El gobierno municipal, con el interino Román Bouvier al frente, intenta retomar la iniciativa para reactivar el proyecto cuando ya transcurrieron casi tres de los diez años que la comuna tiene para terminar el emprendimiento sin perder la tierra. El primer intento, ya se sabe, fue definitivamente un fiasco: fue colocada como «cabeza del grupo inversor» una sociedad anónima formada 15 días después de la donación de Carmelino, integrada por un autónomo con 15.000 pesos de ingreso máximo anual y una mujer que ni siquiera tiene CUIT (ambos con domicilios en viviendas modestas del conurbano sur), y con un capital de 100.000 pesos para invertir 3.000.000 de dólares... ¿qué podía salir mal?

Román Bouvier junto a funcionarios municipales, concejales, el escribano Hernán Di Camillo y el abogado Esteban Di Camillo en el predio del Parque Industrial
El gobierno municipal parece decidido a tomar las decisiones que fueren necesarias para reactivar el tema del parque industrial, cuya construcción está paralizada y se ha constituido, probablemente, en el mayor fiasco de esta gestión que desde 2019 la había promocionado como «el punto de inflexión que va a cambiar el futuro de Rojas».
El intendente interino, Román Bouvier, asumió el desafío y este lunes se dirigió al predio donde ya debería estar el parque industrial cerca de su terminación, para «constatar la interrupción de las obras». La intención es recopilar elementos para poder accionar legalmente contra quienes han incumplido lo oportunamente acordado y firmado.
Ahora bien: ¿contra quién o quiénes será dirigido tal reclamo judicial? En este sentido, cabe señalar que el municipio ha emitido señales contradictorias:
–A mediados del año pasado, cuando Cristian Ford aún estaba en la plenitud de sus fuerzas y este medio ya había empezado a acopiar los datos que presenta hoy en este informe, el entonces secretario de Gobierno informaba que los contratos habían sido firmados con la persona física Miguel Berin, y no con la sociedad anónima Berin Desarrollos Argentinos SA. Así, se buscaba que el administrador respondiera con su patrimonio personal ante cualquier reclamo posterior.
–No obstante, este lunes, luego de la visita de Bouvier y demás funcionarios al predio, el municipio difundió un parte de prensa indicando que «los pasos a seguir serán intimar legalmente a la empresa». Esto es, se accionaría contra Berin Desarrollos Argentinos SA, y no contra la persona física Miguel Maximiliano Berin.
Tener en cuenta cuál de estas dos posibilidades es la correcta tiene mucha importancia a la hora de decidir los pasos legales; sin embargo, el resultado podría ser muy parecido en cualquiera de los casos: tratar de sacarle agua a las piedras.
Miguel Maximiliano Berin, el responsable del fideicomiso conformado para construir el parque industrial de Rojas, está inscripto en AFIP como trabajador autónomo de la categoría T1 Cat. III, con ingresos anuales de hasta 15.000 pesos, según constancia emitida anteayer por el organismo nacional de recaudación.
Por otra parte, la sociedad anónima Berin Desarrollos Industriales SA fue conformada 15 días después de la donación de las 23 hectáreas efectuada por Carlos Carmelino al municipio; está integrada por Miguel Berin (33), como ya se ha dicho, autónomo de la categoría T1 Cat. III, y Yesica Beatriz Vargas (32), no inscripta en AFIP aunque sí tiene un CUIL de ANSeS donde figura como «comerciante». El capital declarado de la SA es de 100.000 pesos. Los domicilios de ambos miembros, presidente y vice, son viviendas modestas ubicadas en la zona periférica de Berazategui, conurbano sur.
Como se ve, es muy probable que cualquier reclamo judicial avance ya que el incumplimiento es evidente; pero de ahí a que el municipio, o los empresarios que aportaron al fideicomiso logren alguna respuesta material, hay una distancia enorme.
ACLARACION NECESARIA
Todos los datos incluidos en este informe son públicos, emitidos por el gobierno nacional a través del Boletin Oficial, de la AFIP y de la ANSeS; imágenes de Google publicadas en su servicio Street View y partes de prensa de la municipalidad de Rojas.
Siendo así, todos los datos son de libre acceso y están a disposición de los ciudadanos, inclusive de aquellos que ocupan cargos de funcionarios y de concejales.
Por ello, resulta difícil entender cómo llegó el señor Miguel Maximiliano Berin a convertirse en el responsable de llevar adelante las inversiones para construir el parque industrial, y cómo el Concejo Deliberante avaló toda esta operatoria, por unanimidad y sin oponer el más mínimo reparo.
DESEMBARCO
Se recuerda que Berin llegó por primera vez a Rojas en diciembre de 2016 para participar de una licitación convocada por el municipio local para la provisión de lámparas LED destinadas al alumbrado público. No ganó esa licitación, pero evidentemente trabó alguna relación con el gobierno rojense, o con alguno de sus funcionarios, ya que tres años y medio después aparecería como «la cabeza del grupo inversor», según lo presentó el entonces intendente Claudio Rossi en diciembre de 2019.
Para ese momento Berin ya había conformado al menos otra sociedad anónima también de capital mínimo, «Mundoingeniería», integrada en 2011 por él mismo y por su madre Mabel Susana Mac Loughlin. Estaba dedicada «a la construcción, reparación y mantenimiento en general de instalaciones electrónicas y redes eléctricas y la comercialización de sus piezas y/o componentes»; una firma que parece no existir más o, al menos, no estar activa.
Muchos datos; pero en Rojas, nadie se enteró de nada.
¿CÓMO SIGUE?
Todo indica que la construcción del parque industrial de Rojas deberá comenzar desde cero. Los contratos firmados seguramente podrán ser rescindidos por vía judicial, pero más allá de eso, lo más probable es que haya que resignarse a que lo que se perdió, no volverá.
El desafío, entonces, es enorme; no tanto por deshacerse del lastre de las malas decisiones anteriores, sino fundamentalmente porque habrá que ponerse a pensar otra vez en nuevas fuentes de recursos, unos tres millones de dólares según los cálculos ya efectuados, en condiciones mucho peores que las de 2019: a punto de haber desperdiciado tres de los diez años otorgados al municipio para construir el parque industrial (si no lo hace perderá la tierra), y en medio de la desconfianza generada por el fracaso de un proyecto en el que muchos creyeron y también aportaron fondos que probablemente no recuperarán nunca.
(Este informe será ampliado en breve.)