El accionar delictivo que afecta a instituciones no se detiene, mientras nadie parece darse por enterado, y mucho menos, tomar medidas preventivas.

Impotencia. Claramente se ve el corte del cable y el caño de la bomba de agua extraida
Un nuevo hecho delictivo asestado contra una institución rojense tuvo lugar hace pocos días en la sede del club Pescadores de Rojas, sita a la vera del río, a la altura del kilómetro 112 de la ruta nacional 188.
Al llegar para dar comienzo a las actividades del día, la gente de Pescadores se encontró con la desagradable sorpresa de que faltaba la bomba de extracción de agua un hecho similar al sufrido horas antes por el club Argentino en su Centro de Entrenamiento cuya construcción aún no ha finalizado.
Este accionar contra instituciones rojenses no se detiene, e implica un duro golpe para cada una de las víctimas dado que los elementos sustraídos siempre son de alto costo y deben ser repuestos con recursos que salen de sus asociados.
Cabe señalar que el «modus operandi» es siempre el mismo, y que las víctimas también coinciden: son instituciones deportivas.
Antes le había ocurrido a los clubes Boca Juniors (al menos en tres oportunidades), Juventud (en dos), Argentino, El Huracán, Jorge Newbery, y las canchas de tenis del Parque General Alvear. En ninguno de estos casos se logró identificar a los autores, y mucho menos recuperar lo robado.
«Estos hechos no cesan, y ojalá se pudiesen esclarecer. Hechos que no sólo hacen daño sino que generan impotencia, angustia y mucha bronca», afirmaron desde la comisión normalizadora del club, añadiendo que «agradecemos el acompañamiento de todos e instamos al esclarecimiento, como también al compromiso social y de seguridad para que estos hechos no vuelvan a ser noticia».
Sería hora, quizás, de posar la mirada sobre quienes comercializan materiales robados, partícipes necesarios de los delitos y posiblemente más fáciles de identificar que quienes cometen la primera parte de los delitos ejecutando los robos.