Marcelo «Piqui» Ortube es el nuevo gerente del Banco Nación

Dio detalles sobre su carrera y afirmó que su objetivo es «que la gente sepa que pueden venir a verme cuando quieran porque los voy a atender»

 

Marcelo Miguel Ortube, orgulloso en la gerencia del Banco Nación, Sucursal Rojas

 

Marcelo Miguel Ortube, «Piqui» tal como se lo conoce en Rojas, es el nuevo gerente del Banco Nación sucursal Rojas. Nació en junio de 1973, tiene cuarenta y ocho años. Vive su madre, Mirta Geijo, docente de toda la vida quien todavía ayuda a su nieto menor con las tareas escolares. Sus hijos son Maxi, de veintiocho años, empleado del banco en Rosario; Joaquín, de veinte, estudiante universitario en esa misma ciudad; y Benjamín, de doce, aún en Rojas.

 

–¿Cómo fueron tus inicios en el Banco de la Nación Argentina?

–Entré al banco en diciembre de 1993, tres años después de terminar la secundaria y de trabajar en varios lugares. Trabajé cinco años en Rojas, y durante ese tiempo empecé mis estudios de ciencias económicas en Junín. Para evitar los viajes pedí el traslado, en 1998, y fue el primero. En 2000 ya estaba mi carrera avanzada y rendí para contador en el banco; fue el momento en que tuve que decidirme entre seguir corriendo en moto o dedicarme «full time» a la carrera bancaria. Entonces, me bajé de la moto en pos de lo que, a la larga, iba a significar mi vida y mi sustento económico. Estuve de contador en un pueblito que se llama Quiroga, partido de 9 de Julio. En 2001 estuve de contador en Salto, y en 2002 en Pergamino. Entre 2003 y 2005 estuve en Carmen de Areco, y ahí rendí para gerente. La primera gerencia fue en Teodelina, donde estuve entre 2006 y 2008, luego me nombran gerente en Rufino, y en 2009 me nombran en el área de Auditoría con asiento en Pergamino. Eso me implicaba viajar de lunes a viernes, pero los fines de semana estaba acá, con mi familia. Así estuve catorce años hasta que se generó la vacante acá en Rojas y prioricé estar cerca de mis afectos, de mis hijos, de lunes a domingo. Pude lograr el objetivo de gerenciar aquí, donde entré al banco y conozco a gente con la que ya había trabajado, conozco a la clientela; los conozco a todos ya que siempre mantuve el contacto. Para mí es una satisfacción muy grande poder estar acá como gerente.

 

–¿Cuándo te hiciste cargo de la gerencia?

–Me hice cargo el 5 de abril, el mes pasado. Mi objetivo es tratar de estar todo el tiempo posible, acompañar a mi hijo Benja en lo que le queda de escuela, y más adelante Dios dirá. Yo me voy a jubilar a los sesenta y cinco, o sea que me quedan unos cuantos años todavía.

 

–¿Extrañás las motos?

–Yo dejé en el año 2000 la carrera deportiva, y aposté a la carrera profesional que es lo que me da de comer. Estar acá es una victoria que me contrarresta lo que sufrí por tener que dejar la moto. Volví a correr en el CAM en 2014, pero ya no era lo mismo, era otra edad y se complicaba más.

 

–¿Cómo es ser gerente de un banco?

–Noto que el ritmo laboral, hoy, es una vorágine mucho más dinámica que lo que era antes. Exige más tiempo para cualquier cosa. La exigencia es mayor, todo exige estar más encima de las cosas por la demanda de la gente. Antes, un cliente tenía que venir acá para cualquier trámite; hoy lo carga en la página y en cinco minutos está en la pantalla. Eso hace que uno esté siempre atento, porque el plazo de respuesta es mucho más rápido.

 

–¿Alguna novedad que quiera comentar?

–Lo que me interesa que la gente sepa es que las puertas están abiertas para cualquier requerimiento; para mí es muy importante conocer a la gente y brindarles esa confianza de que me pueden parar en la calle para que los escuche, o venir cuando quieran que los voy a atender.

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