Arreglamos, rompen, volvemos a arreglar, vuelven a romper... Hace unos días vandalizaron árboles recién plantados en el velódromo; este medio encontró una noticia similar, con una foto casi idéntica, de veinte años atrás; con las mismas apelaciones a la comunidad y parecidos anuncios de medidas para evitar futuros daños

Los árboles plantados hace algunos días, víctimas del vandalismo
Hace unos días informó la municipalidad, con datos originados en su dirección de Parques y Paseos, sobre actos vandálicos cometidos en el velódromo. Autores ignorados rompieron y extrajeron numerosos arbolitos que habían sido plantados apenas unos días antes.
La información obrante señala que el 5 de julio pasado fueron plantados en el lugar ciento diecisiete árboles de diferentes especies (ginkgo, abedul, casuarina, liquidámbar, fresnos rojos y fresnos americanos) dentro del programa «De Raíz» y, pocos días después, varios de esos ejemplares fueron dañados y otros directamente arrancados de la tierra.
Mediante el comunicado, las autoridades solicitaron a los vecinos «que colaboren en el cuidado de nuestra vegetación» y los exhortaron a que «denuncien si observan estos actos vandálicos».
Poco después, este medio encontró una noticia publicada en el año 2002, esto es, veinte años atrás, en parecidos términos y con fotos casi idénticas a las actuales.
En aquel momento el velódromo no contaba con la infraestructura actual ni era utilizado por tantos vecinos con fines recreativos, pero el gobierno municipal, que ya había concretado la pavimentación de la pista, preveía un gran futuro para el lugar y entonces decidió plantar árboles en la zona aledaña al río, donde todavía estaba el edificio semidestruido que había planificado y construido a medias la Comisión Municipal de Cultura.
Muchos de tales árboles fueron destruidos o arrancados, y desde el gobierno comunal se apelaba a la comunidad para que cuidara ese patrimonio de todos, a la vez que instaba a denunciar actos vandálicos si es que alguien los observaba.
En estos últimos veinte años hubo numerosas plantaciones de árboles, incluyendo algunos programas municipales que permanecieron en el tiempo como «Un niño, un árbol» (se plantaba un ejemplar cada vez que nacía un niño), y otros ejecutados directamente por las áreas públicas dedicadas al tema, o por distintas instituciones.
Muchos de esos arbolitos terminaron abruptamente sus días a causa del vandalismo, y otros lograron sobrevivir y hoy los vemos, desordenadamente dispuestos por los lugares públicos (ya que les faltan compañeros de plantación).
La conclusión es que hace falta tomar medidas preventivas eficaces. Es evidente que si nos limitamos a reparar lo que se rompe y luego esperamos a que lo vuelvan a romper para arreglarlo nuevamente, estaremos dilapidando fondos públicos que seguramente podrían tener un mejor destino.
Por supuesto, en este medio no tenemos la solución; pero hay autoridades, existen especialistas, un montón de gente que está, precisamente, para buscar soluciones a los problemas. Ojalá no transiten por los caminos de la mera demagogia.

El intendente municipal, Román Bouvier, encabezó una jornada de plantación de árboles autóctonos a la vera de la ruta nacional 188