El manto de María

La construcción de la imagen de la virgen peregrina, de más de dos metros de altura, demandó un trabajo arduo; y el de la confección y bordado del manto no fue menor. Fue realizado por Lili Rodríguez, de Obligado, y Estela Henze, de Rojas.

 

Hace cinco años comenzó a cobrar forma una idea original de Norma Oviedo: la de construir una gran imagen de la Virgen de Luján, montada sobre una base móvil que permitiera llevarla durante las peregrinaciones.

El grupo Peregrinos de Rojas puso manos a la obra, y tras un duro trabajo, muchas colaboraciones materiales y también de mano de obra, la Virgen Peregrina de más de dos metros de altura es una realidad. Fue «estrenada» en la celebración de las fiestas patronales, el 4 de octubre del año pasado, oportunidad en que recibió la bendición del párroco Francisco Benítez.

La confección del manto fue una de las tareas más largas y complejas. Fue iniciada por la peregrina obligadense Lili Rodríguez, y finalizada por la rojense Estela Henze. La minuciosidad del trabajo realizado puede apreciarse a simple vista; queda expuesta en la belleza de la imagen terminada.

Lili y Estela dieron detalles sobre el trabajo realizado, las colaboraciones recibidas y la satisfacción que produce hoy poder ver el fruto de tanto esfuerzo.

 

Estela Henze: «Lo hice de corazón, porque la Virgen me ha ayudado mucho»

 

 

La peregrina Estela Henze fue quien se encargó del bordado y otros trabajos de terminación del manto. Así fue como la enorme imagen de la Virgen de Luján que lleva consigo el grupo Peregrinos de Rojas llegó a lucir como se la puede ver hoy.

«Es un trabajo que hice de corazón para la Virgen; ella es todo para mí. Lili Rodríguez fue quien confeccionó el manto; empezó el bordado, y después yo terminé el trabajo. Yo ya había bordado el manto de la virgen chiquita, la que llevábamos siempre a Luján, y propuse que, si estaban de acuerdo, intentaría bordarlo. Sabía que era mucho trabajo, porque es muy grande, pero asumí el desafío».

«Cuando me lo dieron el manto ya estaba confeccionado, y con una vuelta de un cordón doradito, lo que había hecho Lili. No sabía aún si lo iba a poder terminar, pero lo fui haciendo en los ratitos que tenía, porque yo trabajo afuera y no me queda mucho. Fueron días y noches, y así, de a poquito, fui viendo qué partes eran las que se notaban más. Tuve la idea de tejerle florcitas al crochet, como habrán visto que tiene; y tantas otras cosas. Tuve la ayuda de mi hermana, que vive en la Capital. Le mandé fotos de cómo iba quedando, y ella me hizo una encomienda con un montón de cosas que me sirvieron un montón. Así fue como, de a poco, fui bordando, viendo qué quedaba más lindo, y resultó lo que se puede ver hoy», explicó Estela.

Los materiales necesarios fueron adquiridos, en parte, con fondos de los peregrinos. Otros fueron aportados por Estela y, como se ha dicho, también por su hermana. Y el resultado está a la vista.

«Por suerte, quedó muy bien. Todos dicen que el trabajo quedó hermoso. Y yo lo hice nada más que por la Virgen, de corazón; porque me ha ayudado mucho en la vida», expresó Estela, y consideró finalmente que «nos hemos dado cuenta de que a la gente le hace mucha falta, mucho bien ver que la virgencita sale; y como no podemos peregrinar a Luján, hacemos esto acá».

 

Lili Rodríguez: «Me llevó varios días, pero valió la pena»

 

La peregrina de Rafael Obligado Lili Rodríguez fue quien comenzó con la confección del manto de la Virgen de Luján. «Hice el vestido y el manto; fui a tomar las medidas mientras la estaban construyendo, me encargué del corte y de la costura, y después Estela Henze lo bordó. Yo no soy modista, coso porque me gusta y nada más; entonces fui, medí la reja, le probé la tela blanca para ver cómo le quedaba, y la corté con esas medidas», explicó.

Añadió Lili que «con las medidas tomadas y la tela celeste cortada, me vine a casa, puse una silla y la pata del ventilador, y ahí lo armaba para tenerlo a la altura justa. Después lo cosí, terminé los detalles, aunque todavía no lo podíamos probar porque no estaba la virgen terminada. Cuando lo tuve listo le cosí el bordecito dorado, y cuando lo pudimos medir, vimos que le quedaba perfecto».

«Con el vestido blanco pasó lo mismo; saqué las medidas, lo corté y lo cosí. Es un poco más bajo, porque el manto llega hasta la cabeza, inclusive. Esto me llevó unos cuantos días, porque me gusta hacer las cosas bien. Y la verdad es que le quedó perfecto», dijo después.

Explicó que «a los materiales los compró el grupo de peregrinos. Hay una chica que hace eventos, Eva Palacios, que muchas veces compra telas. En este caso la trajeron de Rosario, es tela mecánica que se puede sacar y lavar. El fondo siempre tiene algo de plata, así que compraron los metros de tela que hacían falta, y entre todos colaboramos un poco. Nos queda, eso sí, hacerle un protector transparente como el que tiene la virgen pequeña, para poder trasladarla si un día llueve. Nos queda hacerle eso».

«La idea original había sido coser el manto y llevarlo a la plaza, para que la gente fuera, y el que quisiera, le pusiera  algo. Pero se iba el tiempo, no se terminaba, y entonces se lo llevó Estela y lo terminó ella», finalizó diciendo Lili Rodríguez.

 

 

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