Se realizó el viernes en medio de la oscuridad más absoluta (había sido apagado el alumbrado público) y con una multitud portando antorchas

Organizada por la parroquia San Francisco de Asís se llevó a cabo el viernes pasado una representación «viviente» del «vía crucis», el relato bíblico que narra la historia de Jesucristo desde que es detenido y condenado hasta su crucifixión y posterior muerte y resurrección.
La ceremonia, que fue presenciada por muchísimas personas, partió desde el cementerio y recorrió la avenida Helguera primero (hasta Tormey), y luego el predio aledaño a las vías del ferrocarril Nuevo Central Argentino hasta Tres de Febrero («el Cristo»), donde finalizó.
Allí, en medio de una oscuridad casi absoluta sólo interrumpida por las antorchas que portaban los asistentes (había sido apagado el alumbrado público), los actores recorrieron las catorce «estaciones» que representan sendos puntos significativos del texto bíblico: «Jesús es condenado a muerte». «Jesús carga con la Cruz». «Jesús cae por primera vez». «Jesús encuentra a María, su Santísima Madre». «Simón de Cirene ayuda a llevar la Cruz de Jesús». «La Verónica limpia el rostro de Jesús». «Jesús cae por segunda vez». «Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén». «Jesús cae por tercera vez». «Jesús es despojado de sus vestiduras». «Jesús es clavado en la Cruz». «Jesús muere en la Cruz». «Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su Madre». «Jesús es sepultado» y «Jesús resucita al tercer día».
Al dar inicio a la representación, el cura párroco Gustavo Albrecht dio un mensaje a la feligresía, señalando que «la comunidad pidió salir del cementerio, porque es un lugar especial donde nuestros seres queridos descansan. Lo que les propongo, es vivir este vía crucis no sea como el que vivimos muchas veces, sino que nos metamos en nuestro propio vía crucis, trasladar lo que le pasa a Jesús a lo que nos pasa a nosotros continuamente en la vida: dolores, enfermedades, muerte, traiciones, gente que habla mal de nosotros. En esos momentos en que estemos rezando en cada estación, vamos a poner nuestras penas, nuestras angustias, nuestras soledades, aquellas cosas que nos duelen a los pies de Jesús».
«Este vía crucis está hecho de manera muy especial, de gente del pueblo para el pueblo. Las estaciones no fueron escritas por los curas ni por nadie que sepa, sino por el pueblo y para ustedes. En este vía crucis acompañaremos a Jesús pero también pondremos nuestros dolores, angustias, proyectos, sueños, enfermos, difuntos, porque Dios hizo este camino para que la muerte no quede acá, en el cementerio; la cruz nos abre el cielo y nos da esperanza; vamos a vivirlo y a estar agradecidos porque la muerte no tiene la última palabra», concluyó.
Luego Julio Vargas, un miembro de la parroquia, expresó que «les pido a todos que nos pongamos a pensar en todos los que están descansando acá y nosotros no tuvimos el tiempo, o la oportunidad, o la valentía de darles un beso o decirles "te quiero". Tratemos de tener presente esto y no hacer lo mismo con los que están vivos. Que eso nos sirva como inyección anímica. Seamos humildes, abramos el corazón y tratemos de encontrar la menera de vivir en paz con nosotros mismos».
Para destacar, el esfuerzo de producción que realizó la gente de la parroquia: tanto la escenografía como el vestuario de los participantes denotaron un trabajo arduo, previo a la representación, que se notó durante la recorrida.
TAMBIÉN EN OBLIGADO
La feligresía obligadense nucleada en torno de la capilla San Luis Gonzaga organizó su vía crucis, realizado en el interior del templo. Allí, el viernes a partir de la hora 19, fueron recorridas las catorce «estaciones» que indica la liturgia.
Más tarde, a las 19:30, hubo una misa oficiada por el cura párroco Gustavo Albrecht y otros sacerdotes de la Iglesia local.