Mariano Cela: «de a poco vamos volviendo a la normalidad»

Mariano Cela, presidente del Hogar de Ancianos San Francisco de Asís, habló sobre la actualidad de la institución; de sus dificultades, pero también de la satisfacción por ver que las cosas van marchando y pueden mejorar, mientras se recuperan los talleres y las distintas actividades

 

Mariano Cela, presidente delHogar de Anciano San Francisco de Asís

 

La situación va retornando a la normalidad, y eso produce una gran satisfacción en esa gran familia que es el hogar de ancianos San Francisco de Asís. Su presidente, Mariano Cela, se refirió a la actualidad de la institución. Si bien reconoció las dificultades que existen, principalmente económicas, hizo especial hincapié en la recuperación de los distintos talleres y actividades, y no obvió explicaciones sobre la continuidad del programa de mejoras edilicias y del predio en general.

Dichas actividades incluyen talleres de música, de arte, de arte–cognitivo, y hay también otras diversas como «tutti fruti», bingo, festejos de cumpleaños y misas.

Al respecto explicó el presidente que «el hogar está atravesado por esta crisis, como le pasa a todas las instituciones, clubes, asociaciones civiles, en un país que de por sí ya está alicaído en su tejido social y su economía. La pandemia se suma a esta crisis que hace que, día a día, se disparen los costos y se ponga muy difícil la situación. En este momento estamos trabajando con un 30 por ciento menos de adultos mayores, de lo que es habitual en el hogar, y eso tiene que ver con distintos motivos. Algunos abuelos han fallecido, pero otros fueron llevados a casa de sus familiares buscando un mayor resguardo. La renovación de los adultos residentes es más lenta que lo que quisiéramos y pretenderíamos que fuera. Pero más allá de lo difícil de la situación, un panorama que atraviesa a la empresa, a la educación, a todos los sectores que componen el día a día de la vida de la gran mayoría de los países del mundo, el hogar no pierde su esencia, que es lo rescatable. Seguimos siendo cobijo de abuelos, asistiéndolos, con las puertas abiertas para cumplir nuestra función que es la de contener al adulto mayor».

 

«Como noticia buena e importante puedo decir que de a poco estamos volviendo a la normalidad; hemos empezado nuevamente con los talleres creativos, con música, con manualidades, con gimnasia, y de a poquito lograremos tener en funcionamiento los once talleres habituales», agregó Cela.

 

Desde el punto de vista institucional sostuvo que «estamos tratando de vincularnos con el municipio. En este momento, la asistencia de un estamento mayor, como puede ser el Estado nacional, provincial o municipal es indispensable. Es muy difícil hacer asistencialismo, que es lo que hace el hogar San Francisco de Asís, sin apoyo del Estado. Nosotros estamos en una pelea constante, tratamos de que las familias abonen la cuota, hoy estamos muy por debajo de la tasa de equilibro; y para poder cumplir ese rol necesitamos de la asistencia del municipio».

Explicó que «por estos días, gracias a una gestión de Cristian Ford y con la participación de Lalo Pubill, vamos a estar haciendo arreglos de sanitarios y de algunos calefactores que costaba encender, con apoyo municipal. El hogar de ancianos tiene 6.000 metros cuadrados para mantener, y cuenta con 23 baños; digo esto para dar una idea de la envergadura de lo que estamos nombrando. Veintitrés baños de uso intensivo, muchos de los cuales son viejos y están fatigados, porque todo esto ocurre en un edificio que tiene cincuenta años. Entonces, a la comisión directiva, llevar adelante el día a día de la institución se le hace muy difícil».

Comentó Cela que «hace muy poquito salió a la calle la segunda edición de la rifa; nuestra intención es poder anualizar esa rifa, porque yo creo que debe llegar a estar en el mismo nivel de aceptación y de compromiso, por parte de los rojenses, que las rifas de los bomberos y del hospital. Por otra parte tenemos una idea más ambiciosa, a largo plazo, que es la de hacer una muy buena campaña de socios protectores. Contamos para eso con la colaboración de la cooperativa eléctrica, y la intención es que el valor de la cuota, que va a ser razonable en función de los tiempos que corren, nos permita tener un ingreso sostenido y previsible en el tiempo. Así podremos atacar un montón de cosas. El hogar tiene un plantel de personal sumamente elevado, y se nos hace cuesta arriba poder enfrentar los salarios junto con la atención de proveedores y el mantenimiento de la institución que tiene muchos metros cuadrados y muchísimo tránsito. A pesar de todo lo estamos logrando, y vamos a seguir por ese sendero».

«Lo que yo me propuse, al ingresar al hogar, fue tratar de hacer lo necesario en materia edilicia. Al año de pandemia no podemos contarlo, porque para lo único que sirvió fue para complicar las cosas; pero hasta el año anterior hicimos dieciséis habitaciones nuevas, ocho baños, fuimos mejorando ediliciamente al hogar, aunque nos falta embellecer. Hacer zócalos altos que eviten daños a futuro; queremos ampliar los dos salones comedores para hacer un SUM; junto con la municipalidad, y con aportes del hogar que son producto de donaciones, vamos a hacer una especie de "pista de la salud", de paseo, dándole vida al hermoso parque que tiene en el ingreso el hogar, sobre avenida 25 de Mayo. Vamos a sacar esas rejas que hacen como un brete en el ingreso; es un espacio verde que tiene que ser vivido por los abuelos, con senderos amplios y seguros, con puntos de encuentro destacando la parquización; todo apuntando a que los familiares de los residentes puedan compartir una merienda, un mate, un momento de recreación», afirmó Mariano Cela.

El presidente consideró que «el hogar de ancianos es como la Cenicienta de las instituciones de Rojas; posiblemente por ser el espejo en el que no nos gusta mirarnos, que es el de la vejez que duele, siempre fue la institución descuidada. Las distintas gestiones municipales, las entidades intermedias, el ciudadano de a pie, siempre le hemos dado la espalda al hogar de ancianos. Entonces, mi utopía es poner en valor al hogar de ancianos; que la comunidad entienda que es un bien común de todos, que lo tenemos que cuidar, que proteger; que tenemos que alternar la gente que está al frente de esa noble institución que, en algún momento, nos va a atravesar a todos. Nuestros padres, nuestros tíos, nuestros abuelos, y hasta nosotros mismos vamos a tener posiblemente que recurrir a sus servicios. El sueño es, entonces, ponerlo en valor; estabilizar sus números; que se pueda proyectar; que esté en los lugares más altos y destacados, en cuanto a la prioridad de los gastos, en el próximo presupuesto municipal; y que los rojenses, fruto de ese compromiso, podamos exigir hacia dónde queremos que vayan los recursos que aportamos por medio de nuestros impuestos».

 

«Queremos un hogar más seguro, de puertas abiertas, con mejores servicios y prestaciones, que tenga colores y habitaciones luminosas, y deje de ser un mero depósito de la tercera edad. Sabemos que la comisión directiva, por sí sola, no lo va a lograr; necesitamos el acompañamiento de las gestiones municipales, de la que está en curso y de las que vendrán. El trabajo, entonces, está orientado a eso: a transmitir lo que se hace, contar la realidad del hogar, de la tarea titánica que hacen las chicas que lo llevan día a día, y que la gente sea solidaria, empática, que acompañe tanto esfuerzo», enfatizó Cela.

 

Visiblemente emocionado relató Cela que «yo llegué al hogar por pedido del padre Angel (Cucchetti), que me pidió que participara, y luego que tomara las riendas. Y la verdad es que cuando me empecé a empapar de la realidad de la institución, cuando vi la fragilidad de las personas que la componen, y no hablo sólo de los abuelos, de su edad avanzada, de sus problemas físicos y de sus dolores de cuerpo y de alma, porque muchos están solos o con un deterioro muy grande de su salud; sino también del personal que lleva adelante una tarea de amor al prójimo con salarios que no se condicen con eso que ellos devuelven; cuando vi todo eso, decía, me di cuenta de que sin la asistencia del Estado se hace imposible la viabilidad de este proyecto. El mensaje, entonces, es que necesitamos un Estado más presente en sus tres niveles, y necesitamos que se acerque y colabore más gente con ganas de hacer y servir al próximo. Que el grueso de la comunidad nos done el valor de tres cafés por mes, para poder encontrar ese equilibrio que nos permita trabajar con más tranquilidad, pensar en las cosas buenas que le podemos volcar a la institución, sin estar siempre corriendo detrás del dinero, que es lo que muchas veces nos ocurre».

«Para cerrar tengo que ser agradecido con el conjunto de muchos empresarios, de gente con sensibilidad que, cuando les golpeamos las puertas, nos responden; con el equipo médico en la cabeza de Claudio Dorigo, que hace honor a su vocación; con los proveedores; con todos los que colaboran. Esta Cenicienta de las instituciones de Rojas debe estar en el podio de las más queridas; es una deuda pendiente para todos los rojenses. Anhelo que, al cabo de mi gestión, haya podido transmitirle a la comunidad las penurias, las necesidades que pasa el hogar, para que todos los rojenses podamos ser un poco más empáticos y comprometidos con el hogar de ancianos», finalizó diciendo.

 

Las abuelas realizando uno de los talleres terapeuticos para la tercera edad

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