Los jueces aceptaron el criterio del fiscal que había acompañado también el abogado de la familia sobre el crimen de Úrsula Bahillo. Se unifican así una condena anterior por amenazas agravadas y otras por causas actuales de violación de restricciones perimetrales.

El oficial de la Policía Bonaerense Matías Ezequiel Martínez fue condenado el 14 de diciembre a la pena de reclusión perpetua por el crimen triplemente agravado de Úrsula Bahillo, cometido el 8 de febrero pasado en un descampado sito en el paraje Guido Spano de nuestro partido.
El tribunal oral criminal N° 1 del Departamento Judicial Junín integrado por los jueces Esteban Melilli, Karina Piegari y Claudia Dana aceptó así el criterio adoptado por el fiscal actuante en la causa, Sergio Terrón, que había sido acompañado también por el abogado Emiliano Basso, representante de la familia Bahillo.
Los jueces tuvieron en cuenta que el acusado fue quien llevó el arma homicida (un cuchillo de carnicero) hasta el lugar del hecho; que Martínez era plenamente consciente, por su formación como policía, del significado de una restricción perimetral (una de cuyas notificaciones tenía encima cuando fue detenido) y que las quince puñaladas que terminaron con la vida de la jovencita de dieciocho años no concuerdan con el planteo de la defensa («homicidio en exceso de la legítima defensa»), entre muchos otros elementos de prueba.
El juicio por el crimen de Úrsula comenzó y terminó el viernes 3 de diciembre pasado en los tribunales de Junín. Durante esa única audiencia del debate declararon unos diez testigos, entre ellos el padre de la víctima y el único acusado.
Martínez aseguró ante el tribunal que «no tuvo intenciones de matar a la joven» y que ella lo «agredió» en primera instancia.
Finalizada la ronda de testigos, el fiscal Terrón, quien también instruyó la causa, realizó su alegato y pidió una pena de reclusión perpetua para el policía por el crimen de Bahillo. También reclamó la calificación del crimen como «triplemente agravado», por alevosía, por el vínculo y por femicidio.
Por su parte, el abogado Emiliano Basso, quien representa a la familia de la joven asesinada como particular damnificada en la causa, acompañó el pedido del representante del Ministerio Público Fiscal.
La defensa del imputado había pedido que Martínez sea condenado por un «homicidio en exceso de la legítima defensa».
En momentos de ser juzgado, Martínez permanecía detenido en la Unidad Penal 49 de Junín, cumpliendo una condena a cuatro años por amenazas agravadas contra una ex pareja a la que amenazó con su arma reglamentaria en 2017.
ALGUNAS CONSIDERACIONES
El fiscal Sergio Terrón, en su pedido de elevación a juicio, mencionó que «el mismo día del hecho, en horas de la mañana, el imputado Martínez fue convocado a la Ayudantía Fiscal de Rojas para ser notificado de la imposición de un perímetro que le vedaba acercarse a Úrsula Bahillo y, como bien consta en el acta de procedimiento, tenía en su poder al momento de su aprehensión».
También recuerda Terrón que «dicha restricción no fue un obstáculo para concertar un encuentro con la víctima en horas de la tarde», a la vez que considera que «dicho encuentro, al que accedió la víctima, debe hacerse insoslayablemente desde una mirada de perspectiva de género, entendiendo que una mujer manipulada que no puede romper una telaraña de amenazas y violencia acude a hablar con el imputado para aclarar la situación que estaban viviendo y por la que lo había denunciado».
Con Úrsula a bordo, el policía se alejó al paraje Guido Spano, distante aproximadamente a diez kilómetros de la ciudad de Rojas, «un lugar con frondosa arboleda, con un río en las proximidades, totalmente inhóspito», según consta en la causa.
Detalla la acusación que «allí, con la víctima a su merced, sin posibilidad de ser auxiliada por persona alguna, realizó el feroz ataque con el cuchillo que tenía en su poder y había llevado con dicho propósito, ocasionándole una muerte brutal a esta joven de apenas dieciocho años de edad».
Luego de cometer el crimen, Martínez llamó reiteradamente a su tío, luego de las 20, pidiéndole que vaya solo porque «se había mandado una cagada». Antes, se había herido a sí mismo en el abdomen, dentro de su auto.
El tío de Martínez llamó al número de emergencias, y poco después la policía acudió al lugar del hecho donde halló el cadáver de Úrsula asesinado a puñaladas, entre unos pastizales en un campo ubicado cerca del paraje Guido Spano. Allí fue detenido Martínez, herido, mientras trataba de escapar a pie.
Cabe recordar que Úrsula Bahillo había denunciado a Matías Martínez varias veces, y que la justicia había determinado prohibiciones de acercamiento en no menos de cuatro oportunidades, todas las cuales fueron violadas por el asesino.