Hubo dos días a pura música en vivo, feria de productos y, sobre todo, de compartir ese espacio al que desde hace más de veinticinco años muchísimos rojenses acuden para permitirle regocijo a sus almas. Fue un éxito desde el punto de vista que se lo mire; clara muestra de que ya no se puede seguir disfrazando a la realidad. Y anunciaron más.

La Minga realizó su anunciada feria con espectáculos denominada «Recuperando el andén» y demostró, con el éxito conseguido desde el punto de vista que se lo mire, cuán absurdos fueron los cuestionamientos que llegaron, inclusive, a prohibirle la actuación de músicos de rock durante un evento programado para el pasado 8 de marzo, finalmente suspendido.
La realización de este evento de dos días, que superó ampliamente las expectativas de los organizadores, es una muestra cabal no sólo de las ganas de los actores culturales de llevar a la práctica aquello que les llena el espíritu sino –sobre todo– de la necesidad que tiene la comunidad, que claramente reclama espacios para revincularse entre sí y con las expresiones artísticas, trascendiendo a una cháchara sin sustento científico y cuestionada inclusive por lo que nuestros propios ojos nos permiten ver de la realidad. Siempre y cuando los ojos no estén vueltos hacia el televisor, se entiende; en la TV hay infinidad de cosas, mas no realidad.
Lo concreto es que La Minga realizó su feria con espectáculos «Rescatando el andén», y fue un éxito. Comenzó el sábado, en las primeras horas de la tarde, con el armado de los stands, la colocación de sillas y mesas, la disposición del escenario con su equipo de sonido, su iluminación para el momento en que el sol dejara de alumbrar y la preparación de la parrilla para asar chorizos y hamburguesas.
Las actuaciones artísticas comenzaron aproximadamente en el horario previsto (alrededor de las 17), y para ese momento ya había una concurrencia más que interesante cubriendo el andén y la extensa superficie aledaña (las vías e inclusive el frente del «galpón cultural»).
La concurrencia fue numerosa; pero no fue menor la cantidad de personas que se acercó al lugar únicamente para recorrer la feria, ubicada en el sector del andén opuesto al del escenario. Así, todos quedaron satisfechos: La Minga vendió el sábado todo lo que había comprado pensando en los dos días, y debió procurarse más leña, más carbón, más chorizos, más hamburguesas y más vituallas para el «barcito minguero»; y los artesanos, sin que lleguen a considerarse sus ventas como algo extraordinario, también lograron colocar muchos de sus productos.
La feria merece un párrafo aparte, porque a pesar del limitado número de expositores, que rondó los veinte (todos rojenses), mostró una oferta por demás de variada. Desde los libros de «Nido de vacas» hasta las prendas de vestir estampadas de Julián García; desde los objetos de madera reciclada o de cerámica esmaltada de los Mañé, hasta productos gastronómicos saludables, como los veganos de Ámbar Silveira (la hija de Marisol Benítez) o las verduras orgánicas de Laura Sanguinetti y Martina Kranzelic.
Los expositores consultados coincidieron en sostener que, si bien no fue una enormidad, todos vendieron bien.
La parte artística fue uno de los pilares del encuentro. Tanto el sábado como el domingo comenzó con propuestas acústicas, más suaves, para avanzar hacia música más elaborada en horas de la noche. Así, el sábado desfilaron sobre el escenario Juan di Casoli, Cherry Black, Cráteres, La Gruessonika, Atila de la Pampa y Rammses, mientras que el domingo hicieron lo propio Ramito de Albahaca, Benja Koch y Caro Boyeras, Bosca y Pampero Verdún.
Lo esencial para todos y cada uno de los asistentes fue, como ya debería haber quedado claro, la posibilidad de disfrutar de un fin de semana en contacto con el arte y con ellos mismos, compartiendo este espacio cultural que desde hace más de veinticinco años viene ofreciendo este tipo de caricias en el alma.

«HABRÁ MÁS»
Todos los «mingueros» consultados coincidieron: habrá más ferias, más recitales, más eventos culturales. Señalaron que «la agenda viene cargada», pero a tal «agenda cargada» habrá que agregarle otros encuentros como el de este fin de semana.
Según informaron, mientras el clima se mantenga benigno, sin grandes fríos, seguirán aprovechando el andén recuperado; y cuando las inclemencias del tiempo exijan refugio, habrá actividades en el galpón, tal como ya las hubo este año sin que se generara problema alguno.
La Minga ya aprendió que la resistencia es el camino cuando desde la insensatez se oponen obstáculos absurdos. Así como la charlatanería ya no puede disfrazar a la realidad, tampoco puede el fetichismo pseudocientífico oponerse a un movimiento cultural que se ha puesto en marcha para no volver a detenerse.