El dirigente, profesor de historia y ex intendente de Ayacucho, visitó Rojas invitado por la Juventud Radical para dar una charla. Se refirió, entre otros temas, a la ideología radical, a la pretensión partidaria de liderar al frente Juntos y a la compleja situación actual, donde el poder financiero global condiciona a cualquier instancia partidaria local que pretenda gobernar con autonomía

Pablo Zubiaurre mantuvo un contacto con la prensa acompañado por el presidente de la JR, Augusto Marveggio; la vicepresidente del comité radical, Raquel Miguens; el intendente municipal, Román Bouvier y el diputado provincial Claudio Rossi
El profesor de historia y ex intendente de Ayacucho Pablo Zubiaurre dio una charla el pasado viernes en el comité local de la UCR, invitado por la Juventud Radical.
A su llegada a Rojas, Zubiaurre mantuvo un contacto con la prensa acompañado por quienes le dieron la bienvenida: el presidente de la JR, Augusto Marveggio; la vicepresidente del comité radical, Raquel Miguens; el intendente municipal, Román Bouvier y el diputado provincial Claudio Rossi.
El invitado, que también es historiador, destacó la importancia de difundir la ideología radical, «sus principios básicos», a fin de que el apoyo recibido por ese partido nazca de la conciencia.
Marveggio expresó en la oportunidad que «para nosotros es un honor tenerlo aquí, sobre todo porque nuestro período de juventud es principalmente para formarnos. Entonces, es importante tener la historia del partido y la actualidad de nuestra querida UCR». También le dieron brevemente la bienvenida Miguens, Bouvier y Rossi.
Al expresar los motivos de su llegada a Rojas, Zubiaurre dijo que «soy profesor de historia, historiador de profesión y político por vocación. Mi carrera política fue corta, ya que fui docente toda mi vida y, a punto de jubilarme, fui cabeza de lista del radicalismo que venía perdiendo desde el año 1987. Ganamos en 2011, un año en el que el radicalismo, en general, no ganaba. Fue una cosa muy extraña pero también un desafío enorme, porque se trabajaba en una enorme soledad. Desafíos que nos curtieron en esta tarea que es difícil. Nos encontramos ahora en distintos lugares, y los que pasamos por intendencias tenemos una manera distinta de ver la política. Entendemos de otra manera las urgencias de la gente, sabemos que los problemas tienen tiempos, y que a veces con complejos en su simplicidad. Yo soy parte del comité provincia, y estoy haciendo un aporte desde el lado que más me gusta hacerlo, en un momento de la vida en que uno hace las cosas que le parece que pueden servir para algo».
«Esto de las charlas surgió hace poco tiempo, en un acto que no tenía mucho que ver con la historia. Me pidieron una reflexión sobre la participación de las mujeres en política, y mucha gente reflexionaba. Pensé en decir algo que no dijeran todos, y entonces hice una reflexión histórica sobre el papel del radicalismo en esto de consagrar derechos, que es parte de su historia. A partir de entonces empezaron a invitarme de todas partes, y estoy recorriendo los distritos», agregó.
«El radicalismo hoy está bien parado y va a pelear para liderar la alianza en la que está, privilegiando la institucionalidad, la división de poderes, un buen funcionamiento de la justicia, todo eso. Lo que nos falta es pelear el liderazgo. El año pasado peleamos en las PASO, y ahora vamos a ir de nuevo con nuestros candidatos», afirmó Zubiaurre.
Habló luego Zubiaurre sobre la profunda transformación que experimentó el mundo, donde ya no hay estados nacionales fuertes y partidos políticos disputando por la conducción de esos estados, sino un poder global sostenido por el sistema financiero que se ha enquistado dentro de los estados, conformando bloques muy poderosos que compiten con ventaja contra cualquier expresión política organizada. Consideró que, ante ese escenario, «la UCR se para como puede; es uno de los temas clave para entender la política de este momento. Los grupos de poder son realmente muy fuertes, y a veces uno piensa en las elecciones con el sentido romántico de otro tiempo, cuando las elecciones se ganaban yendo pueblo a pueblo y lugar a lugar. Hoy esto es impensable. Es difícil ir para adelante y tener posibilidades reales contra fuerzas que son muy poderosas. El radicalismo siempre ha estado en desventaja, en el sentido de que con mayores recursos es mucho más fácil ganar una interna. Esto tiene que ver con los partidos y con los grupos que apoyan a los partidos. No tener esto en cuenta sería una ingenuidad, y acercarse a estos grupos sin que te condicionen significa un equilibrio muy difícil; pero es parte de las dificultades que tiene la política hoy».