Molinos Cabodi Hermanos celebró cálidamente el “Día del Molinero”

El 30 de junio se celebra en la república Argentina el Día del Molinero y, por ese motivo, Dirigencia y personal de Molinos Cabodi Hnos. SA, compartieron un almuerzo en el salón de fiestas del Centro de Jubilados y Pensionados de nuestra ciudad. Después de tres años postergada la fiesta por la dichosa pandemia, finalmente la gran familia de Molinos Cabodi se pudo juntar para celebrar muy merecidamente el Día del Trabajador Molinero, la última vez había sido en 2019, el evento fue muy emotivo. Dio detalles Pablo Fernández, director titular, de la firma más antigua de nuestra localidad y también dentro de las más longevas del país, el año que viene arribará a su 170º aniversario.

 

La familia de Molinos Cabodi Hnos. SA. levanta las copas brindando por la celebración del Día del Molinero

 

Pablo Fernández: “En los tres años de pandemia Cabodi no dejó de trabajar un solo día, ni de entregar harina»

 

El director titular de la empresa, destacó la emotividad de la reunión y recordó que «en estos años, por el paso de la vida, nos faltan muchas personas que eran esenciales para el molino; Mumi, la mamá de Mario; Roqués, que trabajó toda la vida en el molino y falleció el año pasado; nuestro querido Jorge Zamponi; Sergio Martínez, que trabajaba en el almacén y nos dejó en 2019... Entonces, una celebración que nos pone contentos también pone en evidencia cuánta gente falta, y eso contribuyó con el clima emotivo».

«El molino, por un lado es una empresa muy grande que necesita de un comportamiento profesional, pero por otro sigue siendo una empresa familiar, como lo fue siempre. El año que viene va a cumplir ciento setenta años, siempre en manos de la misma familia y de capitales absolutamente nacionales. Quienes manejamos hoy el molino somos la quinta generación del fundador, y la sexta ya está ingresando. Muchas veces damos todo por sentado y no se valora esto lo suficiente; no hay en la Argentina otra empresa que se haya fundado el año de la Constitución y que nunca se haya vendido, ni pasado de manos, y esté entre los seis o siete molinos más importantes de la Argentina. A veces ni nosotros mismos nos damos cuenta de eso, y muchas veces también las autoridades desconocen lo que significa el molino y el movimiento económico que genera en una ciudad como Rojas», sostuvo Fernández.

«La mayoría del personal del molino "tiene la camiseta puesta"; lo sienten como más que su trabajo; es como una especie de un organismo en el que todos somos necesarios y nadie se puede salvar solo; no se puede aspirar al éxito individual si no es a partir del éxito del conjunto. Nosotros somos empresa esencial, nunca dejamos de producir, y el personal le puso el pecho y siguió trabajando; inclusive, quienes podrían haberse quedado en su casa. Eso nos llena de orgullo pero también nos carga de una responsabilidad mayor», dijo después.

Destacó Fernández que «hay más de doscientas cincuenta familias que dependen del molino, directamente; y el trabajo indirecto es cuatro veces más que eso. Entonces, el domingo sentimos que nos merecíamos un día para pasarla bien. Estaba la gente de Buenos Aires, el vendedor de Jujuy, el de Salta, un clima muy lindo».

Con respecto al futuro inmediato de Molinos Cabodi Hermanos dijo Pablo Fernández que «queremos llegar al aniversario número 170 trabajando. Podemos moler casi seiscientas toneladas diarias de trigo, veinte camiones con acoplado por día; y generamos veinte mil bolsas de harina por día. Seguir trabajando es lo que queremos, aunque en la Argentina es muy difícil planificar. Hace tiempo que nos enfocamos en lo que podemos modificar; lo que está de la puerta para afuera, será lo que tenga que ser; y así seguimos».

«Hoy estamos trabajando muy bien; la empresa está muy sólida, y a pesar de todas las vicisitudes que tiene esta economía, podemos decir con orgullo que en los tres años de la pandemia Cabodi no dejó de trabajar un solo día ni de entregar harina».

Por otra parte, dijo Pablo Fernández que «tratamos de tener una presencia importante en la comunidad. Tenemos convenios con la escuela 501, con el Bichito de Luz, con el Solar Feliz, a quienes les proveemos, a través de otros clientes nuestros que hacen pastas, directamente la harina o los farináceos. Rojas es una zona muy rica, y poniendo un poquito cada uno, nos tendría que dar vergüenza que haya un solo chico con hambre. Tratamos de hacer nuestra parte con los clubes y las cooperadoras de escuela. La harina es un alimento básico, y tratamos de tener una presencia muy fuerte con instituciones que lo necesitan. El Solar Feliz tiene ciento cincuenta chicos comiendo todos los días ahí, y nosotros les proveemos alimento para que puedan cumplir con ese fin».

Finalmente, agradeció a Chispa «por haber estado el domingo en el almuerzo» y destacó que «el molino siempre tuvo un perfil bajo, pero todo el mundo se lleva bien, quiere festejar y le gusta trabajar juntos, en equipo, tirando todos para el mismo lado. Nadie se salva solo; desde afuera no te ayuda nadie».

Pablo Fernández, director titular de Molinos Cabodi Hnos. SA.

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