Robaban en un campo, se les «encajó» el auto y los detuvieron
Fue en un establecimiento sobre la ruta 31, jurisdicción del partido de Salto. Actuaron fuerzas policiales de la vecina ciudad.

En el afán de escapar los cacos quedaron con su auto encajado en el campo, a la altura del Km. 153 de Ruta Provincial 31
Tres rojenses de 26, 28 y 38 años, respectivamente, fueron detenidos este sábado en un establecimiento rural sito a la altura del kilómetro 153 de la ruta provincial N° 31, luego de que cometieran un robo que incluyó el faenamiento de nueve cerdos.
La detención se produjo alrededor de la hora 16, poco después de que el encargado del campo advirtiera movimientos extraños en el lugar. Los delincuentes habían forzado la entrada de un galpón y sustraído «elementos agropecuarios, tres garrafas y dos graseras», según consta en el informe oficial emanado de la comisaría de Salto. También habían faenado nueve animales porcinos «de distinto peso y pelaje».
Mientras los maleantes se daban a la fuga, el Renault 11 en que se movilizaban se «encajó» en el barro. Tratando de resolver este problema se encontraban, cuando llegaron efectivos del Puesto de Vigilancia de Inés Indart, de la Estación de Policía Comunal de Salto y de la Patrulla Rural.
Los tres sujetos quedaron detenidos en la dependencia policial de Salto a la espera de su traslado a sede tribunalicia para prestar declaración indagatoria. Actúa en la causa la UFI N° 3 del Departamento Judicial Mercedes.
Cuatro años después, declaró el niño violado en barrio España
La víctima brindó su exposición en cámara Gesell, y el autor quedó imputado en una causa. El primer hecho fue en 2017, pero hubo otro en enero del año pasado, tras el cual vecinos destrozaron la casa del violador y, recién ahí, actuó la justicia.

Los vecinos destrozaron la casa del violador y recién ahí actuó la justicia
Un niño de once años fue violado por un sexagenario en enero del año pasado, en barrio España. Pero no fue la primera vez: hubo otra anterior, en 2017, denunciada por la madre de la víctima y «cajoneada» en Rojas hasta que funcionarios judiciales de Junín vinieron a ver qué pasaba con los abusos, que la gente revelaba en movilizaciones pero no figuraban en ningún expediente.
La segunda vez no pasó desapercibida como la primera. La población se indignó y muchos vecinos produjeron daños de importancia en la vivienda del abusador. No la incendiaron por pedido de los ocupantes de las casas aledañas, que seguramente se habrían visto afectadas. Y ahora sí, la justicia actuó y el responsable fue detenido algunas horas más tarde.
Ahora, casi cuatro años después del primero de los hechos aberrantes, la víctima logró un turno para declarar en cámara Gesell. Lo hizo, y el autor, que ya estaba detenido, quedó imputado en una causa que tramita la fiscalía temática especializada en género y violencia familiar del Departamento Judicial Junín a cargo de la doctora Paola Luján.
Este caso, por supuesto, no es el único que demuestra las fallas de un sistema inoperante que incluye a policías, agentes provinciales y municipales, funcionarios judiciales y, por supuesto, al inexistente Servicio Local, cuyos miembros seguramente irán enmascarados a cobrar el sueldo. Trae a colación, por poner un ejemplo, al abuso sufrido el 11 de diciembre de 2019 por una niña de trece años en barrio Santa Rita, que estuvo cinco horas secuestrada por su captor, un «detalle» que fue «olvidado» por el redactor del expediente. Raro «olvido», si se tiene en cuenta que durante tres de esas cinco horas el barrio entero estuvo buscándola casa por casa, búsqueda de la que durante un buen rato participaron efectivos policiales.
«Si la justicia es lenta, no es justicia», suelen decir los abogados. Que un niño violado en 2017, cuando tenía nueve años, recién haya logrado prestar declaración casi cuatro años después, muestra claramente hasta qué punto es inadmisible la cadena de encubridores, incapaces y negligentes que, a causa de la política mal entendida, están ocupando puestos que piden a gritos personas con las cualidades exactamente opuestas.
Siguen robos en clubes: ahora le tocó a Argentino
Sustrajeron una costosa bomba de agua del futuro Centro de Entrenamiento. Un delito que, lejos de ser un hecho aislado, evidentemente forma parte de un plan sistemático de ataque a todas las instituciones. Es imprescindible tomar medidas para controlarlo.

La nota gráfica muestra solamente los caños, la bomba de agua desapareció literalmente
En nuestra edición anterior dábamos cuenta de la satisfacción que reina en el club Argentino por estar a punto de finalizar una obra trascendente: el Centro de Entrenamiento. Hoy la noticia, lamentablemente, va en sentido contrario: la entidad sufrió un robo precisamente en esas instalaciones, y ahora se ve obligada a reponer la costosa bomba de agua sustraída y también a colocar dispositivos de seguridad para evitar nuevos hechos delictivos.
El miércoles de la semana pasada, 19 de mayo, fue el octagésimo tercer aniversario del Club Atlético Argentino. Un día después, el jueves, los argentinistas amanecieron con la triste novedad: faltaba la bomba para extracción de agua en el futuro Centro de Entrenamiento.
Se trata de un elemento costoso, que el club deberá reponer haciéndose cargo de aportar los recursos necesarios. Pero dada la situación, también se verá obligado a instalar dispositivos de seguridad (cámaras, alarmas, etcétera) para prevenir nuevos hechos delictivos que, como es de dominio público, no se restringen al robo sino que también hay actos de vandalismo, daños causados sin ningún motivo más allá del placer que a los inadaptados evidentemente les produce perpetrarlos.
Este robo se suma a muchos otros cometidos a lo largo del año, de los que fueron víctimas diversas instituciones.
El club Boca Juniors, en varias oportunidades sufrió las visitas de los «amigos de lo ajeno»; del interior de sus instalaciones le fueron sustraídos numerosos elementos utilizados para el merendero (vajilla, pavas eléctricas, cubiertos, garrafas, etcétera); y otras dos veces, del exterior, fue robado el cableado que alimenta a las torres de iluminación de la cancha.
El club Jorge Newbery fue víctima de un robo: le sustrajeron todo el cableado que alimenta a la iluminación de las canchas de tenis, sobre la entrada lateral que da a la calle José Hernández.
El club Juventud también sufrió el robo de cables que alimentan a las torres de iluminación de la cancha principal.
En el parque General Alvear fueron sustraídos los cables alimentadores de la iluminación de las canchas de tenis.
Se trata, indudablemente, de un tipo de delito que, lejos de ser controlado, se va incrementando día a día y exige, como es obvio, que se tomen medidas adecuadas para prevenirlo. No son hechos aislados sino, evidentemente, un plan sistemático con el que hay que terminar; las instituciones están pasando por momentos extremadamente complicados, y no pueden hacerse cargo, además de todo eso, de reponer los costosos elementos que permanentemente les roban.