Un nuevo mural recuerda a Úrsula Bahillo

A cuatro meses del crimen, la fileteadora Cecilia Calvet realizó la obra en una pared de calle Avellaneda. Afirmó que «las condiciones que permitieron el femicidio no han cambiado, por lo que puede volver a pasar en cualquier momento»

 

Cecilia Calvet pintando el nuevo mural de Ursula al cumplirse 4 meses del femicidio

 

Al cumplirse cuatro meses del crimen de Úrsula Bahillo a manos del oficial de la Policía Bonaerense Matías Ezequiel Martínez, la fileteadora Cecilia Calvet produjo un nuevo mural «para mantener viva a la memoria» en una pared de calle Avellaneda entre Juan G. Muñoz y Coronel Melián.

La artista contó con algunas colaboraciones pero tuvo a su cargo el diseño y el grueso del trabajo, y también aportó los materiales necesarios. «Busqué una frase que tuviera que ver con el femicidio, pero además sirviera como una forma de reflexionar, porque como sociedad, no nos tenemos que olvidar», sostuvo.

«Te recuerdo que no me olvides» es la frase elegida para ocupar la mayor parte del mural que, en su parte inferior, tiene otro texto: «Cuatro meses sin Úrsula». «La idea es la misma de siempre; apuntar a la memoria, porque para mí es fundamental entender que esto nos pasó como sociedad; no fue algo que les ocurrió a una mamá o un papá; nos sucedió a todos, y es algo que hay que seguir manteniendo porque puede volver a pasar. Si tenemos memoria y empezamos a reflexionar a partir de eso, vamos a poder hacer algo», añadió Calvet.

«Lamentablemente, hoy hay una revictimización; cuando pasa algo así, en el decir popular aparece que la madre hizo tal cosa, o que el padre hizo tal otra... pero no hablamos de qué hicimos, como sociedad, para que una persona asesine. Y éste llegó al femicidio, pero ¿cuántos violentos hay? Siempre hay una revictimización de la mujer, qué hacía Úrsula o qué no hacía. Es un problema social, que sigue tan vigente como siempre; y las estructuras que nos tienen que cuidar siguen siendo las mismas; continuamos desprotegidas».

Refiriéndose a los funcionarios en particular, y a los poderes del Estado en general que no evitaron el crimen, consideró Calvet que «no la cuidaron, encubrieron los hechos previos, y una vez cometido el crimen desataron una feroz represión contra el pueblo que salió a la calle. Y no fue cualquier cosa, fue una represión con todas las letras, apuntando a los ojos, con un valor simbólico de lo que viene pasando en varias partes, como en Chile. Se vuelve sobre la víctima y se olvida la responsabilidad que tenemos todos como sociedad», finalizó diciendo.

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