entre los participantes”.

¿Algunas recomendaciones?

“Usando los distanciamientos sociales los riesgos seguramente van a ser cero, si respetamos bien las distancias. Lo importante es generar conciencia por parte de los profesionales de la salud que estamos para guiar al resto de cómo tiene que ir trabajando o ir manejándose en distintos aspectos de la sociedad. Que tomemos conciencia del riesgo que tenemos para con el otro, que es muy importante el distanciamiento, usar barbijo, el lavado de manos, todas estas cosas que se han repetido mil veces, pero que es muy importante no relajarse y olvidarlas”.

¿Si alguien quiere participar como puede inscribirse?

“Para todos aquellos que estén interesados en participar de las clases de running en la Pista de Salud o de manera virtual con musculación o funcional, lo pueden hacer llamándome a mi celular: 2364 – 328249 o a través de las redes sociales: guidozambuto en instagram y Facebook”.

 

Leo Fernández. «Hago lo que me permite traer un pan a casa; con eso soy feliz»

 

Leo Fernández descubrió un mundo nuevo durante la pandemia

 

Durante treinta años estuvo dedicado a brindar servicios para eventos, tales como música, fotografía y video. La cuarentena borró a tales eventos del mapa de la realidad, y por eso tuvo que «reinventarse». Hoy, luego de un par de experiencias iniciadas y luego abandonadas, Leo Fernández está dedicado a la pintura.

«Seguramente son maś de treinta los años en que estuve dedicado al tema de los eventos; en principio con la musicalización, luego le fui agregando fotografía, y después, por decantación, metimos el video. Cuando me quise acordar habían pasado treinta años. Es mi pasión, lo que me gusta, lo que me moviliza, ya que mi vida gira en torno de la música y de la imagen. Durante todo ese tiempo me sentí muy cómodo con eso, y no hice más que eso».

«Pero llegó la pandemia, y pensábamos que en cinco días se terminaba; luego dijeron diez días, quince, y finalmente empezamos a escuchar en algunos informativos que esto iba para largo. Entonces, tuve que empezar a pensar qué iba a hacer si realmente iba para largo. Estaba tranquilo, relajado, y de esa manera me abrí a escuchar sobre algunas alternativas que nada tenían que ver con lo que venía haciendo. Lo único seguro era que tenía que salir a hacerle frente a la situación, porque se estaba convirtiendo en insostenible. Además, yo soy de esas personas que se sienten incómodas cuando falta el movimiento. Esas necesidades me llevaron a ponerme a charlar conmigo mismo», comentó Leo Fernández.

«Empecé a pensar, dentro de las cosas que podía hacer, cuáles eran las que más me gustarían. En un primer momento pensé que podía hacer algunos viajes de larga distancia con el auto. Es una herramienta que yo tenía, pero cuyo potencial desconocía. Yo le daba al auto un uso familiar, como mayormente lo ve todo el mundo, y empecé a verlo como una posible herramienta de trabajo. Empecé a hacer esos viajes, pero después el tema fue perdiendo fuerza porque empezaron a cerrarse los accesos a ciudades importantes, y eso me perjudicó», dijo después.

«Ese plan se fue cayendo, pero al mismo tiempo apareció otro, en conjunto con un gran amigo mío: llevar adelante un proyecto de transporte. Tuvimos unas cuantas idas y vueltas con un camión, haciendo todo lo que hay que hacer para poder salir a la ruta, dedicándole el tiempo a ese nuevo rubro en mi vida, del que nada sabía y lo tuve que aprender a la fuerza. No tuve la suerte de tener a alguien que me aconsejara o me enseñara; no lo tuve, pero tampoco fue un impedimento, porque si no tengo la información, la busco. También se cayó eso con el tiempo, porque el camión no estaba en las condiciones en que debería haber estado para que todos estuviéramos tranquilos», agregó.

Y entonces, la tercera fue la vencida: «charlando en familia con mi mujer, a quien le debo el cincuenta por ciento de este lindo momento que estoy viviendo ahora, salió el tema de la pintura, algo que yo venía haciendo en forma familiar. Siempre tuve como una energía positiva con el tema de la pintura, empezando por mi casa, la de mi viejo, un hermano, un pariente... Entonces, surgió la idea de convertir esto en algo comercial, y se nos ocurrió armar una publicación en las redes, entendiendo que todos los días se aprende algo. Hicimos la publicación, y por suerte, mucha gente, a la que le agradezco, se mostró interesada en que yo pudiera brindarle mis servicios. Al principio fueron algunos trabajos chiquitos, luego se convirtieron en medianos, y ahora ya estamos en hacer algunos de magnitud más interesante. Cosas para las que, por supuesto, es necesario invertir, en herramientas, en capacitación, pero es lo que hoy me mantiene atento, concentrado, y me permite hoy traer un pan a casa. Con eso ya soy feliz».

Sobre el futuro no opinó demasiado. Señaló que «yo vivo el aquí y ahora; miro hacia atrás con cariño y con la idea de haber aprendido; pero también miro hacia adelante con una ilusión infinita. La realidad es ésta, la que vivo hoy; qué irá a pasar más adelante, no lo sé. Sí puedo decir que para mí y para mi familia, esto que estamos viviendo hoy es muy bueno, y siempre estamos con la idea de perfeccionarnos y de agrandar el circo. Yo siempre miro hacia adelante de verdad, lo digo muy humildemente, pero quiero hacer todo lo que necesito hacer para saber más, tener más equipamiento, y todo lo que se necesita para ir hacia adelante. Qué pasará con el viejo rubro que me acompañó por más de treinta años, Dios lo sabrá; hoy, estoy con esto».

 

Paulo Zambuto. «Prefiero cuidar la calidad antes que "estirar" el producto»

 

El chef Paulo Zambuto preparando el clásico sushi

 

Paulo Zambuto vivió unos diez años en Buenos Aires, donde se convirtió en chef profesional. Hace dos años se estableció en Rojas, y consiguió un trabajo como jefe de cocina en el hotel Deluz. Sin embargo, las restricciones propias de la cuarentena afectaron seriamente a la actividad hotelera, y esto repercutió tanto en su tarea como en sus ingresos.

Así fue como, dándole un nuevo impulso a un emprendimiento personal que ya había iniciado pero que estaba aún «en pañales», logró su autonomía en el rubro de los productos gastronómicos. Hoy trabaja en su casa, ha adquirido equipamiento, y su negocio crece día a día.

«Vengo de estar diez años en Buenos Aires, donde gastronómicamente aprendí muchísimo. Hay muchísimos niveles y opciones, y una enorme cantidad de oportunidades gastronómicas allá. Ahí aprendí la mayoría de las cosas que sé ahora; conocí la importancia del tiempo dentro de la cocina, que tiene sus dos visiones: la visión más de sabiduría gastronómica, y la práctica, que ya es otra historia. Uno puede tener mucho conocimiento sobre cocina étnica, de todas partes del mundo, pero cuando llega el momento de la realización hay que tener los tiempos, los puntos de cocción de cada cosa, y ésa es la parte más difícil; ahí es cuando aparecen diferentes situaciones. Claro que cuando hay restoranes con gran capacidad de gente, el movimiento es diferente y los tiempos son más complejos. Eso lo aprendí en Buenos Aires, porque trabajé en lugares donde entraban doscientas personas, cosa que en Rojas no pasa», consideró Zambuto.

Luego vino a Rojas, a trabajar en el hotel Deluz, «donde estuve un año y medio y también aprendí muchísimo. Luego apareció la pandemia, en marzo, y justo estábamos por reacomodar los sueldos, ya que la devaluación influía, todo estaba mucho más caro. En ese momento apareció la pandemia, nos redujeron horas, nos bajaron el sueldo, y eso me dio tiempo para dedicarle a desarrollar lo mío, que ya había empezado en diciembre del año pasado: hacer pastas».

«Empecé a sumar clientela, y me di cuenta de que subía la demanda, con la que no podía cumplir por el compromiso con el hotel. Estaba como jefe de cocina, pero además de cocinar tenía que manejar todo lo que es stock, proveedores, que no faltara nada... era un desgaste mio, y una reducción del tiempo que tenía para producir mis pastas. Me planteé esto, y la verdad es que la gente aceptó muchísimo mi producto, que es nuevo, diferente, de gran calidad. Por más que la inversión sea mayor, y la producción, menor, prefiero hacerlo así. Agregándoles cosas más baratas se podría "estirar" el producto; yo trato de no hacer eso, que el producto sea de excelente calidad. Que si es carne, que sea carne; y que si es pescado, que sea pescado; que se vea y que se sienta», dijo después.

Zambuto destacó que «lo mío es artesanal, está hecho dentro de mi casa. Aprovecho mi situación y trato de sacar un producto de excelente calidad, para lograr aceptación y también para poder competir con muchos otros que hacen lo mismo, y que por ahí hace muchos años que están. La única manera de competir es hacer algo de excelente calidad, lo cual puedo lograr gracias a mis conocimientos».

«Ahora me estoy basando en el producto principal, que son las pastas. Estoy haciendo un raviol de carne desmenuzada, con una masa al malbec. Le das el sabor por dentro, y la masa viene con un sabor extra. Y la masa es cincelada, viene de diferentes colores; tiene un color violáceo que se lo da la remolacha, y el gris del malbec. Hay otro saber, el de la bondiola braseada en barbacoa con cebolla caramelizada. Es agridulce y bastante aceptado, porque uno no espera el sabor de la cebolla. Lo hago también con una masa cincelada de muchos colores, y queda un raviol como pintado de rosa, verde, amarillo y blanco. Otra opción es una pesca del día, un pescadito blanco al limón, con una masa también cincelada, blanca y negra con tinta de calamar. Otras opciones son calabaza al horno y muzarrella, con masa pintada con curry; y estoy agregando una línea de sushi, para el que tomo pedidos hasta el jueves a mediodía, y el viernes lo entrego», manifestó.

Paulo ha preparado y está promocionando una oferta especial para las fiestas: «un menú especial, para quien no quiere cocinar en la casa o quiere comer algo rico, elaborado, que consiste en dos tipos de bondiola rellena. Una, con muzzarella y cebolla caramelizada a la barbacoa. Es una bondiola grande, de dos kilos y medio, para cinco personas que comen bien; y la otra, rellena con muzarrella y ciruelas, con una salsa de frutos rojos. También estoy ampliando la línea de las pastas, y agregué dos líneas para las fiestas: corazones de cordero a la cereza y, como opción vegetariana, batata con roquefort y nuez. Esas pastas también vienen cinceladas con los colores navideños».

Paulo Zambuto toma pedidos a través de Instagram, en la cuenta @paulozambuto_arteenpasta, y en el teléfono 011 6679-9921.

 

Sergio Pettinato. «Nos da mucha alegría saber que seguimos vivos»

 

Sergio Petinato responsable de la Agencia de Viajes, Vuelo Directo y Prego

 

Sergio Pettinato es propietario del restobar Rego, que funciona en la terraza del teatro Italia, y también de la agencia de turismo Vuelo Directo. Como es de dominio público, la cuarentena afectó seriamente a ambos rubros. La concurrencia a los locales gastronómicos fue inicialmente prohibida, y quedaron cancelados absolutamente todos los viajes turísticos, especialmente aquellos con destino a países extranjeros, que son el grueso de los que vendía la agencia mencionada.

Es por eso que Pettinato tomó algunas decisiones: unificó el espacio, de manera que la oficina de turismo comparte sede con la oferta gastronómica, y reelaboró los «slogans» de manera que ahora ambas actividades, en lugar de permanecer aisladas, se potencian mutuamente.

«Nosotros tenemos la agencia de viajes Vuelo Directo, y también el otro negocio, un restorán. En lo que hace a viajes, el verano pasado se trabajó mucho menos de lo esperado, dado que había comenzado la pandemia en Europa. En principio pensamos que no iba a llegar acá, y habíamos tomado varias reservas. En ese tiempo también sucedió el cambio de presidencia; nosotros habíamos cerrado operaciones con el dólar a sesenta y pico, pero cuando cambió el presidente también cambió el dólar. Encima de todo, la pandemia. Algunas ventas que teníamos a futuro fueron canceladas, debido a que la gente empezó a tener un poco de miedo. La gente, sobre todo acá, programa para viajar en abril; y en pleno verano tuvimos un gran "parate" de venta», sostuvo Pettinato.

«La realidad es que pensamos que no iba a llegar la pandemia; entonces, en lugar de Europa podíamos vender el Caribe, o Brasil. Pero empezó a afectar primero al Caribe, después explotó Brasil, el 19 de marzo cerraron las fronteras, no se podía vender nada más al exterior, y el problema fueron las reservas que ya teníamos tomadas para marzo, abril, mayo y junio, inclusive. No teníamos más consultas, todo eran reprogramaciones, porque en ese momento pensábamos que la restricción no iba a durar más de un par de meses, y reprogramábamos para viajar en el año», dijo después.

Relató Pettinato que «en marzo tuvimos que cerrar las puertas porque no teníamos ningún movimiento; si bien estábamos "home office", como la mayoría de la gente, empezamos a ver que el negocio no tenía expectativas de ventas a dos o tres meses, dado que nadie podía dar una respuesta sobre cuándo se iba a solucionar esto; además, cada quince días se estiraba la cuarentena por otros quince; entonces, tuvimos que decidir qué hacíamos con el negocio».

En cuanto al restorán, expresó Pettinato que «a nosotros nos gusta que la gente venga, y nunca tuvimos armada una estructura de "delivery". Entonces, también estuvimos dos meses cerrados en la parte de gastronomía, introduciéndonos en lo que es el "delivery". Alguno puede pensar que es una pavada, pero la gente no te identifica así sino como un lugar para concurrir. El lugar es muy lindo, el teatro es muy conocido, y creo que junto con el Centro Español, son las esquinas más conocidas de Rojas. Entonces, tuvimos que reinventarnos con el "delivery". Para los dos negocios fue como comenzar de cero».

Destacó el comerciante que «recién el mes pasado pudimos empezar a reactivar el negocio de turismo con una promoción "pre-viaje" que sacó el gobierno. El tema es que no hay un protocolo unificado, cada provincia tiene sus propias exigencias para el ingreso de turistas, y la mayoría no está abierta al turismo. Entonces, lo que se salió a ofrecer no tuvo una gran repercusión. Estuvimos peleándola, y tomamos la decisión de unificar».

«Los dos negocios significaban varios alquileres, otros costos, y entonces decidimos usar la creatividad: ¿Por qué no utilizar el lugar donde estamos, que es un espacio tranquilo, temático, también para el turismo? Muchos de los clientes que vienen al bar nos consultan por el tema de los viajes; la oficina que teníamos en el centro no era muy visible; entonces concentramos todo acá, tratando de apoyar un negocio con el otro», dijo después.

Pettinato se refirió a un signo de la época, el «trámite online». «Ahí no sabés con quién hablás, nada, y entonces es muy diferente venir a un lugar donde hablás con el dueño, podés tomar un café, y es mucho menos formal que un escritorio. Transformamos la atención y marcamos la diferencia en la forma de ofrecer el producto. En Europa o Buenos Aires hay lugares así, tipo "El corte inglés", donde podés leer un libro, tomar un café y contratar un viaje. La idea salió así, a mucha gente le pareció bien, y nos reinventamos por ese lado», sostuvo.

«Por suerte pudimos subsistir, algo que sobre todo en ciudades grandes como Junín, Pergamino, Buenos Aires, muchos no han logrado. Hoy seguimos con los dos negocios y con "slogans" renovados: "Prego, sabores viajeros", haciendo referencia al tema del turismo, y Vuelo Directo con su nombre tradicional y el "slogan" "Estamos cerca tuyo, antes y durante el viaje". Tratamos de reflejar el trabajo que hacemos para cada uno de nuestros clientes. Hemos decorado las mesas, ambientado el espacio, cambiado el mobiliario, como para que la gente que llega sepa que puede empezar a soñar y programar un viaje para más adelante».

«Nos da mucha alegría saber que seguimos vivos; la gente nos sigue eligiendo y, al ver que continuamos en marcha, nos felicita. La gente sabe el esfuerzo que hacemos; yo vengo de una familia de trabajadores, mi papá es bancario y mi mamá, docente, y bueno: la única manera de salir es trabajando y dándole para adelante», finalizó diciendo.

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