Anoche, al cierre de esta edición, se realizaba una reunión entre las profesionales del taller protegido y la comisión directiva del Grupo Esperanza, en busca de una solución al conflicto que tomó estado público el viernes pasado, en relación con el pago de honorarios.
Hasta ese momento el personal asistía a su lugar de trabajo y se encargaba de la atención de los operarios, pero permanecían paralizados todos los procesos productivos.
El viernes pasado, personal profesional y auxiliar del establecimiento había difundido públicamente un comunicado señalando que la medida de fuerza obedecía a «las escasas respuestas de la comisión directiva ante el pedido de regularización de los honorarios profesionales, dado que se comenzó con extensión horaria y talleres en contra turno».
Señala el comunicado que «entendiendo que el taller maneja fondos propios, los honorarios están muy por debajo del salario mínimo; las exigencias del equipo no son ilógicas a la situación que perfectamente entiende, solo se pretende que el trabajo sea reconocido, valorado y renumerado a la altura de las circunstancias».
Romina, Juliana y Mayra son integrantes del equipo profesional que consta de trabajadores sociales, terapista ocupacional, maestras especiales, acompañantes terapéuticos y auxiliares que asisten en la huerta, en el comedor y otros espacios. «El problema es que no se valoriza nuestra labor y no se nos remunera como corresponde. Nosotras comunicamos esto el viernes, y hasta ayer (por el martes) no habíamos tenido ninguna respuesta de la comisión directiva. Recién a las nueve y media de la noche se acordó la reunión, con la idea de tener una pronta respuesta a nuestro pedido y resolución del conflicto», expresaron.
Según dijeron las profesionales, «esto surge porque cuando llegó el momento en que teníamos que facturar, llegaba fin de mes y no nos decían cuánto nos iban a pagar. Daban vueltas, decían que lo tenían que estudiar, y no había respuesta. Por eso empezó el conflicto».
Las profesionales continuaban ayer en su lugar de trabajo a la espera de la reunión de anoche, donde se resolvería (o no) el conflicto suscitado con la comisión directiva.

Romina, Juliana y Mayra integrantes del equipo profesional del Taller Protegido