Alertan sobre nuevo modo de estafa por WhatsApp

A la víctima le llegan mensajes, aparentemente, de una persona conocida; pero en realidad son delincuentes que robaron los contactos. El engaño se produce con una falsa venta de dólares

 

 

Un vecino rojense radicó denuncia penal por «estafa en grado de tentativa» y por «suplantación de identidad» luego de que delincuentes que habían robado sus contactos se hicieran pasar por él e intentaran engañar a muchas de sus personas conocidas con una falsa venta de dólares.

El delito, que se está investigando, comienza a cometerse cuando los delincuentes, no se sabe por qué medios, se apoderan de la lista de contactos del vecino que radicó la denuncia.

En poder de los nombres y números telefónicos, los delincuentes comienzan a enviar mensajes por WhatsApp a los contactos diciéndoles algo así como «soy XXX (la persona conocida), cambié el número, agendalo». Así se instalan como una persona de confianza de la futura víctima.

Los maleantes inician conversaciones triviales, a fin de generar confianza en el «nuevo número», y luego confiesan que, a raíz de un problema personal, necesitan vender algunos dólares. Las sumas ofrecidas varían entre los 900 y los 1500 dólares (entre 180.000 y 300.000 pesos, aproximadamente).

El vecino cuyos contactos fueron robados informó que en las dos horas y media posteriores al robo, alrededor de veinticinco de sus contactos sospecharon que no era él quien se comunicaba, lo llamaron por teléfono para confirmar el cambio de número y así se enteraron de que estaban intentando estafarlos.

Otros creyeron en el cambio, y uno estuvo a punto de caer en la trampa, solidarizándose con el «problema personal» de su amigo (cuando en realidad estaba tratando con delincuentes).

La denuncia fue radicada, en sede policial y también en la ayudantía fiscal de Rojas. La justicia cuenta con elementos para avanzar en la investigación, ya que desde el punto de vista técnico, hay datos fáciles de seguir; por ejemplo, el «nuevo número» que las víctimas recibieron como si fuera de su contacto (aparentemente de la zona de Villa María, Córdoba), y un CBU que, según trascendió, sería de una cuenta corriente del Banco Santander y estaría a nombre de una mujer.

La hipótesis sobre el origen cordobés de las estafas se vería fortalecida dado que varias de las víctimas, que recibieron audios por WhatsApp, reconocieron en el habla del delincuente cierta tonada propia de los oriundos de esa provincia.

Todos estos datos son fácilmente rastreables por la justicia, si es que sus funcionarios tienen ganas de ponerse a trabajar y la voluntad real de encontrar a los responsables. Estaremos atentos a la evolución de estos casos.

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