El recuerdo es, sobre todo, para los ex combatientes, que debieron esperar muchos años para recibir un justo –aunque siempre insuficiente– reconocimiento.

Veteranos de Malvinas rojenses, Alberto Villalba, Jorge Gross, Walter Melo Y Walter Ferrer, junto al intendente Claudio Rossi. Foto Archivo
Mañana, viernes 2 de abril, se cumplirán treinta y nueve años desde el día en que la agonizante dictadura cívico–militar liderada entonces por Leopoldo Fortunato Galtieri decidiera invadir las islas Malvinas, iniciando así un proceso que culminaría setenta y cuatro días después con la rendición de las tropas argentinas.
Durante esos casi dos meses y medio se tejieron miles de historias terribles, que marcaron para siempre a los combatientes y a sus familias.
Por razones enteramente distintas a las del combate, el regreso también fue durísimo para quienes arriesgaron la vida en las islas. Muchos no volvieron, y los que pudieron hacerlo se encontraron con la indiferencia general, tanto del pueblo argentino como de su gobierno. El mismo Estado que los mandó a la guerra, y a muchos a la muerte, ahora les daba la espalda.
Muchos años debieron pasar para que los sobrevivientes de la guerra, e inclusive del suicidio (más de cuatrocientos), tuvieran un reconocimiento que, por más que merecido, aún hoy continúa siendo insuficiente.
Uno de los «veteranos» rojeses es Walter Gustavo Melo, quien muchos años después de regresar a la ciudad habló sobre lo vivido, y sobre todo, de su regreso. «Fue duro; recién bien entrada la primera década del siglo comenzó el reconocimiento efectivo, no meramente discursivo, de los veteranos de Malvinas. Llegaron las pensiones masivas, y fue construido el hospital psiquiátrico para ex combatientes», sostuvo.
Reconoció Melo que «en aquel momento el país fue a la guerra para tapar un montón de cosas; pero nosotros sí peleamos por la soberanía». Por eso, nada lo alegraría más, a él y a sus camaradas de armas, que las gestiones diplomáticas lograran la recuperación de las tierras usurpadas.
«Cuando volvimos de la guerra no conseguíamos trabajo, no nos querían dar trabajo, nos decían los "loquitos de la guerra" y fuimos los "loquitos de la guerra" durante más de veinte años. Nos consideraban personas peligrosas, nadie nos ayudaba psicológicamente, por lo que esto fue una lucha permanente de los ex combatientes, que aún no ha terminado. Nos vamos a morir luchando, porque esto sigue. Me gustaría que todo el pueblo nos reconozca, que sepa que estuvimos combatiendo», agregaba.
Cabe recordar que los ex combatientes rojenses son cinco, y merecen permanecer en la memoria por lo que hicieron. Son ellos Walter Melo, Alberto Villalba, Rodolfo Codo, Eduardo Ratto y Walter Ferrer.