El lugar cuenta con parrilleros, mesas, bancos, y casi doscientos árboles plantados por dos entusiastas colaboradores, lamentablemente ya fallecidos: Nilo Batolla y Ricardo Lázzari. Dio detalles la viuda del primero, Celia «Chela» Cordonet de Batolla

El lugar cuenta con parrilleros, mesas, bancos, y casi doscientos árboles plantados por dos entusiastas colaboradores
Rafael Obligado, el pueblo turístico número 31 de la provincia de Buenos Aires, tiene infraestructura ribereña que permite a los visitantes pasar el día cerca del río, pescar, hacer asados y disfrutar de la naturaleza en un lugar que presenta como valor agregado principalísimo a la tranquilidad.
El lugar que rodea al puente sobre el Saladillo de La Vuelta viene siendo mejorado desde hace muchos años; y si bien le faltan cosas, ya cuenta con lo necesario para ofrecer lugar apto para las comidas, sombra y orilla para pescar.
Las mejoras han venido últimamente de la mano de la delegación municipal y del grupo promotor Obligado Pueblo Turístico; pero tuvo dos artífices que trabajaron arduamente para que el lugar tuviera la infraestructura necesaria: Nilo Batolla, fallecido hace una década, y Ricardo Lázzari, que nos dejó hace unos pocos días.
Batolla fue el responsable de haber construido la primera parrilla y de contribuir con el mejoramiento general del predio, mientras que Lázzari se ocupó hasta sus últimos días del cuidado de los árboles, e inclusive de plantar más. Son casi doscientos los ejemplares que existen en el lugar, muchos de los cuales ya presentan un crecimiento interesante.
La viuda de Nilo Batolla, Celia Esther Cordonet, «Chela», recordó que su marido fue un hombre muy inquieto y siempre predispuesto a colaborar para mejorar al pueblo. Fue presidente del Crisol Club, entidad que por aquellos días vivía sus momentos de gloria. «Recuerdo que yo iba, llevaba a mi hijo Eduardo que tenía nueve años y lo acostaba a dormir abajo del mostrador. Me había llevado la máquina de coser y cosí todos los cortinados, los mismos que están ahora. Había varias mujeres en la comisión, y todas trabajábamos muchísimo».
«Nilo trabajó mucho en el club; siempre tenía todo al día, y todo estaba en perfectas condiciones. Es una verdadera lástima que se haya venido tan abajo», comentó Chela, y recordó a varios de quienes estaban en esa época (hace unos cuarenta años): «Massobrio, Scaldaferro, Martino, había muchos y todos trabajábamos para el club».
Sobre el balneario comentó Chela que «en aquella época no había nada, solamente el puente; era camino vecinal que va a Sol de Mayo, no había nada de nada. Pero a Nilo le gustaba mucho la pesca, con don Lázzari salían siempre; era raro que una semana no fueran al puente. Entonces se le dio por hacer la parrilla, poner plantas, y este chico (Ricardo Lázzari) siguió hasta ahora. Hace una semana que falleció. Siempre pasaba por acá y me decía que él iba a seguir con lo que había iniciado Nilo».
Finalmente, aconsejó a la gente joven «que sigan adelante. Hay que colaborar. Yo soy socia de todas las instituciones que puedo; del Polideportivo, de Jubilados... Siempre les digo que estudien, que trabajen, y si hay una comisión, que colaboren».

Celia «Chela» Cordonet de Batolla