A través de un plan para productores, la administración Kicillof brindará incentivos económicos a quienes adhieran al eufemismo «buenas prácticas agrícolas», e inclusive se hará cargo de hasta cuatro muestras anuales para análisis de suelo

El gobierno bonaerense decidió impulsar las «buenas prácticas agrícolas», el conocido eufemismo que disfraza con buenas intenciones a la decisión de liberar las fumigaciones. Pero la administración Kicillof fue todavía más allá: no sólo que las permitirá sino que las subsidiará con planes que, en criollo, no son más que una transferencia de recursos desde el Estado provincial (o sea, todos nosotros) hacia el agronegocio.
Le tocó al ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, presentar el despropósito denominado «Buenas Prácticas Agrícolas – Suelos Bonaerenses», que según él mismo expresó sería «una manera de incentivar una producción sustentable basada en el cuidado del suelo y la aplicación responsable de agroquímicos», pero que en realidad, como se ha dicho, es a la vez un subsidio al agronegocio y una apuesta al modelo de producción agraria basada en químicos... justo cuando dicha modalidad empieza a ser seriamente cuestionada y existen numerosos indicadores que demuestran su inviabilidad a largo plazo.
A esta altura hay que destacar que las «buenas prácticas» no son otra cosa que el respeto a las indicaciones brindadas por los fabricantes de los agroquímicos, sumado a la firma de un profesional que, en la gran mayoría de los casos, es un empleado de quienes fumigan. Tales «buenas prácticas» no han evitado que en veinte años las aplicaciones de herbicidas hayan aumentado de 3 a 11 litros/kilos por hectárea, y que el total país haya alcanzado la friolera de más de 350 millones de litros/kilos de agroquímicos por año (datos INTA). Ahora, además de permitir eso, lo van a subsidiar.
Otro modo en que la provincia transferirá recursos del Estado al agronegocio es mediante la toma de muestras para análisis de suelos. Según dijo Rodríguez, podrá haber hasta cuatro anuales a cargo del ministerio, y esto quedaría justificado por la pretensión de «un plan de trabajo tendiente a la reducción de la aplicación de agroquímicos».
Esto es una falacia. El análisis de suelo está vinculado exclusivamente con su productividad, apuntando a la optimización del uso de fertilizantes y encalado. No obstante, de los citados 350 millones de litros/kilos de agroquímicos (algunos hablan de 500 millones), el 75 por ciento son herbicidas (datos INTA). Los fertilizantes forman parte del 25 por ciento restante, proporción que comparten con los insecticidas, con los fungicidas, etcétera. Esto es: la fertilización insume un porcentaje mínimo del total de sustancias químicas que utiliza el agronegocio, por lo que reducirla prácticamente no tendrá impacto ambiental, aunque sí influirá en el bolsillo de los productores, constituyéndose entonces, como se ha dicho, en otra transferencia de recursos disfrazada con buenas intenciones.
PRESENTACIÓN EN GUAMINÍ
El ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, presentó ante representantes de entidades rurales, instituciones vinculadas a la producción agropecuaria y empresas del sector, el Programa de Buenas Prácticas Agrícolas – Suelos Bonaerenses, que “busca incentivar una producción sustentable basada en el cuidado del suelo y la aplicación responsable de agroquímicos, a partir de la difusión, capacitaciones en la materia, certificaciones y estímulos económicos”, según se informó.
“El programa se propone no solo impulsar las buenas prácticas agrícolas, sino también visibilizar a los productores que ya las están realizando, definirlas y presentarlas de manera general a la sociedad”, señaló el titular de la cartera agraria desde la localidad bonaerense de Guaminí, donde se realizó la presentación.
“Planteamos dos elementos centrales: el cuidado del suelo, es decir que la producción está siendo cuidadosa; y garantizar que se cumplan las normativas y regulaciones en la aplicación de agroquímicos. Estos son dos ejes esenciales”, agregó el ministro, que estuvo acompañado del intendente local, José Nobre Ferreira.
IMPACTO AMBIENTAL
“La provincia tiene ambientes muy heterogéneos que le dan riqueza y diversidad a la producción bonaerense, pero también requieren manejos productivos acordes a cada territorio. El laboreo que se realiza en las unidades agrícolas debe abordar de manera integral esta complejidad, ya que de no hacerlo se obtiene como consecuencia una degradación de los suelos e impacta directamente sobre su rendimiento”, continúa el comunicado del Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA). “Por ello, desde el ministerio se propulsó la creación de este programa para que los productores y las productoras de cultivos extensivos puedan realizar un manejo productivo que mejore y conserve los suelos, acompañado de una correcta aplicación de agroquímicos”.
“El programa -se asegura- establece una serie de requisitos mínimos que habilitan el registro de los productores y las productoras, que consisten por ejemplo en la presentación de un análisis de suelo, con hasta cuatro muestras a cargo del MDA; y el diseño de un plan de manejo trienal que contemple la rotación de cultivos, la implementación de prácticas agronómicas específicas ante situaciones de erosión hídrica y/o eólica, y un plan de trabajo tendiente a la reducción de la aplicación de agroquímicos”.
INCENTIVO
Quienes lleven adelante las buenas prácticas agrícolas “recibirán las certificaciones correspondientes y podrán acceder a un incentivo económico que variará de acuerdo con la superficie de tierra trabajada en el marco del proyecto, y de la cantidad de factores deseables que cumplan”, se aseguró.
“Para nosotros es fundamental generar un incentivo, un impulso para que los productores puedan producir cuidando las características del suelo. La producción debe ser sostenible en el tiempo y enfrenta desafíos, por eso debe ir generando los mecanismos para el cuidado del suelo”, destacó Rodríguez.
Los incentivos económicos serán aportes no reintegrables que, “para el año 2021, alcanzarán hasta un 10% de la tasa inmobiliaria para superficies de hasta 600 hectáreas; hasta un 6% para quienes produzcan entre 600 y 1000 ha; y hasta un 3% para superficies de entre 1000 y 5000 ha”.
ASISTENCIAS
Durante la presentación, que contó con asistentes de forma presencial y virtual, expuso también la subsecretaria de Agricultura Ganadería y Pesca del MDA, Carla Seain.
En el encuentro estuvieron presentes el vicepresidente 1° de Carbap, Pablo Clemente Ginestet, y representantes de la Federación Agraria Filial Casbas, la Sociedad Rural del partido de Guaminí, la Sociedad Rural de Huanguelén, la Cooperativa Agrícola Ganadera de Guaminí, la Cooperativa Agrícola Ganadera de Garré, la Cooperativa Agrícola Ganadera de Espartillar. Además estuvieron presentes integrantes de la Estación Experimental INTA Cesáreo Naredo y de la Secretaría de Desarrollo Local. Acompañaron al ministro distintos funcionarios del Gobierno municipal y concejales de la región, y por el MDA, el director provincial de Agricultura, Manuel Martin.
Mientras que de forma virtual participaron autoridades de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes; y representantes de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA); de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe); de Coninagro; de FEBAPRI; de FAA y FAA Federados; y de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. También miembros del INTA, Senasa, UNS, Unicen, Ciafba, Bapro, CIC y diputados provinciales.
En tanto, como parte de su visita a Guaminí, el ministro Rodríguez recorrió las instalaciones de la planta frigorífica de esa localidad, que recibió un aporte del MDA de $ 10 millones para la finalización de su construcción y puesta en funcionamiento en el marco del programa Provincia en Marcha.