Roxana Vanesa Ventura tiene 39 años, es Profesora de artes visuales y siempre ha dado tallercitos. Luego se especializó en Yoga Terapéutico. Su compañero es Sebastián Rodríguez docente, artesano y carpintero. Tiene un hijo, Camilo de 9 años. “Y gracias a mi hermosa familia que me aguanta y me sostienen muchísimo en todo lo que me propongo, puedo trabajar en lo que más me gusta”, nos contaba Roxana. Una mujer multifacética, una linda historia de vida …

Roxana Ventura, se especializó en Yoga Terapeútico.
Su formación
“Lo que hice primero es artes visuales en la escuela Emilio Petorutti de Pergamino; en segundo lugar yoga científico terapéutico en el "Instituto de Relaciones Humanas de Ada Lamboy" en Rosario; tercero hice en el mismo lugar una especialización que se llama "Coaching Terapéutico en Creatividad" y por último Reiki todos los niveles con Angélica Morro de nuestra ciudad.
Además Formación en "Facilitadora y guía de círculos (especialización ciclicidad y poder femenino) espacio holístico "Flor de loto" en Carmen de Areco. Curso de Lunalogia dónde se ven las fases de la luna y la influencia de las fases lunares.
Talleres que realicé en pandemia (talleres donde vimos arquetipos y lectura corporal con ejercicios de bionergética. Finalizamos con taller de Resetting) dictados por Favio Giandinoto. También dos cursos de ayurveda (filosofía ayurvédica y alimentación). Hice una formación (online) en la clínica "Zuhaizpe" en formación en el primer contacto con el ayuno.
Y otra en Córdoba con batidos Detox (batidos arco iris). Actualmente cursando en "yin_yang "Córdoba...." Terapeuta en biodecodificación reparadora y transgeneracional".
Todo lo aprendido es llevado a las clases de yoga, primero lo experimento en mi persona y luego a los grupos que con mucha predisposición lo llevan a lo cotidiano, probando todo lo natural y los que no da la tierra.”
¿Contanos cómo es que iniciaste las dos carreras a la par?
“Me recibí de profe en el 2007. Cuando me anoto para hacer la licenciatura Rosario en la Universidad de Artes Visuales de Bellas Artes, encuentro para hacer Yoga Terapéutico que estaba buscando, y era la misma fecha, el mismo día, todo y eran tres años, que era lo mismo que me llevaba la Licenciatura. Dejé la licenciatura para más adelante y no se porqué me incliné a Yoga.
En realidad estaba buscando por un problema de columna (deshidratación de vértebra en la zona lumbar) que tengo, para corregirlo sola en casita. Había ido a un kinesiólogo y me dijo que tenía que hacer yoga o natación. Natación no era lo mío. Entonces yoga sí. Quería hacer los todos los días y en casa, era mi curiosidad. Cuando comienzo hacer los ejercicios se corrige bastante los dolores.
Gracias a mi vecina Mirta Fiorabanti en el 2010, cuando terminó el curso de Yoga Terapéutico, ella me insistió que le diera yoga y empecé a practicar. Donde vivía antes que naciera Camilo.
Gracias a mi hermosa familia que me aguantan y me sostienen muchísimo en todo lo que me propongo ellos están ahí”.
¿Cómo fueron tus comienzos?
“Alquile en distintos lugares me fui yendo más para el centro, no se qué idea tenía, de ir al centro para tener más público, como tenía pocas horas como profe de Artística; quería trabajar más en el tallercito; después ya no, me fui para adentro en todo sentido, ya no buscaba tanta propaganda, sino que conectara la gente que buscaba, ir para adentro en todo sentido, buscando el origen desde no un yoga como te lo enseñan; tan esquemático, sino buscaba la parte más natural, mas cíclica, más de respeto del tiempo de uno, mucha conexión con la naturaleza, para sentirse, para escuchar el cuerpo, que siempre les digo a mis alumnas, estar atentos a los mensajes que da el cuerpo. Que cuando salgan de la clase, pudieran llegar a su casa y seguir haciendo una rutina los ejercicios, a la hora de levantarse, están en el piso, como sentarte como levantarte, los ejercicios del cuello, como poner una mano, que quede como un hábito, que se pueda vivir, disfrutar. Por lo general como es terapéutico es más viable para el cuerpo y se puede hacer desde todos los ámbitos, se puede buscar la forma que la persona llegue, desde una postura para realizarla y no quede fuera del grupo”.
¿Qué se viene para este 2021?
“Terminé un curso de Ayurveda Doméstico que vengo haciendo a la par muy de a poco los módulos que dan con una profe de Yoga Villa Gesell y te manda un libro para ir acompañando, haciendo las producciones, mandando fotos. Con este curso aprendes como detectar los doyas (las estructuras físicas de cada uno), cómo alimentarla para nutrirla y no para darle de mas, sacarle justo los nutrientes de los alimentos, bajar la saciedad, trabajar los cuerpos que concentran más agua, los cuerpos que concentran más fuego, los que concentran más de aire; los que andan más volátiles y más arriba como bajarlos con la alimentación, todo es desde el alimento. Este curso es Ayurveda desde lo doméstico, lo podes llevar a tu alacena, haces una compra y tener tus cosas, que por ahí no sabes cómo organizarte. Hasta como desenvolverte en casa, cuando tenes distintos doyas y podes trabajar para el stres desde un licuado, desde un te hasta el mate te ayuda ponerle coco u otros yuyos.
La idea sería dar un taller para cocinar, porque hay muchas recetas que en el curso tenes la posibilidad de ir haciendo. Todo esto se baja a las clases, primero lo pruebo yo y después pasa al grupo”.
¿Cuándo empiezan las clases?
“En abril estaríamos arrancando las clases, estamos acondicionando el lugarcito con otra chica, el lugar va a ser compartido. Los días que no puedo dar, serán cubiertos por Roxana Saadi. Ella estudió en Pergamino Yoga Terapéutico y estuvo haciendo las prácticas en este espacio. Así surgió la posibilidad de compartir, los horarios y días a confirmar. Para contactarme les dejo mi celu 2475 418802. Espero que se acerquen y poder empezar este 2021 con muchas novedades, poner en práctica todo lo aprendido en estos cursos que realicé en pandemia y conectarnos, mirarnos a los ojos, las charlas después de las clases… se extraña, somos un círculo de mujeres donde aprendemos unas de las otras.”

Roxana Ventura junto a las alumnas de Yoga