Animada celebración de las fiestas patronales en Carabelas

Hubo procesión, misa, feria de platos y obra de teatro. Participó la comunidad carabelense en pleno, y muchos rojenses que acompañaron desde la parroquia de la ciudad cabecera. Estuvo el párroco Gustavo Albrecht, numerosos colaboradores, y por primera vez peregrinaron juntas las imágenes de Nuestra Señora de Los Angeles y de San Francisco de Asís. Todo salió mejor de lo que se esperaba; el único punto objetable: la actitud desaprensiva de quienes permiten que grandes perros anden sueltos por la calle en actitud agresiva, lo cual configura un peligro sobre todo para los niños

 

El pueblo de Carabelas salió por sus calles a lucir la imágen de Nuestra Señora de los Angeles

 

Fue una verdadera fiesta la celebración de las fiestas patronales de Carabelas, realizada este martes 2 de agosto en horas de la tarde.

La festividad en honor de Nuestra Señora de Los Angeles, la patrona del pueblo, fue encabezada por el cura párroco de la localidad, Antonio Ferián, a quien acompañó su colega de Rojas, Gustavo Albrecht. La delegación rojense incluyó a varios colaboradores y miembros de la comisión parroquial, y llegó portando la imagen de San Francisco de Asís, que por primera vez participó junto a la de Nuestra Señora de Los Angeles en la procesión patronal.

Dado que es pleno invierno y los días siguen siendo fríos, las actividades se desarrollaron temprano, con inicio alrededor de las 2 de la tarde. La feligresía se concentró en las proximidades de la parroquia, donde las colaboradoras de la comisión parroquial y las catequistas estaban trabajando desde mucho antes en la preparación de la fiesta, su procesión, su feria de platos y la obra de teatro que coronó a la celebración.

Muchos fieles habían llegado cuando, a modo de invitación, el cura Ferián puso a volar la campana del templo para que nadie quedara sin enterarse de que había fiesta.

El intendente municipal, Román Bouvier, es carabelense y participó de todas las actividades en familia, junto a su esposa y a sus dos hijas pequeñas.

La procesión, primera actividad realizada, fue encabezada por dos camionetas: una, de los bomberos voluntarios de la localidad; y la otra, de propiedad del rojense Julio Vargas, que llevó la imagen de San Francisco. No obstante, cabe aclarar que después de varios años la peregrinación se realizó a pie y no a bordo de vehículos, como fueron las últimas. Por ello, no fue tan extensa pero sí emotiva en cuanto a que muchos que no se acercaron hasta el templo pudieron saludar «al paso» a sus imágenes santas, tal como hizo Lita Matheu, la carabelense más longeva que está a punto de cumplir sus cien años de vida.

El único punto negativo que merece destacarse en este evento es la actitud desaprensiva de quienes permiten que grandes perros agresivos anden sueltos por la calle, con el peligro que eso implica. Varios de estos animales siguieron a las camionetas durante todo su recorrido, ladrando y arrojando dentelladas; una situación que sólo por buena suerte no acarreó consecuencias, pero sí obligó a muchos padres a extremar cuidados con sus hijos pequeños mientras caminaban. La calle no es un lugar seguro en Carabelas (ni en Rojas ni en Rafael Obligado), desgraciadamente.

Poco después los peregrinos regresaban al templo parroquial para participar de la misa oficiada por el cura Antonio Ferián, asistido en este caso por el párroco rojense Gustavo Albrecht.

Mientras se desarrollaba el oficio religioso, las colaboradoras trabajaban en el salón parroquial dándole los últimos toques a la disposición de las tortas y al chocolate caliente que poco después serían servidos a quienes se acercaran para adquirirlos.

Cabe destacar que las tortas y demás exquisiteces fueron todas donadas, y fue sorprendente la cantidad de cosas que la comisión parroquial obtuvo y puso a disposición de los asistentes. Una muestra más de la solidaridad que caracteriza a nuestras comunidades.

También finalizaba durante la misa la preparación del escenario, las sillas, equipo de sonido y demás elementos ubicados en la calle, frente al templo, donde sería representada la anunciada obra de teatro.

En este caso, la parte teatral estuvo a cargo del grupo «Taller del corazón», de la ciudad de Rosario; una organización artístico–religiosa que se dedica a evangelizar mediante el arte. Para ello establecen relación con distintas parroquias del país, y la de Carabelas es una de ellas. Según explicó Graciela Matheu, una de las colaboradoras, la vinculación existe desde hace varios años.

Así, la comunidad carabelense, ampliada con una participación rojense importante, vivió su tarde de fiesta con esta celebración patronal, una más de las que en la vecina localidad sobreviven llenas de vitalidad.

 

La feligresía de Carabelas durante la santa misa el martes 2 de agosto en la Parroquia Nuestra Señora de los Angeles

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