El TAFS, entre los obstáculos naturales y los provocados

Micaela García, la secretaria general, expuso una a una las dificultades que enfrenta la institución, algunas inevitables y otras generadas adrede. Indicó que, no obstante, se trabaja arduamente para superarlas y lograr la ansiada meta: el retorno de los actores al escenario y del público a la sala. La municipalidad entró en escena derrapando, pero ya regresó al camino y colabora activamente en la construcción de las soluciones

 

Micaela García, secretaria general

 

El TAFS continúa paralizado, pero hay gente trabajando en pos de su reactivación. Ojalá se dé en el cortísimo plazo. No obstante, y tal como es tradición en esta entidad que ya tiene más de setenta años, el devenir institucional se da en el marco de fuertes conflictos internos. Todo esto será desarrollado, tema por tema, en los párrafos siguientes.

El problema principal para la comisión directiva que encabeza Micaela García es la habilitación. Desde hace bastante tiempo viene trabajando con Bomberos en pos de ese ansiado objetivo, pero el trámite se dilata, y esto tiene que ver principalmente con la falta de recursos necesarios para costear informes, realizar reformas, adquirir elementos y demás.

La aparición en escena de la municipalidad fue con un memorable «blooper», pero poco después la situación fue subsanada (en la medida de lo posible) y hoy el gobierno todavía encabezado por el ingeniero Rossi colabora decididamente con la resolución de los tres problemas principales que enfrenta la entidad: su habilitación con vistas a posibilitar el retorno del público a la sala; la reparación del edificio y adquisición de distintos elementos; y la regularización institucional, con la obtención del «certificado de vigencia» y todos los beneficios que conlleva el hecho de contar con su personería jurídica en regla.

Este último trámite se vio dificultado por la intervención de un grupo de miembros autopercibidos «comisión normalizadora», que inexplicablemente obtuvo un aval municipal emanado del área de Cultura y Deportes y, sin legitimidad alguna para gestionar en nombre del TAFS, presentó una solicitud de «normalización» por fuera de la decisión de la comisión directiva (que ya había presentado los papeles requeridos para obtener el certificado de vigencia).

Por ende, en la dirección provincial de Personas Jurídicas hoy existen dos trámites paralelos y contradictorios, iniciados respectivamente por los autopercibidos «comisión normalizadora» y por la comisión directiva legítima. El resultado de la situación es que ambos se trabaron, y no se vislumbra una salida inmediata. La comisión directiva tiene su mandato prorrogado por disposiciones provinciales, y la municipalidad, luego de la «gaffe» cometida con el aval, intentó reparar el error dirigiéndose por nota a la DPJ para explicar la situación. Estaremos atentos a lo que ocurra.

 

PREOCUPACIÓN MUNICIPAL

En conocimiento del derrape sufrido con la firma del aval a un grupo de miembros sin legitimidad para gestionar en nombre del TAFS, el secretario municipal de Coordinación y Gobierno, Cristian Ford, convocó a la directiva encabezada por Micaela García y se puso a su disposición para colaborar, no sólo en lo relativo a la situación institucional (cosa que está haciendo) sino también en los otros dos puntos principales: la habilitación y el mantenimiento edilicio. El resultado fue el siguiente:

HABILITACIÓN: Es un trámite que exige la presentación de muchos informes, la mayoría de ellos de alto costo económico. La municipalidad está colaborando con eso, y además compró para el teatro matafuegos, cintas antideslizantes y elementos necesarios para adecuar la instalación eléctrica. Los bomberos ya realizaron algunas inspecciones, y se espera que la habilitación pueda llegar sin que pase demasiado tiempo más.

MANTENIMIENTO: La municipalidad aportó volquetes para que la gente del TAFS pudiera disponer de gran cantidad de basura producida como fruto de las reparaciones y reacomodamientos del edificio, sobre todo de la planta alta. Fue descartada mucha madera que estaba en desuso, dado que los bomberos indicaron la conveniencia de conservar la menor cantidad posible de este material debido a su alta peligrosidad en incendios.

La reparación de techos ya comenzó. En el edificio hay tres: el del escenario, el de la sala y el del hall. El primero tenía filtraciones, por lo que el director municipal de Planeamiento, Eduardo Pubill, visitó el lugar, planificó la obra y envió a los albañiles que ya comenzaron con los arreglos. También tratarán de darle alguna solución al problema eterno de las palomas.

PERSONERÍA JURÍDICA: Sobre este tema fue consultada la secretaria general del TAFS, Micaela García, quien expresaba que en abril se intentó sin éxito hacer la asamblea para renovar autoridades. Su idea era dejar la comisión directiva, aunque no el teatro; pero nada de esto fue posible: el grupo de autopercibidos «comisión normalizadora» impuso sorpresivamente la idea de que la única opción posible era solicitar una normalización, y la asamblea no se realizó. No hubo respuesta en ese momento porque la comisión directiva no estaba al tanto de lo que iba a suceder. «Nos quedamos todos boquiabiertos», sostuvo García.

No obstante, al día siguiente, García habló con la contadora que desde hace tiempo maneja los asuntos del teatro, Silvia Valentini. La respuesta textual de esta profesional: «Se mandaron un macanón».

La realidad es que tanto Valentini como otros profesionales consultados coincidieron en señalar que la comisión directiva cuya secretaria general es Micaela García es perfectamente legal; sus miembros fueron elegidos por una asamblea legalmente convocada, y todas las resoluciones figuran en libros rubricados. Por ende, y mientras no haya otra asamblea de renovación de autoridades, es esta comisión la que cuenta con la potestad de decidir cómo siguen los trámites. Los miembros autopercibidos «comisión normalizadora», no obstante, presentaron igual el pedido de normalización, algo que en el reino de la ley y de la jurisprudencia no debería producir efecto alguno, pero habrá que ver qué ocurre en el de los contactos políticos subterráneos. Estaremos atentos también a lo que ocurra con esto.

 

LOS TRÁMITES REALIZADOS

Micaela García comentó que en 2019, al asumir como secretaria general, pidió a Personas Jurídicas un informe para ver cómo estaba la situación. Explicó que «el teatro tiene todos los papeles: balances aprobados año por año, legalizados por el colegio profesional que corresponde; todas las convocatorias en los diarios; el libro de actas correctamente redactado asamblea por asamblea y también el libro de asistencia».

Destacó García que «en 2020 estuvo todo parado, y algunos de los papeles presentados se perdieron en Personas Jurídicas. Pero nosotros tenemos los comprobantes de recepción».

También contó la secretaria general sobre el asesoramiento recibido de parte de distintos profesionales, entre ellos contadores y abogados, e inclusive de miembros de la dirección de Personas Jurídicas. «Es una locura apelar a una comisión normalizadora. Ésa es una herramienta para las entidades que no tienen nada, lo cual no ocurre en el TAFS que tiene toda su documentación y la presentó ante la DPJ para regularizar su situación», sostuvo García, y añadió: «La normalización es útil para el caso en que la institución no tenga ningún papel; y nosotros los tenemos a todos. El dictamen decía simplemente que teníamos que regularizar la situación. Yo vi los informes de otras instituciones de Rojas, donde la DPJ pone que "se recomienda la comisión normalizadora" porque no hay libros, ni actas, nada. Nosotros tenemos todo, y como la normalización se puede hacer solamente una vez en la vida de una institución, es lo que más ruido nos hace. Después de eso no podés fallar nunca más. ¿Cómo podés asegurar que no va a ser necesaria esa posibilidad dentro de treinta años? Es una herramienta útil para que no muera la institución, pero es el último recurso; en nuestro caso es absurdo llegar a ese límite cuando tenemos todo lo necesario para regularizar sin llegar a tal extremo».

Cabe mencionar que la única profesional que consideró necesaria a la comisión normalizadora fue la escribana Paula Etchart, justamente la que asesoró al grupo de miembros que, sin legitimidad para gestionar en nombre del TAFS, presentó la solicitud ante la DPJ.

Desde este grupo llegaron a amenazar a Micaela García con denunciarla si no les entregaba la documentación del teatro. Cosa que, como es obvio, no hizo.

 

REUNIÓN Y UN NUEVO PUNTO DE PARTIDA

La comisión directiva convocó a una reunión, tres días después de la asamblea frustrada, para hablar de la situación del teatro. «La normalización no es la única vía, y claramente no es la más conveniente» era el tema del encuentro al que los autopercibidos «comisión normalizadora» no fueron y, en cambio, aseguraron que presentarían el pedido de normalización. La pidieron, mientras la comsisión presentaba los papeles que faltaban para lograr la regularización. Esto último fue decidido por la comisión directiva y por varios miembros que no adhirieron a la pretendida comisión normalizadora.

Hoy en día hay dos trámites presentados ante la DPJ: uno de la comisión, con todos los papeles necesarios para seguir funcionando; y otro, por parte del grupo de miembros autopercibidos «comisión normalizadora», sin legitimidad para gestionar en nombre del TAFS,  solicitando su reconocimiento y el inicio del único proceso de normalización posible en la historia de la institución.

Cabe mencionar que el grupo de autopercibidos «comisión normalizadora» no volvió a hacerse presente en el teatro, y es la comisión directiva encabezada por Micaela García la que se ocupa de pagar la luz todos los meses, del mantenimiento del edificio, de tener a raya a los ratones que inevitablemente invaden un espacio abandonado y con abundante comida, y de las reparaciones con vistas al reinicio de la actividad teatral, que ojalá sea muy pronto.

Según considera la comisión directiva actual, el accionar de los autopercibidos «provocó daños serios a la institución». En primer término, porque la presentación del pedido de normalización trabó el trámite que ya estaba iniciado para regularizar la situación del teatro; y también en otros aspectos, por ejemplo en el funcionamiento de la cuenta bancaria, por la cual hubo que hacer varias gestiones antes de que pudiera seguir siendo utilizada. Varios de estos inconvenientes generaron gastos extraordinarios.

«Esto es algo que no podemos dejar pasar; si lo hiciéramos, entonces, cualquier miembro tendría la libertad para hacer cualquier cosa por fuera de lo que decida la comisión legítima», resumió Micaela García.

La actividad teatral sigue siendo el objetivo principal, y para ello es necesario que se concrete la habilitación por parte de Bomberos. Una vez que avance ese trámite, y concluidos los trabajos de mantenimiento y arreglo de las instalaciones, la comisión directiva tiene la intención de iniciar los ensayos para que, finalmente, el TAFS pueda renacer de la manera en que todos queremos: con teatro sobre el escenario y público en la sala.

 

El TAFS continúa paralizado, pero hay gente trabajando en pos de su reactivación

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