Esta vez le tocó al Parque General Alvear, que ya no tiene iluminación en sus canchas de tenis. Antes fueron Boca y Juventud.

El robo de cables en instituciones deportivas no se detiene, sin que hasta el momento las autoridades hayan encontrado la manera de ponerle fin a esta modalidad delictiva.
Esta vez el perjudicado fue el Parque General Alvear, que ya no cuenta con iluminación en sus canchas de tenis debido al robo de los cables que alimentan a los reflectores.
El robo fue cometido durante la noche del martes o madrugada del miércoles. La gente que trabaja en mantenimiento advirtió la falta de los conductores y comunicó el hecho a los empleados de la municipalidad –que es la administradora de las instalaciones– cuyas oficinas están en el predio.
Poco después era radicada la denuncia y efectivos policiales se constituían en el lugar para realizar las pericias de rigor. Pericias que, cabe destacarlo, también hubo las tres veces que el club Boca Juniors sufrió el saqueo de sus instalaciones (la última un robo de cables similar al del Parque), y la vez en que el club Juventud corrió la misma suerte.
La similitud del «modus operandi» podría indicar la participación de los mismos delincuentes, aunque esto no puede asegurarse. Lo que sí queda claro es que seria deseable un poco más de movimiento por parte de las autoridades. La ciudad está erizada de cámaras de vigilancia cuyas imágenes podrían ayudar, y también es posible investigar a partir de quienes acopian y comercian con metales. Si algo de esto se hizo, lo concreto es que no ha arrojado resultados; los robos continúan, provocando serios perjuicios económicos a las instituciones; y las soluciones no llegan.
